―CAPITULO 4: MI MEJOR AMIGO.

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"¿No es importante la guerra de los corderos y las flores? ¿no es más serio y más importante que las sumas de un Señor gordo y rojo? ¿Y no es importante que yo conozca una flor única en el mundo, que no existe en ninguna parte, salvo en mi planeta, y que un corderito puede aniquilar una mañana, así, de un solo golpe sin darse cuenta de lo que hace? Esto, ¿no es importante?

Enrojeció y agregó:

―Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea feliz cuando mira a las estrellas. Se dice "Mi flor esta allí, en alguna parte...""

Colocó el separador antes de terminar la lectura de esa página, Mikaela había leído tantas veces ese mismo libro que se sabía algunas frases de memoria. Con el paso del tiempo, se dio cuenta de dos cosas muy curiosas con respecto a ese pequeño libro; una era que, cuando de pequeño tardaba semanas en terminarlo, ahora con 12 años, podía leerlo en un solo día. Y lo segundo era el porqué no se cansaba de leerlo, parecía que tenía significados escondidos que descubría con el paso del tiempo.

«Estoy seguro de que esto no lo decía así cuando se lo leí a Yuu-chan la primera vez» Pensó Mikaela alzando la vista. Su compañero aun no salía de sus prácticas de tenis. Todos los días después de clases, Yuichiro Hyakuya se quedaba dos horas extras en el club de tenis para practicar; el chico era bastante bueno en ese deporte, la misma maestra que siempre lo ayudaba en las clases le había recomendado practicar actividad física, y eso pareció caerle como anillo al dedo. 

Yuichiro tenía energía inagotable y cuando estaba concentrado, ninguna pelota se le escapaba.

Mientras él practicaba, Mikaela Shindo se pasaba el rato en la biblioteca de la escuela. Al principio solo le interesaba aprender sobre Yuu, sobre cómo podría ayudarlo, sobre lo que tenían sus ojos, sobre qué se podía hacer. Mika aprendió a leer braile, al igual que Yuu lo sabía. El rubio continuaba más allá de la información de la biblioteca escolar, y visitaba varias veces la biblioteca de la ciudad, donde se encontraban libros con muchísimas más palabras, libros sin dibujos y con información explícita y detallada. 

Su curiosidad era insaciable, casi como la energía de Yuichiro.

Una vez terminada su propia investigación sobre el problema que tenía su mejor amigo en los ojos, continuó visitando la biblioteca; muchas veces se llevaba libros para leerlos mientras esperaba a Yuu en su termino de las prácticas de tenis. En las raras ocasiones donde se cansaba de leer, avanzaba con las tareas que les encargaban  en clase con el fin de entenderlas antes que Yuu-chan para así poder explicársela y ayudarlo con la suya al llegar a casa. 

Yuichiro Hyakuya se había convertido en su motivación para aprender más.

Le dio un tirón a su mochila para subirla a su regazo y metió el libro para guardarlo. A pesar de llevar con él seis años, el pequeño libro de tapa blanca solo tenía algunos dobleces y los bordes de las hojas de un ligero color amarillo, pero fuera de ello, estaba bastante bien.

De cierta forma, el rubio tenía medido el tiempo disponible que tenía para leer antes de que Yuu saliera. Fue inconsciente que guardara el libro en ese preciso instante y en su mente, el anuncio de "Yuu-chan ya va a salir" se encendió, más una sensación incómoda lo hizo levantarse.

《Creo que... está tardando》

Fue un movimiento el que percibió por el rabillo de sus ojos azules lo que le hizo desviar su atención de su mochila.

Yuichiro corría descuidado y directamente hacia la calle, sin esperar a escuchar si venía algún carro o no, sin detenerse para cerciorarse si era seguro, sin ser acompañado por nadie, y como cereza sobre un pastel: Estaba sonriendo y gritando "Yo me encargo".

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