Capítulo 27.

3.3K 181 49

    No fue hasta que el consejo de guerra hubo finalizado, que Clarke pudo reunirse con su madre y con Kane para hablar sobre el tema con más tranquilidad. Por suerte, todos los embajadores se pusieron de parte de Lexa en cuanto a lo de combatir contra Azgeda, por suerte, contarían con mucho más ejército del que posiblemente tenía la Nación del hielo, pero como la Comandante les había advertido, era mejor no subestimarlos en la batalla. Eran astutos, fuertes y potentes y era necesario temerles para saber por donde podrían o no atacar. Antes de la reunión con todos los embajadores, Kane y Abby pusieron al tanto a todos los habitantes de Arkadia. Por suerte, Lincoln y Octavia les ayudaron a poner orden, ya que todo el mundo allí provocó que las alarmas saltasen antes de tiempo en cuanto escucharon la palabra guerra. Ahora, más que nunca, necesitaban que los suyos mantuviesen la calma y se planificasen para estar listos. 

   En ese mismo momento, Kane y Abby marcharían a casa junto con parte del ejército de Lexa encabezado por Indra. Mañana, se dispondrían a marchar los demás embajadores junto con sus guerreros. Crearían un bloqueo al rededor de Arkadia para cuando Azgeda atacase. Rodearían la zona y evitarían posibles filtraciones. Mientras tanto, las ordenes para los Skaikru eran claras: deberían recopilar todas las armas posibles y entrenar a todos los terrestres que pudiesen. Si querían ganar la batalla contra Azgeda, deberían de eliminar uno de sus principios más importantes: el no poder utilizar un arma de los Skaikru. 

   Aguantarían allí todo lo que pudiesen, quizás unos días, quizás una semana, lo justo para que Azgeda no tuviese mucha ventaja en el terreno, luego, parte del ejército, marcharía hacía allí para atacar a la Nación del Hielo antes de que pudiese cruzar su propio territorio en busca de los Skaikru. Sería una batalla en un terreno neutral, lejos de la gente celeste. Mientras tanto, la otra mitad del ejército, defendería las puertas de Arkadia, evitando así posibles adelantos por parte de Azgeda. Lexa ya sabía la manera de actuar que tenían éstos y no podía dejar mucho al azar. Todo tenia que estar perfectamente pensado y controlado de manera que el plan no tuviese ninguna rotura, de manera que la Nación del Hielo no pudiese aprovecharse de ninguna de las formas posibles. 

  - Tienes que venir con nosotros, Clarke- le dijo entonces su madre

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

  - Tienes que venir con nosotros, Clarke- le dijo entonces su madre. - No es seguro que te quedes aquí. 

     Kane miró a Abby. Realmente no estaba de acuerdo con eso. Arkadia ya no era un lugar seguro, no bajo la amenaza de Azgeda. Sabía que Clarke estaría más segura al lado de Lexa, pero comprendió desde el primer momento que esa era una conversación en la que no debía de meterse. 

    - Marcharé mañana con Indra- le aseguro la rubia. - Debo quedarme aquí, ayudar a Lexa en todo lo posible, ultimar las cosas. Soy una embajadora más. No puedo evitar mis responsabilidades como tal. Los demás ya ven a Lexa demasiado débil como para que encima piensen que la persona por la que lo es, huye como una cobarde a casa a la mínima que hay problemas. 

    Kane asintió, conforme con las palabras de Clarke. En momentos como eses demostraba lo que había crecido como persona en el tiempo que había estado en la Tierra. Estaba realmente, orgulloso de ella y de todo lo que había conseguido. Su madre, suspiró ante las palabras de su hija. No era la primera vez que la dejaba quedarse en Polis, no era la primera vez que regresaba a casa sin ella y realmente, le era una idea difícil de aceptar, pero sabía que tenía razón. Sabía que tenía que quedarse. 

May we meet again. ¡Lee esta historia GRATIS!