Epílogo.

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Veinte de diciembre del 2022.

-¡Papi! -escucho como gritan en mi oído, abro mis ojos de golpe. En mis labios se curva una sonrisa, miro sus profundos ojos azules que me miran algo molestos.

-Buenos días, hijo. -digo e intento levantarme, Dante se quita de encima mio y se sienta en la cama sobre sus piernas.

-¡Dijiste que me enseñarías a nadar hoy! -cruzó sus brazos con el ceño fruncido.

-Oh hijo...-bostezo -¿Qué hora es? Creí que tu mamá te traería éste viernes veinticuatro.

-No sé papi. Mamá va a estar ocupada hoy.

-¡El desayuno está listo! -escucho como mi mujer grita -¡Dante! ¡Nathan!

Ambos nos miramos a la cara al escuchar esa benditas palabras. Cabe destacar que Dante ha sacado no sólo mi aspecto,también mi hambre.

-¡Panquecas! -decimos al unisono.

Dante salta de la cama como si fuera spiderman y yo corro detrás de él. Escucho sus carcajadas y su pequeño cuerpo correr adelante. Hago muecas mientras corro detrás de él.

-¡Dante,mira es Peppa! -grito nombrando el nombre de unos personajes favoritos de animación. A mi pequeño hijo le encantan las películas del dos mil catorce y mas esa cerdita regordeta.

-¿Dónde? -preguntó, se detiene y mira en busca de la cerdita. Llego hasta él y lo levanto cargándolo sobre mi hombro -¡Mas rápido, papi! -exclama mientras ríe.

Veo las escaleras y disminuyo mi paso, Dante se queja. bajo las escaleras blancas de mi hogar de hace cinco años.

Al cumplir los veinte y tres compre una casa para mi y Lily, vivimos solos sin embargo ésta casa nunca está en silencio mientras esta Dante en ella. Aunque me dolió separarme de los chicos era el momento, ahora estaba casado con la mujer que amo con mi vida y estoy feliz.

-¡Nathan y Dante! -volvió a gritar, estaba de espaldas mientras servía las deliciosas panquecas en un plato. Abajo a Dante y hago una seña de silencio para que no hable -¡Chicos! La comida se va a enfriar.

Puse mis manos para cubrir sus ojos mientras sonreía. Ella soltó un bufido.

-¡Louis, deja de molestar! -nombró a su hermano trillizo.
Deje mis manos ahí y giro mi cabeza para darle un beso lento y apasionado, ella se deja y me sigue. -Mmm, esos labios no son de Louis. Son de alguien especial -quita mis manos y sonríe picara -¡Mi amor,deja de hacer eso! -dijo en un intento de sonar molesta, odia cuando le hacen eso...excepto cuando lo hago yo.

-¿Besarte? Bien, dejare de hacerlo pero dudo mucho a que dures siquiera cinco minutos sin probar mis apetecibles labios. -me quejo y ella levanta una de sus cejas.

-Bueno, entonces buscare a otro chico para que me de besos. -mueve su cabello victoriosa.

-¡No! -grito y ella ríe -Sabes que te amo mucho, esposa mía. -la atraje hacia mi para darle un rápido beso.

Escucho un carraspeo y recuerdo a Dante.

-Mamá Lily, tengo hambre. -hace pucheros.

-Mi pobre rey debe de estar hambriento. Ven, te prepare tus panquecas como te gustan. -se acerca al pequeño y besa su mejilla.

Me siento en la silla y observo el plato con un cerro de panquecas.

-Cielo, si sigues alimentándome de ésta forma no podre entrar por la puerta. -escuché unas risas de ella. Oh, amo tanto su risa.

My little sunshine.¡Lee esta historia GRATIS!