• Especial • Estrategia: Espiar su noviazgo.

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De solo imaginarlo sintió un terrible escalofrío y no sabía exactamente si era de cólera o susto. Atormentado por sus propios pensamientos, Guren se limitó a envolverse de nuevo con el cobertor y volver a tirarse sobre el colchón del cual no se había levantado desde casi cuatro días luego de recibir esa noticia saliendo de la oficina del director.

Yuu, la responsabilidad que se le fue encomendada y ha tratado de cuidar desde entonces ha pasado de ser un dulce niño un tanto engreído a la presa de ese maniático rubio oxigenado con la piel pálida igual que un vampiro. Y de paso, obsesionado con él.

Todo esto sobrepasaba cualquier límite de Guren y este como el adulto responsable que era se hizo un capullo entre sábanas y cobertores.

Apenas toleraba que Mikaela fuera el mejor amigo de toda la vida de Yuu (y eso porque temía a que Yuu lo terminara odiando) ¿Ahora tenía que aceptar un noviazgo? No, no podía... Pero tampoco podía prohibirlo sino quería que terminara mucho peor.

Y del mismo modo... Aceptarlo sería lo mismo que dejar sin más a Yuu en las garras de su depredador. Por más que lo pensaba todo era tan complicado.


Guren se estaba sintiendo acorralado y lo odiaba.


Shinya Hīragi, quien estaba a un lado en la orilla de la cama de su actual pareja Guren acarició su espalda tratando de ser reconfortante para él y controlarlo con leves palmadas de ánimo. Luego de eso, el albino le acercó la taza de café que le había preparado como él le pidió. Lo menos que podía hacer es ser la voz de la razón durante "la crisis" de su pareja.


—Guren no tienes que exagerar. Mikaela es un buen niño. Lo conoces de toda la vida.



Apenas dijo eso, Guren se levantó de inmediato de la cama, ignorando la taza con café negro que Shinya le había preparado y lo miraba perplejo por lo que acababa de decir

—Precisamente por eso estoy preocupado. —mencionó Guren con un ligero toque de pánico y enojo en su voz. —Desde que conozco a Mikaela ha estado obsesionado con Yuu. Me lo va a quitar y secuestrar.


Shinya escuchó, más no tuvo nada que decir. Únicamente suspiro, sabiendo que nada de lo que diría cambiaría la forma de ver las cosas de Guren. No podía creer que su pareja siendo un adulto pensara que Mikaela algo como tomar en brazos a Yuu al estilo nupcial y lo alejaría de todos sus amigos sin importarle nada.

Guren volvió a su nido de cobertores y Shinya dejó la taza con café en la mesa de noche que estaba a un lado. Ahora lo que debía de hacer era evitar alterar los nervios de Guren y tratar de calmarlo aunque sea un poco, sin embargo no fue posible del todo, ya que apenas Shinya intentó decir algo que lo distrajera la puerta de la recámara en donde estaban se abrió.

Y Shinya al ver quien era supo de inmediato que Guren explotaría de coraje... Otra vez.

En la puerta se encontraba un Yuu recién salido de la ducha y se notaba que intentó esforzarse con su imagen personal vistiendo una sweater azul con pantalones grises y zapatos nuevos en lugar de salir con lo primero que encontraba, pero sobre todo... Que Yuu haya sacrificado un domingo por la tarde vistiendo pijama todo el día y andar de vago.   

Pronto el aroma a jabón y shampoo llegó a las fosas nasales de Guren sacándolo de su nido de cobertores por curiosidad. La sangre le hirvió de vuelta cuando vio a Yuu bañado.

A él no lo engañaban y la única razón por la que Yuu dejaría a un lado su domingo de pereza es porque iba a verse con el psicópata de Mikaela.

• El Primer Beso De Yuu-chan •Donde viven las historias. Descúbrelo ahora