Capítulo 22.

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    Cuando ambas hubieron bajado del caballo, unos terrestres ya estaban listos para atraparlas y llevarlas hasta su líder, como si de hecho, hubiesen estado esperando esa visita desde hacía horas. Clarke y Octavia no le dieron importancia al hecho de que apenas bajarse del caballo, ya estuviesen tratándolas como si fuesen prisioneras porque ciertamente, era algo que se esperaban. Los terrestres eran mucho más primitivos que los Skaikru y actuaban de esa forma. No podían esperarse algo más decente ni tampoco una bienvenida más calurosa. Las cosas estaban demasiado frías entre ambos bandos y ahora que esa pequeña aldea había descubierto la verdad, las cosas se pondrían mucho peor. Era algo que ambas sabían al llegar. Algo con lo que tenían que lidiar y sobre todo, algo a lo que se tendrían que enfrentar tarde o temprano. 

    Los dos terrestres que las agarraron por los brazos las llevaron al lugar de reunión de su líder, con más terrestres que a esas horas, por raro que pareciese, estaban reunidos debatiendo algo que seguramente, tenía que ver con Lexa. Las caras de ellos se disfrazaron de una repulsión que rara vez habían visto Clarke y Octavia. Estaba claro que allí no eran bienvenidas de ninguna de las maneras y sabían porqué. Esa aldea fue la que tiempo atrás, Finn masacró, matando a muchas de las personas que vivían allí, personas que seguramente, eran seres queridos de muchos de los presentes en aquella sala. 

     En ese momento, uno de los terrestres que Clarke había visto hasta ahora, con una profunda mirada cristalina y completamente rapado, se acercó a ella. No le cabía duda que ese era el jefe del que hablaban los terrestres que las habían recibido. Podía percibirlo en su mirada que al igual que la de los suyos, estaba cargada de odio hacía su persona. La rubia alzó la barbilla, tal y como le había enseñado Lexa, mostrando firmeza. 

    - Tú debes de ser Wanheda- dijo con sarcasmo, como si creyese que ese cargo le iba demasiado grande a una chica como ella

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    - Tú debes de ser Wanheda- dijo con sarcasmo, como si creyese que ese cargo le iba demasiado grande a una chica como ella. Clarke apretó la mandíbula y le mantuvo la mirada, sin darse la posibilidad de bajarla. No estaba ahí para parecer más débil, si no todo lo contrario. Por lo que había aprendido de la Ex Comandante y del tiempo que había estado en Polis, si los terrestres veían una debilidad en ti, se aprovechaban de ella. - ¿A qué debemos tu visita y la de...- miró a Octavia de la misma forma repulsiva. Ésta se mordió la lengua y controló sus instintos antes de que su impulso de querer partirle la cara pudiese con ella. - ...tu amiga?- continuó tras volver a mirar a Clarke. 

    - Queremos ver a Lexa- le contestó sin dudar, yendo totalmente al grano y provocando una carcajada en el hombre que tenía delante y también, algunas por parte de los demás terrestres que estaban en la sala. 

    - ¿Nos robáis a nuestra Comandante durante meses, haciéndonos creer que estaba muerta y ahora queréis verla? 

    Clarke apretó la mandíbula. Continuó con su mirada fija en la de ese tipo, que cada vez parecía más cabreado y más ofendido debido a la visita tan improvisada que había tenido por parte de las dos Skaikru. 

    Octavia contempló la escena en silencio, agarrada aun por el terrestre que la había cogido nada más bajar del caballo, expectante por ver que pasaba y suplicando que ese tipo dejase a su amiga ver a Lexa. 

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