Capítulo 30: Cervezas Artesanales.

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SUMMER P.O.V.

- Sshhh ya tranquila. - decía Martina acariciando mi cabello.

Ya habían pasado tres horas desde que llegué a su casa y me sorprendía que aún tenía lágrimas para seguir llorando.

Mi cuerpo estaba flácido y podía sentir que me desvanecía de a poco. No podía, ni quería hacer algo que no sea llorar.

Cinco días. Cinco días desde esa noche, la pérdida de mi bebe, enterarme que uno de mis mejores amigos estaba enamorado de mi, engañar a mi novio, que mi novio me engañara a mi.

Sus palabras daban vueltas en mi mente, mi cabeza me dolía desesperadamente, sin embargo no era tan importante como para parar de llorar.

Me vine con mis cosas a la casa de Martina que no dudó en esperarme con los brazos abiertos.

No podía ir donde Mangel y Cheeto porque, Alex pasaba prácticamente todo el día allí y eso sería mucho peor.
No podía ir donde Sophia y Jhom, ya que ellos estaban en la fase final del embarazo, la habitación donde me quedaba había sido sustituida por la del bebé y fácilmente Jhom hubiera salido corriendo a golpear a Rubén.

Pensé también en Sam, pero el compartía su piso con un estudiante de intercambio, solo llegaría a estorbar.

En cambio Martina vivía solo con su madre, que por cierto era un amor de persona, así que era mi mejor opción.

Su madre me vio llegar y no me dijo nada, se dedicó al igual que Martina a acariciar mi espalda y prometer que todo estaría bien.

Pero, nada estaría bien.

- Mi madre te ha hecho una sopa. ¿Vamos a comer juntas? - dijo Martina y sollocé tratando de poder hablar.

Ya eran cerca de las 9 de la noche y no había comido nada más que el desayuno. Pero mi cuerpo no daba señales de hambre.

- Tienes que comer. Por las buenas o por las malas y por las malas me refiero que te meteré la sopa por la nariz. - dijo haciéndome sonreír un poco.

Hasta sonreír se sentía erróneo.

Martina sin duda era una buena amiga. A pesar de que, si no hubiera estado con Rubén no la hubiera conocido, nos bastó poco para formar un lazo tan fuerte.

La gente decía que nuestra amistad era la típica, yo era novia de Rubén, ella novia de su mejor amigo. A cualquier separación la amistad podría acabar, pero no. Nuestra amistad iba más allá de eso.

La sopa entró en mi cuerpo haciéndome recuperar fuerzas y poder contarle todo, con detalles de lo que sucedió a Martina.

Ella solo se dedicó a escucharme y a darme la mano en esos momentos donde sentía que las lágrimas iban a volver.

Al terminar de hablar, ella se tomó unos segundos para hablar.

- Es un capullo, gilipollas, cabrón. - comenzó. - No puedo creer que te hubiera escondido eso. Te juro, que si Mangel lo sabía, le pegaré un buen golpe en las bolas.

- Lo peor es que, me lo negó en mi cara cuando se lo pregunté. - suspiré. - Creo que en el fondo, lo sabía, siempre lo supuse, pero una parte de mi prefería creer que no era cierto.

La mano de Martina apretó la mía de nuevo y sonreí falsamente.

- Detesto verte así, joder. Si Sophia no estuviera en la fase final, saldríamos las tres a emborracharnos a alguna parte. - dijo. - Ugh, debiste darle una charla de anticonceptivos a Sophia.

Me reí ahora si fuerte y la madre de mi amiga apareció desde la puerta principal. No sé en qué momento ella salió.

- Cuando me separé, lo único que me hacía feliz era un par de chupitos de tequila. - dijo entrando con bolsas en la mano.

¿Quién dijo que sería fácil? - 2ª Temp. ¡No Te Soporto! ElRubiusOMG¡Lee esta historia GRATIS!