Capítulo 16.

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    Lexa había acabado esa mañana pronto con los niños a los que les enseñaba alguna que otra lección sobre las costumbres y los lenguajes terrestres. El miércoles era uno de los días que después de su "clase" a los pequeños les tocaba a éstos otra y otra lección después, por lo que tenía que ceñirse a un horario que Kane le había impuesto. 

    Había decidido tomarse un pequeño descanso para beber agua después de eso. Dentro de unos minutos tendría que entrenar a Clarke, por lo que no tendría mucho tiempo libre. Por suerte, eso era lo único que tenía que hacer esa mañana. Después de que Abby se sentase con ella para explicarle cómo funcionaban los días y las horas en Arkadia las cosas eran más llevaderas para Lexa, que por ejemplo, no sabía en qué día de la semana estaban, ni en qué mes. Las horas la ayudaban a organizarse mejor. Antes, en Polis, se organizaban según la luz del sol,  que era una buena forma de orientarse. 

     Cuando se acercó a un pequeño barril de agua, introdujo sus manos, uniéndolas en forma de recipiente para poder coger algo del líquido y llevárselo a la boca para beber. Allí el agua estaba fría y hasta lo agradeció. Se mojó el labio ya curado después de dos días aguantando una terrible hinchazón y apoyó las manos en el borde del barril de madera, echando un vistazo a su alrededor. 

    A su izquierda estaba la estación que los mecánicos utilizaban para organizar la chatarra que encontraban, los materiales que no eran utilizables y así crear cosas necesarias para Arkadia. Era una estación que estaba completamente abierta, no tenía puertas de entrada, se podía ver desde allí lo que estaban haciendo o lo que no, pero por suerte, sólo trabajaban allí para reorganizar la chatarra. Los trabajos se hacían en un bunker cerrado justo al lado de esa estación ya que era más sencillo para trabajar en días de lluvia o en invierno, que era el nombre puesto por los Skaikru a la estación en la que más frío hacía. 

    - Heda- saludó Kane, haciendo que Lexa se girase inmediatamente. Lo saludó con un gesto de cabeza y esperó a que le dijese porqué la buscaba. Le había repetido en innumerables ocasiones que no la llamase Heda. Con cada día que pasaba en Arkadia menos Comandante de su pueblo era, con cada día que pasaba allí, más se olvidaba Lexa de quién había sido en el pasado. - Me he puesto al tanto de lo que pasó la noche de la pelea entre esos dos chicos. 

    Lexa apretó la mandíbula y asintió, a la espera de que Kane llegase hasta el final del asunto. Esperaba no haberse metido en líos y esperaba sobre todo, que nadie hubiese dicho alguna que otra mentira para meterla en problemas. Después de lo que escuchó a Bellamy y a Jasper la noche de la lluvia de estrellas no podía fiarse y debía vigilar bien su espalda. 

     Kane llevó sus manos a la espalda y suavizó el gesto, dándole tranquilidad a Lexa. 

    - Varios de los nuestros han afirmado que te metiste en la pelea con la intención de hacer daño a uno de ellos. Hasta él mismo lo afirmó- Lexa aceptó aquello con diplomacia y continuó esperando a que el canciller llegase al final. - Por supuesto, Abby yo estamos al tanto de la verdad. 

    La Ex Comandante en seguida pensó en Clarke. Seguramente ella habló con su madre o con Kane para contarle lo sucedido. 

    - No fui con intenciones de atacar a nadie- se defendió entonces, pensando que era el momento de pronunciarse por primera vez. 

    - Lo sé, Lexa. Raven nos puso al tanto- al decir aquello Lexa se sorprendió. ¿Raven le había contado la verdad a Kane? Frunció el ceño, pero sin perder su firmeza en la mirada y su seriedad. No se esperaba que, de entre todos lo que fueron testigos de lo ocurrido, ella precisamente fuese hasta Kane para defender su postura. - A lo que quiero llegar es a que muchos quieren ponerte en contra nuestra. Tienes que ponernos esto fácil. No te metas en líos- le aconsejó de una forma más cercana y menos de canciller. Lexa asintió, conforme. Después de hablar esa noche con Clarke, entendió que no debía de haberse metido en asuntos que no tenían que ver con ella, sobre todo porque su postura en Arkadia era desequilibrada aun y no podía arriesgarse a quedar mal con nadie. No podía buscarse problemas de ningún tipo y menos por querer solucionar los de los demás. Esa tarea que tenía como Comandante acabó en el momento en el que uno de los suyos quiso matarla, en el momento en el que tuvo que abandonar Polis. 

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