Doce

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En cuanto Caitlin volo a traves del viento frio, abrazada con fuerza a Caleb, los dolores que le provocaba el hambre comenzaron a disiparse y sus pensamientos se aclararon. Miró a Caleb y lo vio cubierto de sangre; ambos lo estaban. Entonces trató de recordar lo que había sucedido.

Recordaba que habían salido de la casa de Hawthorne, también recordaba a la policía y el momento en que perdió el control. Entonces hubo un balazo. Sí, así había sido; cuando sacó los colmillos para morder al oficial, Caleb tiró de ella de repente. La empujó a la velocidad del rayo y, de esa manera, la había salvado de atacar a otro ser humano.

Pero tuvo que pagar las consecuencias. El oficial disparó y le dio a Caleb en el brazo. Era su sangre la que los cubría a ambos; sin embargo, la pérdida no parecía haberlo debilitado. De alguna manera logró noquear a los tres policías antes de que ellos pudieran reaccionar, levantó a Caitlin con la misma inercia que llevaba y se elevó. A Caitlin le maravilló el control que él había demostrado en cada situación. Fue capaz de sacarlos de allí sin que nadie saliera herido de gravedad, excepto él. A ella le apenaba no ser una criatura tan evolucionada como él, no tener el mismo control..., además, se sentía mal por haberlo expuesto otra vez al peligro.

Caitlin y Caleb sobrevolaron los bosques a las afueras de Salem en medio de la oscuridad. Durante su recorrido surcando el frío aire nocturno, Caitlin sintió que la calma volvía a instalarse en ella poco a poco. Caleb la sujetaba con fuerza en el aire y ella notó que su cuerpo comenzaba a relajarse. El hambre había menguado, y también su furia.

Caitlin casi había vuelto a la normalidad cuando aterrizaron. Ahora que podía ver las cosas con mayor claridad, los sucesos de una hora antes le parecían una salvaje y alocada mancha borrosa, y le costaba trabajo entender por qué había reaccionado de ese modo. ¿Por qué se había enfurecido con tanta rapidez?, ¿por qué le había sido imposible controlarse?

Por supuesto, sabía que la respuesta no era razonable: cuando el dolor la aquejaba, sencillamente perdía todo el control. Se convertía en una persona distinta, alguien que estaba a merced de sus instintos animales. Gracias a Dios que tenía a Caleb, porque no le habría gustado cargar con el remordimiento de asesinar a aquel policía. Estaba muy agradecida de que la hubiera rescatado antes de que hiciera algo irreversible.

Caitlin volvió a sentirse mal cuando vio gotear la sangre del brazo de Caleb. Le habían disparado por su culpa.

Se inclinó y le puso la mano sobre el brazo.

Él miró hacia abajo.

—Lo siento —dijo ella—. ¿Te pondrás bien?

—Sí —contestó él—. Los vampiros no son como los humanos: nuestra piel se recupera con prontitud. En unas cuantas horas habrá sanado por completo. Además, era una bala normal y corriente; si hubiera sido de plata, hubiera sido distinto. Pero no es así; por tanto, no te preocupes —le dijo con amabilidad.

Caitlin se fijó en el brazo de Caleb y se dio cuenta de que ya había comenzado a sanar. Era asombroso; era apenas algo más que un moretón azulado. Era como si la piel se estuviera reparando frente a sus propios ojos.

Se preguntó si ella tendría un poder similar, pero claro, como era mestiza, lo más probable era que no lo tuviera. Como la mayoría de los demás poderes, seguramente estaba reservado a los vampiros de sangre pura. Por una parte, deseaba ser como ellos: inmortal, tener poderes sobrenaturales, ser inmune a casi todas las armas. Tenía algunos de esos rasgos, pero, obviamente, no todos. Estaba atrapada entre dos mundos y no sabía cuál elegir.

De cualquier forma no tenía muchas opciones. La única manera de convertirse en una vampira genuina y pura era que uno de ellos la convirtiera, y Caleb no se lo había ofrecido. Eso estaba prohibido, e incluso si no lo estaba, daba la impresión de que él no lo haría. Parecía sentirse agobiado por su inmortalidad y, de hecho, envidiaba la posibilidad que tenía ella de morir. También era obvio que, por el propio bien de Caitlin, no deseaba que ella se convirtiera en lo mismo que él.

Amores (Libro #2 de Diario de un Vampiro)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora