Capítulo 15.

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    - ¿Y vas a enfrentarte con Mike y Jake?- preguntó de nuevo Raven, que no entendía como a Kane se le había ocurrido aquello. 

    Clarke asintió.

    Era de noche y había decidido ir al bar a tomarse unas copas con Octavia y Raven. Necesitaba desconectar después de los días tan ajetreados que había tenido desde la llegada de Lexa a Arkadia. Por suerte, los Skaikru habían encontrado grandes cantidades de alcohol en una especie de sala subterránea no muy lejos de allí. Los químicos ya estaban trabajando para poder fabricar aquellas bebidas por sí mismos ya que llegaría un momento en el que el alcohol se agotaría y era lo que más pedían en aquel lugar. 

     Raven suspiró y dibujó en su cara un gesto de preocupación. Octavia, en cambio, animó a su amiga. Ella era fiel defensora del género femenino. Sabía que su amiga, después de todo lo que había hecho desde que sus pies pisaron tierra, podría con esos dos tipos. Era Wanheda. Ellos eran dos simples idiotas optando a guardias de Arkadia. 

    - A mi me parece bien la idea de Kane- comentó Octavia después de darle un trago a su vaso de alcohol. - Así reafirmamos nuestra postura como mujeres. Es decir, ¿cuántas tías hay en el puesto de guardias? ¿Dos? Eso es machismo- Raven asintió. - Quizás con esa pelea motives a la gente. 

    - ¿Y si la pierdo?

    - No la pierdas- contestó Raven. 

    Clarke rodó los ojos. Era muy fácil decir algo así cuando no era ella la que tenía que enfrentarse a dos tipos perfectamente musculados y que además, le sacaban una cabeza. 

    - Lexa es buenísima peleando. Hará de ti una guerrera- afirmó Octavia que había tenido el honor de ser entrenada en la pelea por parte de Indra. Si ella era una guerra tan buena y experimentada y sobre todo, tan buena profesora, Lexa no sería menos. 

    - Creo que Kane se ha vengado de ti por haber decidido tú sola lo de Polis- Monty se sentó al lado de las chicas, tomando partido en la conversación. Uno de sus amigos le había contado lo ocurrido durante el entrenamiento de Lexa en la mañana y en seguida pensó que el canciller había buscado una pequeña manera de vengarse de Clarke. 

    - Quiere agrandar tu poder, Clarke- Lexa se sentó al lado de la rubia repentinamente, ganándose la mirada de todos. - Tienes el respeto de Polis, de los terrestres y de muchos de los Skaikru- continuó la Ex Comandante, intentando explicar su punto de vista. Aunque más que su punto de vista, era la verdad. Conocía a Kane lo bastante como para saber que nunca haría nada en contra de Clarke y menos como venganza por algo. Sabía que quería a Abby y que le tenía un gran aprecio a su hija, tanto que para él, era casi de su familia. - Pero no tienes el respeto de todos. 

     - Tiene razón- afirmó Raven. - Muchos han dudado de tu fuerza. 

        No sería la primera vez que Raven escuchaba entre los incrédulos que Clarke no había derrotado realmente a los del Monte Weather. ¿Cómo una chica que no sabía ni defenderse así misma podía con tantas personas? ¿Acaso había tenido alguna vez un arma en sus manos? ¿Acaso había estado alguna vez en una pelea? Para muchos, Clarke era la típica niña de mamá, protegida por el canciller, protegida por Lexa. Alguien que hacía lo que le daba la gana sólo por haber tenido un día de suerte la noche que derrotó al Monte Weather. 

    - Kane confía en ti. Quieren que los demás lo hagan de la misma forma. 

    Clarke no dudaba de las intenciones de Kane. Conociéndolo, no podía pensar mal de él. Muchas veces le había demostrado el cariño que le tenía, tanto que llegaba a sobreprotegerla y realmente, creía que Lexa tenía razón en lo que decía, pero de igual forma, debería de habérselo comentado antes, ya que ella no tenía tanta confianza en Wanheda. Ella no se veía peleando contra nadie. Esa noche, ella había tenido la ayuda de sus amigos, por eso pudo derrotar a los del Monte Weather. Sola no habría podido.

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