Capítulo 14.

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    Habían pasado varios días desde la llegada de Lexa a Arkadia. Para sorpresa de Clarke, su pueblo se había hecho muy bien a la presencia de la Ex Comandante. Había podido apreciar cómo poco a poco, la morena se estaba haciendo un hueco entre ellos gracias a los niños a los que enseñaba el idioma y las costumbres terrestres. Después de su primera clase, muchos de sus padres se acercaron para contemplar como se las gastaba la Ex Comandante. Esos mismos padres se habían acercado después de la lección a dar la enhorabuena a Lexa por la forma que tenía de enseñar sus propias costumbres. Clarke, por supuesto, también aprovechaba sus turnos libres en la enfermería para acercarse y escuchar a Lexa. No le importaba que la Ex Comandante supiese que estaba allí, no le importaba que supiese de su presencia y del interés que mostraba, simplemente necesitaba escuchar su tono suave intentando hacer entender a un par de niños que estaban muy lejos de entender que el mundo y que el lugar donde habitaba era muy hostil. 

    No pasaron muchos días hasta que Kane confió en Lexa para que guiase un grupo de exploración en los alrededores de Arkadia y así asegurar el terreno que iban a utilizar para cultivar. Al tener a Lexa entre ellos, era más fácil averiguar que terreno podría suponer un problema con los demás terrestres y cuál no. Clarke se opuso completamente ante la idea de que Lexa saliese de Arkadia. Le parecía demasiado peligroso teniendo en cuenta que tenían que esconderla de cualquiera de los suyos. Pero Kane pareció decidido. Era necesario asegurar el terreno y la Ex Comandante les vendría bien para eso. Al final Clarke no tuvo otra que aceptar y ayudar a Lexa a salir de manera que su rostro estuviese lo más oculto posible. Siempre salía con una capucha y media cara tapada por un pañuelo, el cual sólo le permitía tener la mirada al descubierto. 

     Con esa tarea, Lexa se ganó aun más el agradecimiento y la aceptación por parte de Arkadia, que en seguida pudo ponerse a trabajar con esa tierra para cultivar en ella. No tardó en comenzar a mantener una relación más cercana con gente celeste y con amigas de Octavia, que junto con ella, se encargaban de las tareas con los caballos. Lexa también era experta en esos animales. Sabía qué darles de comer para que estuviesen más fuertes, qué ejercicios proporcionarles y cómo curar sus heridas. La Ex Comandante era para ellos como un libro del que tenían que aprender muchísimo y ella, aceptó la idea de dejarse leer para así mejorar la vida en Arkadia, lo que le ayudó mucho para integrarse. 

     Esa mañana la Ex Comandante tenía que dar unas clases de lucha con los futuros guardias de Arkadia. Kane por supuesto, iba a estar presente durante el entrenamiento. Después de debatir el tema con Abby, llegaron a la conclusión de que no había mejor persona para entrenar que Lexa, acostumbrada a pelear en condiciones hostiles y de las peores formas. 

    Mientras tanto, Bellamy y Jasper miraban la escena unos metros más allá. No podían creerse que su líder se hubiese tomado tantas confianzas con alguien que acababa de llegar a Arkadia. Con alguien que era terrestre. No sólo la había puesto como cabeza en uno de los grupos de exploración, también se fiaba de ella para impartir lecciones a los más pequeños y ahora, para entrenar a los que se encargaban de la seguridad de la gente celeste. Muchas habían sido las veces en las que Bellamy había intentando hacer entrar en razón a Kane, pero no tuvo ningún resultado. 

    Bellamy cargó su mirada con una cierta repulsión a medida que veía como Lexa entrenaba a uno de los guardias con un gran palo largo con punta afilada entre sus manos. Ciertamente era hábil en la lucha. Llevaban un buen rato entrenando y ninguno había conseguido tumbar a la Ex Comandante pese a estar armados de la misma forma que ella.

    - ¿Cuándo piensas hacer algo en su contra? ¿Cuándo toda Arkadia se ponga de su parte?- Preguntó Jasper, que ya estaba cansado de contemplar como Lexa se hacía con la confianza y el aprecio de su gente. 

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