(1/2)

2.9K 358 105

Problemas. Jongin sabía todo acerca de ellos, y uno de los más grandes siempre irrumpía en el café en el que trabajaba a la misma hora, todos los días. Jongin daba todo de sí, intentando actuar normal frente a él. Intentaba tratarlo al igual que como trataba al resto de los clientes que atravesaban la puerta del café, pero era difícil. Era muy difícil.

De acuerdo con su mejor amigo y compañero, Kim Jongdae, el estado natural de Jongin era "callado y agradable". El no era muy amistoso o hablador, pero hacía a los clientes sentirse cómodos y bienvenidos mientras conversaba con ellos haciendo su café. Jongdae hablaba mucha mierda pero probablemente estaba en lo cierto con eso de "callado y agradable". Jongin era siempre amable, gentil y bueno... agradable. Así era, excepto cuando tenía que lidiar con este grande problema.

Siempre que Jongin tenía que servirle a él, era más "callado". Y el calor en sus mejillas era una indicación, de que estaba sonrojado. Se sentía todo muy extraño, quería que su crush se disolviera de la misma manera en la que el latte art que él dejaba sobre los vasos de sus clientes desaparecía mientras eran consumidos. Si solo los problemas pudieran desaparecer tan fácil como los tulipanes, las rosas y los corazones que él dejaba en la espuma del latte.

Pero si solo...

Problema o no, Jongin no podía parar de admirar los anchos hombros de ese hombre, sus largas piernas, su apuesto rostro y sus lindas orejas que eran solo un poco grandes y su perfecta boca y sus tersa piel y... y tenía que parar, antes de que se lastimara a sí mismo. Chanyeol ni siquiera era ASÍ de sexy, se decía a sí mismo.

Chanyeol, ese era su nombre. Jongin lo sabía porque cada vez que debía hacer el café para él, veía el nombre escrito en un lado del papel del grande para llevar en la torcida letra de Jongdae. Chanyeol lucía como si estuviera en la mitad de sus 20's así que probablemente sería uno o dos años mayor que Jongin. Él siempre usaba un traje y corbata, y aunque Jongin no supiese mucho de trajes y corbatas, esos lucían realmente caros en él. Y se veía perfecto, simplemente perfecto; y esa era la razón por la que Jongin siempre lo llamaba Mr. Perfecto en su cabeza. Mr. Perfecto con su perfecta y besable boca y sus increíbles hombros y... DETENTE, ¡PARA! ¿Qué se estaba haciendo a sí mismo? Chanyeol ni siquiera había entrado por la puerta principal y Jongin ya estaba hecho un manojo de nervios.

Estaba tentado a esconderse tras el mostrador y desaparecer ahí pero no podía porque: a) Él no era así de melodramático y b) habían muchos clientes para atender a su alrededor y no quería poner la pérdida de su trabajo en su lista de problemas. Tragando un suspiro de derrota, Jongin suspiró, preparándose para atender a su próximo cliente.

"Buenas tardes, ¿Qué le gustaría ordenar?" dijo Jongin, una automática sonrisa se plasmó en su rostro (aun sabiendo que se sentía todo menos agradable en ese momento). Cuando sus ojos se posaron sobre su cliente, la sonrisa desapareció de sus labios.

"Hola." Chanyeol le sonrió. No era nada nuevo pero, cada vez que Chanyeol le sonreía, Jongin sentía mariposas en su estómago, algunas veces cincuenta, otras veces más. Pero hoy, eran miles y se sentían más agitadas de lo usual. Había algo diferente en Chanyeol; Jongin no podía darse cuenta qué era, y ahí fue cuando se fijó en su apariencia. Su traje y corbata habían desaparecido. Chanyeol siempre vestía colores oscuros, así que, ¿por qué no lo estaba luciendo hoy? Jongin podía ver el contorno de su pecho y hombros claramente, como el algodón blanco arrugado se ceñía un poco a su cuerpo. Incluso llevaba una pajarita azul atada a su cuello, dándole ese toque elegante de siempre.

"Hola... digo, buenos días." Respondió Jongin, intentando no morirse ahí mismo. ¿Dónde diablos estaba Jongdae? Se suponía que era él el encargado de tomar las órdenes, no Jongin. Justo el día en el que este había decidido ir a tomar el descanso más largo de la historia, Mr. Perfecto había decidido ir a pedir la orden.

"¿Dónde está tu amigo? El que suele pedir las órdenes." preguntó Chanyeol, intentando crear una conversación o algo.

"¿Te refieres a Jongdae? Él volverá en un rato, ¿qué puedo hacer por usted?" Jongin le rogaba al cielo no haber sonado igual de nervioso que como se sentía, sentía que vomitaría. O en el peor de los casos, saldría café de su boca.

"Creo que pediré un latte. Uno grande para llevar. Y mi nombre es Chanyeol." Dijo Chanyeol con una sonrisa y un hoyuelo apareció en su mejilla. Hasta ahora, Jongin no se había fijado nunca en ese detalla, y no sabía qué era peor; si su pajarita o el hoyuelo en su mejilla.

"¿Solo latte, Chanyeol? ¿No vainilla, o caramelo o hazelnut?" Jongin se encontraba divagando mientras tomaba un marcador negro y escribía el nombre del chico sobre el papel del vaso.

"Solo latte, supongo que sencillo me gusta más." Ahí estaba, sonriendo de nuevo. Era tan distractor, y sus ojos se quedaron fijos en su sonrisa mientras escribía el nombre de Chanyeol con su mano temblorosa. Cuando terminó, dio un par de pasos hacia la máquina de café.

"¿No vas a cobrármelo?" los ojos de Chanyeol parpadeaban con malicia.

"¡Oh, mierda!" maldijo Jongin con el rostro sonrojado. "¡Lo siento, señor! Yo no quería decir eso... eh, sí. Soy el barista así que no suelo tomar la... eh." Se detuvo antes de decir miserablemente "son $ 3.50" mantuvo la mirada baja mientras tomaba el dinero de Chanyeol.

Muy avergonzado como para decir otra cosa después de devolverle el cambio (el cual Chanyeol rechazó), Jongin se movió hacia la máquina de café y comenzó a llenar el vaso con espresso. Mientras tanto, Chanyeol seguía hablando con él desde el mostrador, contándole sobre lo caluroso que estaba el día, tanto que había considerado ordenar un café helado o tal vez un frap, pero después de pensarlo mucho, el café era lo mejor.

"¿Lo prefieres frío o caliente, Jongin?"

"¿Sabe mi nombre?" preguntó Jongin con un para nada disimulado asombro.

"Sí, yo ehh... lo escuché de tu amigo. Es tu nombre, ¿verdad?" Jongin no supo si fueron las luces del café pero creyó ver las orejas de Chanyeol un poco rosadas.

"Sí, mi nombre es Jongin."

"¿Lo prefieres frío o caliente?"

"Uhm, caliente. Supongo."

"Es bueno saber que al menos tenemos algo en común." Chanyeol hizo una mueca antes de que sus orejas se pusiesen más rojas. Tratando de no pensar en el por qué las orejas de Chanyeol estaban rojas (tal vez hacía mucho calor en el café a pesar del aire acondicionado). Jongin encaja la tapa sobre el vaso de styrofoam y lo colocó sobre el mostrador. Todo lo que tenía que hacer era entregarle al hombre su café y todo habría terminado.

"Ya regresé." Jongdae apareció de la nada, dándole un suave codazo a Jongin mientras sacaba dinero de la caja registradora. "Toma una orden más, ¿sí? Necesito llamar al proveedor, necesitamos más panquecitos.

La siguiente clienta tenía cara de desesperación. Se veía depresiva y con falta de cafeína. Probablemente una estudiante universitaria en sus parciales, con círculos oscuros bajo sus ojos. Dejarla esperando sería definitivamente una mala idea así que le preguntó qué iba a ordenar sin perder más tiempo.

"¡Un latte grande para Mr. Perfecto!" la voz de Jongdae se hizo sonar repentinamente, fuerte y clara. ¡Mierda! ¿Qué estaba intentando hacer Jongdae? Ni siquiera debía hablar así de alto desde que, ¡Chanyeol estaba parado justo ahí!, ¿Por qué rayos eran amigos? ¿Y cómo supo que le llamaba Mr. Perfecto? La única manera podría ser si lo hubiera visto escrito en algún lado por que Jongin nunca le había dicho a nadie que...

"Jodidamente perfecto." Una voz barítona se hizo escuchar y muy tarde, Jongin se dio cuenta de que había estado muy distraído con la pajarita y el hoyuelo de Chanyeol que sin querer escribió Mr. Perfecto en uno de los lados del vaso. El vaso que ahora descansaba en las manos de Chanyeol.

Chanyeol sabía que lo llamaba Mr. Perfecto.

¿Era posible morir de vergüenza? Porque Jongin sentía que tendría un trágico paro cardiaco. Silenciosamente, se deslizó hacia el suelo, detrás del mostrador; con la esperanza de que Chanyeol se olvidara de su existencia.

"Oye, quiero mi caramel macchiato." Gruñó la chica.

Jongin cerró sus ojos y gimoteó. Su día solo se hacía peor y peor.

Mr. Perfect [ChanKai]¡Lee esta historia GRATIS!