Epilogo

12.2K 686 75

"Humanos y fantasmas"




El chico avanzó por el camino terregoso que entraba en el campamento, sacudiéndose el cabello que liberaba pesadas gotas de agua con cada movimiento. Nada le gustaba más que ser arrojado de cabeza al lago hediondo al final del camino. Ahora necesitaba un baño. Suspiró con resignación y se adentró en el campamento.

Campamento significa exactamente eso, campamento. Había cientos de tiendas y carpas distribuidas en la destrozada finca, cada persona tenía su propia tienda. Podrían haberse quedado en la casa principal, el destartalado edificio a medio derribar en la cima de la colina, pero había tantos que solo los miembros importantes de Pandora se quedaban en ella. Como Miranda, la malvada bruja a cargo de todo aquello, o Yomi, otra malvada bruja. Él no se lo había confesado a nadie, pero en el momento que vio arribar a la samurái con el cuerpo destrozado y aullando de dolor había sonreído para sus adentros.

¿Qué tan larga seria la fila para tomar un baño?, otro suspiro salió de su garganta. Eso era tan deprimente. Pandora se consideraba la esperanza dentro de todos los males del mundo, como en el antiguo mito, lo bueno atrapado dentro de una caja de mierda. En ocasiones él se esforzaba por ver lo bueno de todo aquello, pero después de cuatro años en la lista de infantería de aquella mescla de maniacos, estaba empezando a comprender que no tenía nada de bueno.

Caminó hacia su tienda, sus ojos miraron el cielo, abrumadoramente gris, parecía muerto, tan muerto como la tierra bajo sus pies. Siguió caminando. Al pasar junto al potrero, una estructura desmoronada, en el lado más alejado del campamento, sintió pasos acercándose pero los ignoro. Mala idea.

Alguien embistió contra él, el peso de una tonelada de músculo se estampó contra su costado, enviando dentro del potrero, sobre el lodo.

— Divertidísimo chicos.

Dijo limpiándose la cara y mirando hacia la entrada. Hunter, Tresh y Mik estaban delante de él partiéndose de la risa.

— Deberías agradecernos. — dijo Tresh estrechando sus ojos color menta.

Él era el más despreciable de los tres. Incluso más que Hunter con su enormidad o Mik con su cara aplastada y acento viciado. Tresh era perfecto, con su cabello color caoba y sus ojos verdes, era alto, delgado y apuesto, tenía una sonrisa cruel en los labios todo el tiempo. Y era eso exactamente lo que lo volvía repugnante. Pues si los demás pudieran ver su alma, como él hacía, se darían cuenta de lo podrido y cruel que era en realidad. Él era un telepáta, al igual  al igual que Miranda, de hecho, era su aprendiz.

— Tal vez con esto se te quite lo imbécil. — dijo Tresh.

Hunter y Mik soltaron sonoras carcajadas.

— Ya veremos en un par de días. Si no hay mejora, tendré que cambiar de táctica.

Tresh se dio media vuelta y se marchó, con sus amigos detrás de él.

Nuestro amigo salió del lodo y se dejó caer sobre el duro piso del potrero. Eso era fabuloso, si no se cuidaba la próxima vez entraría por pie propio en las aguas negras.

— No quiero distraerte de tu sufrimiento, pero ¿Podrías acércame el agua?

La voz lo sobresalto, se volvió de repente y la vio.

Una chica.

Estaba escondida en el rincón más lejano del potrero, delante de ella había una cubeta con agua. Él se preguntó porque no solo la tomaba y ya. Fue entonces cuando lo notó, tenía grilletes en manos y pies, él se estremeció, ¿Qué estaba haciendo ahí?

DemonsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora