10: La distancia que no podemos tomar.

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LA DISTANCIA QUE NO PODEMOS TOMAR.

Adam no protestó durante las tres horas en las que Scott se quedó, tampoco se levantó de la mesa para no verlo socializar con Leonard y Dylan y que ellos le respondieran con la misma simpatía, pero tampoco comentó y opinó respecto a lo que charlaban.

Estaba celoso de que le cayera tan bien a todo el mundo. ¿Desde cuándo su mejor amigo hablaba tanto con él? Si mal no recordaba, nunca habían tenido una relación tan cercana. Y su abuelo... ¿por qué él actuaba como si ya se hubieran conocido? ¿Acaso lo habían hecho?

Él también le caía bien a la mayoría de las personas, era muy sociable y generalmente, las madres lo adoraban y no necesitaba mucho tiempo para conseguir la aprobación de los padres. Pero Scott, él era un maldito asno que conquistaba a cualquiera con una sonrisa y unas simples frasecitas tontas.

Para cuando se estaba yendo, todos menos él lo acompañaron hasta la puerta. Dylan fue el primero en regresar a la cocina y carcajeó apenas lo vio.

-¿Qué es tan gracioso?-Apoyó las manos sobre la mesa.

-Me río de ti.-Contestó.-No te interesa mucho la gente, los dejas hacer lo que quieran mientras no te perjudiquen, pero a Scott lo detestas. Camille tenía razón desde el comienzo, yo siempre la contrariaba.

-¿Qué decía?-Se cruzó de brazos.

-Siempre tuvo la teoría que no había realmente muchas razones para que lo odiaras, solo una.

-Que es...

-Samantha.-Dylan levantó las servilletas y las arrimó hasta la mesada.-Con el tiempo te la fue quitando.

-Él no me quitó nada, ella nunca fue mía.

Odiaba mentirle a Dylan, pero inclusive más odiaba mentirse a sí mismo. Porque sabía que Sam lo quería, sabía que ella le pertenecía desde siempre, pero decirlo en voz alta no solo sonaría arrogante, sino que le daría la oportunidad a ella para dejar de pertenecerle. Y la quería con él. Más allá de Scott, más allá de cualquier persona. No era una competencia, ni un reto. Era un deseo real.

-Como digas, Adam.-Musitó su amigo.

-¿Y desde cuando te llevas tan bien con él?

-Desde que te fuiste.-Soltó. Dylan miró de reojo la puerta que conducía a la sala, precaviéndose de que alguien más apareciera.-Camille me obligaba a pasar tiempo con él.

-Sigo sin entender.

-¿Qué no lo sabes?-Se sorprendió.-Unos meses después de que te fuiste, Samantha empezó a salir con Scott. Estuvieron juntos un año.

Adam iba a cuestionar todo sobre la notica de la que se acababa de enterar, pero instantáneamente de quien hablaban apareció junto a Leonard, y tuvo que guardar silencio.

Adam levantó los cubiertos, Samantha los lavó y Dylan secó todo. Leonard sonrió al verlos trabajando juntos. Siempre tenían los mismos puestos y habitualmente, Cami se sentaba para hablar y hablar, sin mover un solo pelo.

Se despidió de los tres y se fue a la cama, no sin antes darle un beso en la sien a su pequeña Sammy. Quince minutos después, Dylan se fue.

Solo quedaron ellos dos.

"La valentía de Samantha para seguir adelante me apabulla en algunas ocasiones. Si hay algo de lo que nunca estaré segura, es si es demasiado frágil o demasiado fuerte. Siempre es golpeada con fuerza y llora, pero se levanta y continúa. Me asusta que algún día pierda ese coraje que rara vez aparece, pero que aún así está.

El porqué de nosotros.¡Lee esta historia GRATIS!