Capítulo 12.

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    En esa ocasión ninguno de los guardias estaban armados. Lo único que poseían aparte de los walkies para comunicarse con los que se habían quedado vigilando Arkadia eran las antorchas que alumbraban el camino hasta uno de los montes más bajos y más cercanos al campamento. Una gran fila de gente caminaba detrás del Canciller, siguiéndole para poder presenciar el fenómeno astrológico. 

    Los más pequeños, iban agarrados de las manos de sus padres o de sus seres queridos, impacientes por ver aquello. No se escuchaban más que comentarios sobre la lluvia de estrellas. Todos parecían estar ilusionados. Después de tantas batallas y después de todo lo que habían pasado hasta que la paz se estableció, aquello les ayudaría a olvidar un poco lo sucedido, a estar en calma el tiempo que durase la lluvia de estrellas, a recordarles a los seres queridos que dejaron en El Arca y a recordar sobre todo, su hogar. Muchos eran los que preferían seguir viviendo en el espacio, sobre todo los más mayores. Al comprobar que la Tierra era un terreno completamente hostil, desearon que todo fuese una mala pesadilla y que al despertar, se encontraran de nuevo flotando en una enorme nave, muy lejos de allí, donde la tierra sólo se veía como una enorme esfera. 

    Lexa caminaba al lado de Clarke y Octavia esa noche, justo detrás de Abby, Kane y unos guardias que llevaban la delantera. Detrás de éstas, estaban los chicos junto con Bellamy, el cual no dejaba de prestar atención a la conversación que su hermana estaba teniendo con la Ex Comandante de los trece clanes y Clarke. No entendía como Octavia había conseguido romper los esquemas que tenía hacía Lexa. Ahora parecía llevarse bien con ella y era algo que tendría que hablar con su hermana más tarde. ¿Ya se le había olvidado la gente que había matado esa chica? ¿Se le había olvidado todo lo que les había hecho pasar desde que aterrizaron en la tierra? ¿O todo lo que le había hecho sufrir a Clarke? Él no podía olvidarse de esas cosas. Desde que Lexa se plantó en Arkadia, las tenía más en cuenta que nadie. Pero no podía hacer nada al respecto si sus líderes estaban de acuerdo con su presencia. Y lo estaban. Lo estaban completamente ya que incluso habían aceptado la idea de que acompañase a su pueblo a ver la lluvia de estrellas. ¿Tan rápido se había integrado? Estaba claro que por su parte no. 

     - La presencia de Lexa aquí no me gusta nada- susurró Bellamy a sus amigos. Monty, que no estaba para nada de acuerdo, negó con la cabeza. Jasper, en cambio, asintió completamente de acuerdo. 

    - Lexa ha hecho posible la paz- la defendió el asiático. 

    - No. Clarke y Aden lo han hecho- le corrigió Jasper. - Lexa sólo se ha encargado de matar a cientos de los nuestros. 

    - Nosotros también hemos matado a cientos de los suyos- Monty veía los comentarios de Jasper como simples reproches. En ocasiones su amigo parecía el único que sentía la perdida de sus amigos, que era el único que aguantaba un dolor tan pesado como si el mundo girase en torno a eso, pero lo cierto era que él también estaba en su situación, pero no podía anclarse al pasado. Había que continuar y mirar hacía el futuro. 

    - Hablar contigo sobre esto no vale para nada- susurró de manera seca Jasper, provocando que Monty se alejase de ellos y se colocase junto a Raven. No quería iniciar una discusión con el que era su mejor amigo, no en esa noche tan especial. Intentar hacer entrar en razón a Jasper era perder el tiempo. 

     - No estoy dispuesto a ver como Lexa se integra en Arkadia- Bellamy, pese a tener un tono reservado para evitar que las tres chicas que tenía delante lo escuchasen, sonaba firme y seguro de lo que estaba diciendo. - Si viene con la idea de no buscar problemas, yo los buscaré por ella. 

    - Cuenta conmigo- Jasper no sabía de qué iba todo eso, ni siquiera sabía a qué se refería con exactitud su amigo, pero si éste quería intentar expulsar de allí a Lexa, él no podía quedarse de brazos cruzados. 

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