CAPITULO 22 (FINAL)

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Después de que las chicas se fueran de mi habitación, Zivia trajo algo de comer mientras Almagor y Briza se ubicaban en mi suelo para colorear. Llevamos en esa tarea más de una hora. Me doy cuenta de que necesitaba hacerlo. La confrontación con los dos idiotas de antes me dejó de mal humor.

¿Discutir por una chica cuando probablemente el cielo y en infierno estén a punto de declarar la guerra?

Estúpidos sentimientos humanos.

Estúpidos hombres.

Estúpidas novelas y películas románticas.

Estúpido romance.

—Mira. Es un enorme girasol. —Briza levanta su hoja de dibujo.

—Es muy bonito, Briza. Muéstrame que dibujaste tú, Almagor.

Levanta su hoja con una sonrisa y veo la silueta de un ángel dorado enorme sobre miles de figuras negras sobre el suelo. Las alas del ángel son enormes y hay una gigante espada en su mano.

—¡Vaya! ¿Es el arcángel Miguel?

—No. Eres tú. Así es como te soñé.

—¿Soñaste esto? ¿Yo soy un ángel?

—Sí. Soñé que otros hombres y mujeres malos venían por nosotros, pero tú nos defendías con tu luz y tu espada. Y salvabas a todo el mundo.

—Qué gran imaginación —murmuro no muy convencida—. ¿Aún estás asustado por lo que pasó?

—No. Briza tampoco. Sabemos que nos protegerás. —La confianza y seguridad con la que lo dice me sorprende y conmueve, teniendo en cuenta que la última vez dejé que Sara se los llevará y no pude encontrarlos. Pues los había escondido como lo dijo Adif, donde no pensaría buscarlos. Con Baruch y Raquel.

¿Cómo iba a imaginarme que ellos también estarían tras esto?

Suspiro y beso la frente de ambos niños que me ven con adoración. Ahora que sé que son mi familia, mis primos, la generación más pequeña de mi clan, voy a protegerlos con mi vida.

—Los quiero, chicos. —Me abrazan y murmuran que también me quieren. Sé que he dicho que no quiero comprometer mi corazón amando a alguien. Pero pensándolo bien, creo que ya está comprometido porque aunque no lo supe todo el tiempo, no lo había pensado de esta manera.

Amo a mis padres aunque estén muertos.

Amo a mi padre Adif.

Amo a mis hermanos, los cuatro son importantes para mí.

Amo a mis gemelas A.

Amo a mi guardián Azael.

Amo a Briza y Almagor...

Y creo que también de alguna manera siento lo mismo por Elijah y muero de ganas por volver a besarle.

Pero él está exigiendo algo que aún no estoy dispuesta a dar... la unión es un compromiso demasiado grande, serio e importante. No puedo entrar en algo como ello en estos momentos. El primer demonio reconoció mis debilidades, las personas que amo y me importan. No puedo permitirle que tenga algo más en mi contra. No ahora cuando Sara me ha advertido sobre muchos más ejércitos dispuestos a atacarnos y muchos más hombres y mujeres de nuestra especie traicionándonos.

Sonrío cuando escucho a los pequeños tarareando una canción. Se ven tranquilos y a gusto junto a mí. La pérdida de su madre no les ha afectado y sé que ello se debe a que desde hace mucho sabían que su madre no tenía un corazón puro. Los niños pueden identificar a las personas y decidir si son de su agrado o no.

ALMAS ( Entre El cielo y el Infierno #1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora