Capítulo 10.

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    Tras la llegada a Arkadia, las horas posteriores fueron demasiado complicadas de llevar. Al parecer, Kane ya tenía listos a otros cuatro guardias de confianza, perfectamente armados para escoltar a los recién llegados al bunker principal para así, poder tener una conversación y debatir lo que harían en caso de que Clarke le hubiese proporcionado la ayuda que Polis necesitaba. 

    Muchos de los Skaikru se acercaron a la pequeña fila que se formó para escoltar a Lexa hasta el lugar de debate. Los guardias se encargaron de alejarlos hasta que sus líderes decidiesen lo que hacer, pero la intriga y las ganas de saber se habían hecho notable en lo referente a su pueblo. Clarke temía que aquello pudiese jugar en su contra.

    Desafortunadamente para Kane y Abby, Clarke se presentó con Lexa, aunque una completamente distinta a la que estaban acostumbrada a ver. En primer lugar, su peinado y vestimenta eran diferentes a lo usual y lo segundo, es que había prescindido de la pintura negra que usaba para ocultar su mirada. Kane estaba orgulloso de que hubiesen hecho aquello para pasar un poco más desapercibidas entre la multitud de Polis y luego de la propia multitud de Arkadia. 

    Clarke ni siquiera se detuvo a explicarles las razones por las que Lexa estaba allí o las razones por las que había aceptado la propuesta de prestar su ayuda ya que sabía que Kane y su madre estaban al tanto, ya que Aden y Titus fueron directamente a Arkadia para comentarles lo ocurrido a ellos.  Ahora debían comunicar al pueblo celeste lo ocurrido. 

    Kane y Abby fueron los encargados de hacerlo. El canciller reunió a todos fuera, en el recinto del campamento. Se subió a una plataforma junto con su Segunda y con altavoz en mano, explicó lo ocurrido. Cuando mencionó a Lexa, ésta también subió a la plataforma, dispuesta a que todos la viesen. Los comentarios, las voces y las preguntas comenzaron por parte de los Skaikru nada más verla. Lo que más se escuchaba eran preguntas cómo: ¿Qué sacamos nosotros ayudando a esconderla? ¿De verdad tenemos que dar refugio a una asesina? 

    Afortunadamente, Clarke, que también había subido a la plataforma y que se había adueñado del altavoz, les explicó que Lexa no era ninguna asesina. Era una líder que había tomado decisiones a favor de la supervivencia de su pueblo y que por culpa de su clara intención de establecer la paz con el fin de poner a salvo a los Skaikru habían intentado matarla. También advirtió que si aquello no se llevaba a cabo de forma correcta, si alguna persona del pueblo celeste se iba de la lengua con algún terrestre respecto a lo de la Ex Comandante, todos correrían un gran peligro. Todo lo que habían conseguido formar hasta ahora, quizás desaparecía. Quizás las batallas volverían a imponerse como orden del día y quizás, se perderían muchos seres queridos en el proceso. 

    Parecieron entender las palabras de Clarke en seguida, ya que todos guardaron silencio e incluso, parecieron asentir. 

    Los guardias armados que estaban en las primeras filas, dejaron sus armas delante de sus pies y se arrodillaron ante sus líderes, jurando así su fidelidad. Kane y Abby se miraron orgullosos. Orgullosos de su gente y de lo que habían construido. Clarke pudo respirar aliviada: conseguir la ayuda de sus guardias era algo indispensable para mantener a raya a los que no estuviesen de acuerdo, algo que tanto ella como su madre y el canciller sabían. 

    Fue entonces cuando Bellamy apareció entre la gente. Él también tenía un puesto como guardia e iba perfectamente armado. Primero, miró a Lexa, quién le aguantó perfectamente la mirada, sin dudar ni un segundo es mostrar la misma firmeza de siempre. Luego, miró a Clarke, que le medio sonrió, esperando a que él le devolviese el gesto y así tener claro que lo que pasó entre ellos hacía días, estaba olvidado, pero sólo pudo recibir una negación de cabeza por parte de su amigo. 

     - ¿Cuándo terminaremos con los asuntos de Polis?- preguntó él sin dudar. 

    - Formamos parte de la Coalición del Comandante. Limpiarnos las manos no es algo que podamos hacer- contestó Kane. 

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