Capítulo 6.

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    Llevaban dos días de camino a Polis, lo que significaba que posiblemente, aquella tarde, estarían por fin en la capital. Los nervios de Clarke aumentaban con cada paso que daban. No sabía que iba a encontrarse allí porque apenas había podido hablar con Titus o con Aden. Ellos viajaban delante de ellas, con su caballería de terrestres. Mientras tanto, Octavia y Clarke viajaban en el todoterreno, más atrás de ellos, custodiado tanto por gente de Polis cómo por guardias de Arkadia. Kane se había tomado demasiadas molestias para un simple viaje a la capital de los terrestres. Al fin y al cabo, ya no había peligro y menos si las acompañaba Aden. 

    Hacía un rato que Octavia y Clarke decidieron bajar del todoterreno y caminar al lado de sus guardias para estirar un poco las piernas

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    Hacía un rato que Octavia y Clarke decidieron bajar del todoterreno y caminar al lado de sus guardias para estirar un poco las piernas. Las horas se hacían eternas dentro del automóvil desgastado. Raven y sus compañeros habían hecho maravillas con todos y cada uno de los automóviles que poseía Arkadia, y desde luego, era algo que se agradecía, porque era una transporte mucho más rápido que los caballos, aun así, las piernas dolían cuando estabas muchas horas subida. 

     - ¿Qué esperas encontrarte en Polis?- preguntó de repente su amiga. Clarke se encogió de hombros y suspiró. 

    - Una nueva nave del Arca con alguien importante dentro- bromeó, sacándole una sonrisa a Octavia. 

    - Quizás hayan pillado al idiota de Murphy dando problemas. 

    - ¿Crees que irían hasta Arkadia a pedir ayuda por un simple prisionero Skaikru? 

    - Ya no me puedo esperar nada de los terrestres. Son demasiado impredecibles- respondió Octavia.

    - Por eso te gustan tanto- afirmó su amiga, con una sonrisa en sus labios y ganándose un codazo por parte de Octavia, que también terminó por sonreír. 

    - Has recuperado tu sentido del humor. Me gusta. 

   Clarke borró su sonrisa entonces, apretando ligeramente la mandíbula. Una vez Lexa le dijo que bromear no era algo propio de un líder. Luego, descubrió que hasta la propia Lexa bromeaba con ella, algo que le dio mucho placer descubrir. De nuevo, al recordar aquello, sintió un pinchazo en su estómago y en su pecho, que seguía totalmente herido por la perdida de la Ex Comandante. No podía evitar pensar a cada segundo en ella o que su mente viajase a alguno de los momentos que había compartido con Lexa. Había aprendido demasiado de la Ex Comandante y de su cultura, había aprendido demasiado de lo que significaba estar en la vida de Lexa, tanto, que cuando se daba cuenta que ya no estaba en ella, no podía reprimir el dolor. 

     - ¿Hablaste con Bell?- preguntó la rubia, cambiando de tema antes de que su amiga le notase que le pasaba algo y que ese algo, era Lexa. Siempre tenía que meterse en sus pensamientos y su amiga, la tenía demasiado calada.

    - Sí. 

    - Quise despedirme, pero...

   - Mejor así- le cortó la frase Octavia. - Es un idiota cabezón que a veces no ve más allá de sus narices. 

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