- ¿Qué pasa ahí dentro?- preguntó. Ella estaba trabajando en el sistema mecánico de las puertas. Había que mejorarlo, y apenas había prestado atención a lo ocurrido hasta que había terminado con su trabajo. 

    - Kane y Abby están reunidos con el Comandante y sus segundos- explicó rápidamente Bellamy, que miraba de vez en cuando a Clarke. Le preocupaba lo que a la rubia le pasase por la cabeza en esos momentos. Sabía que para ella debía de ser difícil ver de nuevo a la gente de Polis, pero continuaba con su mirada fija en la puerta, sin prestar atención a sus amigos y a la conversación. Sin prestar atención a la llegada de Raven. Parecía completamente ida, fuera de lugar. 

    - ¿A qué se debe su visita?- preguntó la morena. 

    - Problemas- afirmó Octavia. 

    - No le hagas caso. Kane nos habría advertido- respondió Jasper en seguida. A veces su amiga era demasiado negativa. 

    Octavia rodó los ojos y soltó un bufido. 

   Fue entonces cuando Clarke se levantó del tronco, limpiándose después la parte trasera de sus pantalones. Todos sus amigos la miraron. 

    - Voy a entrar. 

    - ¿Estás loca? No te van a dejar- le advirtió en seguida Bellamy, que desde allí veía los dos guardias armados que vigilaban a entrada al bunker donde estaban reunidos. 

    Éste se levantó también del tronco y se colocó en frente de su amiga, intentando quizás detenerla. Pero la mirada que le lanzó Clarke lo detuvo por completo.

    - ¿Piensas detenerme? 

   Sus amigos miraron la escena entre ambos en silencio, esperando a que Bellamy dijese o hiciese algo, pero después de contemplar de nuevo la mirada de Clarke, que parecía ordenarle que la dejase ya que haría lo que ella quisiese, como casi siempre, decidió colocar sus manos en su cadera y suspirar, dándose por vencido. 

     - Ojalá pudiese hacerlo- le contestó con sinceridad, sabiendo que no tenía ninguna oportunidad de parar a la rubia

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

     - Ojalá pudiese hacerlo- le contestó con sinceridad, sabiendo que no tenía ninguna oportunidad de parar a la rubia. 

    Clarke no contestó después de aquello, simplemente se limitó a caminar hasta donde estaban los guardias. No tenía ninguna duda de que conseguiría entrar, y aunque no le dejasen, por lo menos lo intentaría. Estaba cansada de esperar y de no poder tomar partido en nada, y menos en cosas que tenían que ver con Polis. No podían alejarla de ese tema después de cuatro meses. 

    Cuando se puso a la altura de los guardias, uno de ellos la miró indiferente, dejando claro desde el principio que no podía pasar. 

    - Abridme las puertas- fue más una orden que una petición. Los guardias se miraron entre sí durante unos segundos. Uno de ellos, el que le lanzó la mirada cargada de indiferencia, negó con la cabeza a su compañero. 

May we meet again. ¡Lee esta historia GRATIS!