El accidente

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Desperté con el sonido del despertador. Me moví para encontrarme con la hora y eran las 9 am.

-Oh no puede ser... llego tarde.

Rápidamente me levanto y trato de ir al baño hasta que una voz me interrumpe

-Elitte, acuérdate que hay fiesta en la noche-chilló con voz emocionada Charlie.

-Lo sé, voy a ir -Le conteste entrando al baño

- ¡Recuerda que te tengo que maquillar porque Jammie estará ahí!-Grito

Cerré la puerta para no escuchar las demás cosas que gritaba Charlie porque sabía que eran cosas obscenas. El siempre se destacaba por ser un mal pensado de primera.

Abrí la regadera de la tina pensando de como llegué a vivir con él.

Hace un tiempo atrás había llegado a California con la esperanza de encontrar un trabajo estable, ya que me había ido de la casa demasiado joven. Trabajaba en lo que sea, pero necesitaba trabajo más ahora que estaba por empezar el invierno.

Caminaba por las calles desiertas de la ciudad hasta que tope con alguien, levanté la mirada para disculparme con la persona, pero me encontré con un chico de mi edad vestido de rosa chillón pero con cara conocida.

- ¿Charlie?-Pregunte

El chico me sonrió y supe que era él. Mi gran amigo de la infancia.

Abrió los brazos y yo sin pensarlo me tiro sobre el.

-Te he extrañado demasiado, bebé. -Me susurro en el oído.

Si bien mi amistad con él era de esas puras, era demasiada rara esa amistad. Primero porque él desde pequeño le gustaba peinar mis muñecas, mientras que yo jugaba futbol con su pelota.

Lo miré por un largo rato recordando sus cabellos largos y rubios que ahora eran cortos y castaños con un copito rosado.

- ¿Por qué no vamos a tomar un café y hablamos de nuestra vida? -Propuso

Me puse tensa, no tenía como pagar.

-Tranquilo yo lo pago.

Asentí con poca seguridad, me sonrió dándome calma.

-Hablaremos allá, cariño.

Llegamos y le conté todo sobre mí y lo que me estaba pasando, lloraba por la rabia de no tener dinero ni donde vivir. Nadie de mi familia me quería y eso siempre lo demostraban.

Charlie me tomó la mano en señal de que me calmara

-Tranquila vivirás acá y conseguirás trabajo.

- ¿Y si soy ladrona?

-No lo eres-se burló

De eso había pasado 2 años y medio y estaba feliz de estar con él.

Había terminado mi larga ducha.

Ya vestida y maquillada salgo para ir a trabajar.

Entro al ascensor, al lado mío estaba Stella, la persona más odiosa y sínica del departamento.

-Elitte que linda estás, deberías buscar ropa mas...adecuada.

Sonreí con dulzura.

- ¿Como la tuya? No soy prostituta.

-Pero estas enamorada todavía del jefe y él ni siquiera sabe.

-Perra bastarda

-Patética

Beautiful Baby¡Lee esta historia GRATIS!