Capítulo 24: "El Parto de Cola Colorada"

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Preocupada, la joven siguió escuchando la conversación en la guarida de la Curandera.

-¿E-estas segura? -dijo la Líder con un hilo de voz.

-Tristemente, si. La heridas en su pata trasera son muy grandes, igual que como pasa con su pata delantera. Probé con todas las hierbas que se me cruzaban por la cabeza, pero ninguna tuvo algún efecto.

Turquesa escucho unos pequeños llantos que parecian provenir de la gata amarilla, que se habia quedado callada.

-No... ¡Mi hijo! -gritó con voz quebrada Estrella de Luz.

La Aprendiza se sentía un poco confundida, ¿Manzano era el hijo de Estrella de Luz?

-Lo siento mucho, Estrella de Luz. -Maulló Entierrrada- Hace mucho tiempo que no me he quedado así, sin poder hacer nada frente a un caso. La última vez que me paso fué con Pétalo de Amapola...

Las dos gatas se quedaron calladas, para luego escuchar un leve sonido de roze de colas, por lo que probablemente juntaron sus colas para ayudarse la una a la otra.

-Adios, Entierrada.

-Adiós, Estrella de Luz. Si hay cualquier mejoría en Manzano te llamo.

Turquesa escuchi los pasos de Estrella de Luz dirigiendose a su guarida de vuelta. Asustada, se volteó. El lecho estaba bien orenado, por lo que se fue rápidamentede de allí como si hubiera terminado. Pero al salir, se topo con la Líder. Tenía los ojos vidriosos y parecía mucho más vieja que ayer.

-Gracias por arreglarme el lecho. -maulló con voz débil y triste.

-De-de nada. -dijo la joven.

Turquesa después de despedirse con la cabeza de su Líder, se fue a la pila de presas frescas para sacar algo para comer antes de dormir. Pero justo cuando llegó a donde se apilaban las presas, sintió una zarpa en su costado, y al darse la vuelta se encontro con nadie más ni nadie menos que con Azabachina.

-¡Rapido, ven! ¡Los cachorros de Cola Colorada estan por nacer!

Obviamente era más importante ver el nacimiento de unos cachorros que comer un ratón, así que siguió a su amiga a Maternidad. Habían pocos gatos congreregados cerca de ella, y se pudieron meter fácilmete para ver a la reina y a sus hijos.

Cola Colorada chillaba por el dolor que habia en su vientre, mientras las demás reinas se agrupaban cerca de ella para ayudarla con el parto.

En poco tiempo la Curandera marrón apareció cargando algunas hierbas junto con Patas Mojadas. Rápidamente, puso las cosas que cargaba en el suelo y se puso patas a la obra.

-Vamos, comete estas semillas. Ayudaran a que tu dolor sea menos fuerte. -dijo Entierrada sacando unas semilas que Turquesa jamás habia visto en toda su vida.

Cola Colorada se comió rápidamente las semillas, sin parar de chillar.

-Tranquila. Todo esta bien. Llegué justo a tiempo, los cachorros ya vienen.

De pronto, a reina blanca comenzó a chillar mucho más fuerte, y Entierrada pronto tuvo en sus fauces un cachorro completamente blanco, y se lo paso a Flor Plateada para que lo limpiara. Luego, hubo otro chillido fuerte de parte de Cola Colorada, y en muy poco tiempo, Entierrada logro sacar un gatito atigrado rojizo con manchas blancas, pero esta vez no se lo paso a una reina, y comenzo a presionar su espalda, en un intento de que respirara, pero el cachorro no se movió. Apenada, lo dejo en el suelo para luego maullar:

-Esta muerto.

Los gatos alrededor de ella quedaron estupefactos. Las muertes de cachorros al nacer no solían ser exclusivas de un solo cachorro por camada. Entierrada rapidamento volvió a reaccionar cuando se escucho otro chillido fuerte. La curandera tomó un gatito atigrado amarillo muy claro, con la cola y las orejas blancas, y velozmente se lo paso a una reina para que lo lamiera. Cuando todos pensaron que el parto por fín habia terminado, Cola Colorada chilló fuertemente otra vez, demostrando aún le quedaban cachorros en el vientre.

Después de un rato, la curandera tuvo en sus fauces un cachorro pardo, y se lo paso a otra reina. Muy poco tiempo después, Entierrada tuvo otro gatito pardo en sus fauces, muy parecido al anterior. "¿Son gemelos?" Pensó Turquesa. Pronto, la reina que cargaba con el primer cachorro pardo lo dejo en el suelo tocandole el pecho, ya que no se movía. Entierrada se acerco, y agachó con la cabeza cuando el cachorro se quedo inmovil en el suelo. Había muerto. Rápidamente le paso el cachorro pardo que seguía vivo a Patas Mojadas, que lo lamía vigorosamente.

Cola Colorada lanzó otro chillido, y Entierrada tomo un gatito color negro con el hocico y las patitas rojizo claro y se lo paso rápfamente a una reina. Por fín, el parto había terminado, pero no de la mejor manera.

Cola Colorada acercó su hocico a sus cachorros muertos, soltando unas cuantas lágrimas. La escena era muy triste.

-Se que es triste perder un hijo, Cola Colorada, pero ahora tienes que cuidar a tus cachorros que estan vivos. Los cachorros son un regalo del Clan Estelar. -maulló Entierrada. Turquesa pensó que la Curandera habia dicho eso porque no podía tener hijos, cosa que quizá la pudo haber apenado.

Las reinas rápiamente le pasaron sus crías a la reina blanca, que saco una pequeña sonrisa cuando sus hijos comenzaron a tomar leche.

Ls gatos que observaban la escena se fueron de Maternidad algo apenados, incluyendo a Azabachina y Turquesa.

-Jamás habia visto un cachorro nacer muerto. -maulló apenada Azabachina.

-Yo tampoco. Pobre Cola Colorada, debe sentirse muy mal perder un cachorro.

Y conversando sobre las reinas y los cachorros, las Aprendizas llegaron a su guarida y siguieron conversando, hasta que Zarpa de Puma y Zarpa de Desierto comenzaron a gruñirles con que no podían dormir.

A regañadientes, las dos amigas se recostaron en sus lechos y durmieron.

Los Gatos Guerreros: La historia de Pequeña TurquesaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora