Cuando un Ángel Caído siente la perdida, sus emociones se intensifican, sienten la desgracia como la suya propia y en consecuencia, un Ángel nace, consiguiendo así una vida de elecciones, esos ángeles solo tienen la opción de convertirse en custodio, son hijos de la naturaleza.

Poco rato después de recibir esa llamada del hospital, estar en el interior de esa casa me es casi insoportable, por lo que decido salir a dar una vuelta. Todo va a la perfeccion hasta que me encuentro justo delante de la casa de Emma, ¿Estara bien que vaya a verla?

Me dirijo hacia la puerta de su casa y, una vez alli, toco la puerta. Ella no tarda mas de 5 segundos en acudir, recibiendome con una gran sonrisa en su rostro y sus ojos entristecidos.

-¿Emma?¿Qué ocurre? - ella niega con la cabeza y, segundos después me da un largo abrazo. - ¿estas bien?

- Sí, solo... necesitaba desahogarme un poco, nada mas. - asiento y ambos nos dirigimos hacia la cocina. - ¿Tienes hambre? Iva a empezar a hacer la comida. 

- Te echaré una mano - nos dirigimos ambos hacia la cocina y nos ponemos manos a la obra, pero la distraccion de Emma por lo que sea que le haya pasado y la mia por todo este asunto de Emily, provoca que ninguno prestemos atencion en la cocina y en consecuencia, que la comida se queme. Finalmente nos decantamos por pedir una pizza y sentarnos en el sofá viendo la televisión mientras esperamos a que llegue nuestro pedido.

Observo a Emma de reojo y me percato de que esta a segundos de echarse a llorar - ¿emma? - su mirada se encuentra con la mía - ¿qué ocurre? - ella niega con la cabeza - bien, cuando quieras ya me lo contaras - en respuesta ella asiente. - debo contarte algo.

- ¿Qué pasa?

- ¿Recuerdas a Emily?

- La mujer que te acogió en su casa, ¿qué pasa?

- A fallecido. - pasan unos segundos de silencio. - lo que significa que tengo que salir de su casa en dos días. La inmobiliaria imagino que querrá venderla cuanto antes - Ella me mira con sorpresa - Me voy, Emma, debo salir de aquí.

- Por... ¿Porque? - una lagrima cae por su rostro.

- No llores. No tengo un lugar donde vivir, nada me ata aquí, quiero decir, esto esta lleno de secretos y yo tengo que descubrir que pasa con los míos.

- ¿Porque tengo la sensación de que no voy a verte de nuevo?

- Emma... - Lágrimas y lagrimas caen por su rostro, el timbre de la casa suena anunciando que la comida ha llegado.

Nos encontramos sentados en los taburetes comiendo las pizzas, en silencio.

- Emma... Volveré - su mirada se encuentra con la mía. - No se cuando, pero lo haré, seguiré trabajando con tu padre, me va bien, pero... entre semana desapareceré. - ella en respuesta asiente.

- ¿Quieres quedarte? - niego con la cabeza. - Solo esta noche.

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Muchos estaréis pensando, vaya porquería de capítulo... Bien, tiene una razón, esto tenía que ser así, pronto lo sabréis, un adiós no es fácil.

Perdonad la tardanza en subir, he estado muy ocupada, este es corto porque es la continuación del anterior. Nos leemos pronto.

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