~Capítulo Veintisiete~

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—¡Llegamos!  —dije abriendo la puerta del piso. Seguido entró todo el mundo al apartamento y cerré la puerta.

Cassie y Ron salieron de la cocina apresuradamente y procuraron saludar a toda la familia. Incluso a Scott que no lo habían visto en su huida por reconciliación. 

—Cassie cariño, haz crecido tanto ¿cómo estás?  —mamá agarró la mano de Cass y le dió uno de esos apretones que sólo ella sabía dar.

—Estoy bien, gracias por preguntar.  ¿Y tú? 

—Intentando estar bien. 

Mamá una vez que hubo terminado su charla con Cassie fue directo a saludar a Ron.

Vi como Aleix observaba a Cassie, mientras ésta saludaba a Scott y hacía algunas bromas. Ron se acercó a saludarlo, y yo sólo rogaba que la tensión que estaba sintiendo entre aquellos dos nadie más la notara. No quería que mamá pasará un mal momento, ni Grace. 

—¡Aleix!  —lo arrastré del brazo —. Vamos que te muestro tu cuarto.

—¿No te lo dije? Me quedaré con Scott en su apartamento, ahora deja que salude a Cassie.

Me quise dar un golpe mental al ver lo cariñoso que se ponía mi hermano y lo nerviosa que ponía a Cassie.

Ron no sé si no se daba cuenta de la extraña escena o sólo la ignoró, saludó a Grace y la hizo reír cargándola en su espalda.

—Grace, mamá, vamos que les muestro sus cuarto —guié a ambas a sus cuartos que se encontraban en planta baja.

Tenía tres habitaciones para huéspedes en planta baja, en el primer piso el apartamentos contaba con tres cuartos. El apartamento en sí,  era bastante grande, era como un dúplex pero arriba  había cuartos y una sala que usaba para escribir o lo usábamos como lugar para ver las películas, y abajo estaban otros tres cuartos, la cocina, el comedor,  el lavadero y una sala principal.

Habíamos elegido el departamento por ser grande, nos gustaba que cuando viniera nuestra familia se quedara con nosotras y no en un hotel, nos gustaba disfrutar de la calidez familiar. Aunque la mayoría de las veces estemos solo Cassie y yo.

—¿Este va a ser mi cuarto?  —preguntó Grace mirando con una sonrisa las paredes multicolores. 

—¿Te gusta? 

—¡Me encanta! —Grace dió un brinco y corrió dentro de la habitación.

Reí. A Grace le fascinaba la pintura, su mayor sueño era ser un artista. Incluso me regalaba varios de los cuadros que hacía con las cosas que compraba para ella, amaba verla feliz. Era mi hermanita y haría lo que fuera por ella.

—Que gusto es que te guste, lo pintamos con Cassie, tu podrías mejorarlo.

—No no. Me gusta así, ¡gracias!  

—De acuerdo —sonreí y fui a ver a mama a su cuarto—. ¿Está bien para ti? 

—Cariño, cualquier cosa estaría bien para mi, si estoy junto a mis hijos. 

Corrí a abrazarla, ambas caímos sobre el colchón. Segundos después Grace se nos unió.

—Las extrañaba, mucho —nos abrazamos.

Sentí un click. Y me levanté a ver que era. Aleix tenía su teléfono en mano y sonreía a algo en la pantalla. 

—Ésta es una buena foto. 

Fui a su lado y vi la foto que había sacado.  Éramos mamá, Grace y yo abrazadas, sonreí.

—¿Me la envías?

¿Atracción? |N.H| ©¡Lee esta historia GRATIS!