Catorceavo Capítulo

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"Un trato peligroso"



El otoño se había apoderado por completo de él bosque que rodeaba la gran casa de Dreamers. Kass había intentado convencer a Sam de que la ayudara a desenmascarar  a la persona que estaba confraternizando con Pandora. Pero apenas había comenzado a hablar y Sam ya estaba negando con la cabeza efusivamente. Se negó a oír otra palabra.

Kass se sentía derrotada. No encontraba otra manera de lograr encontrar a la persona que había permitido a Yomi, porque estaba segura de que había sido ella, entrar en su habitación.

El luto por la muerte de Frank impregnaba cada rincón de la casa. Kass se sentía extremadamente melancólica. Cierto no había tratado al chico, pero resentía su ausencia, sus bromas en el desayuno y el hecho de que siempre estaba dispuesto a ayudar, claro, principalmente para impresionar a Rory, pero era buena persona.

— Hola.

Kass pegó tremendo bote cuando Joon saltó delante de ella. La sorpresa la hizo perder su concentración y su zapatilla comenzó a soltar humaredas. Kass se la quitó y con el otro pie apagó la pequeña hoguera que se había formado en la alfombra. Ella se llevó la zapatilla a la altura de la cara solo para encontrar que la suela se había derretido formando un enorme agujero.

— Genial. — dijo Kass rodando los ojos — Es el tercero de la semana. Jamás vuelvas a hacer eso — dijo amenazando a Joon con su zapatilla chamuscada.

— Lo lamento, la próxima vez agendaré una cita para hablar contigo. — dijo Joon consternada.

Ambas caminaron de regreso a la habitación de Kass. Ella había descubierto que su nueva habilidad era altamente susceptible a sus emociones, de hecho parecía alimentarse de ellas. Por ello parte de su nuevo entrenamiento, ya que con el fuego había tenido  que empezar desde cero, era aprender a controlar sus emociones, si no quería hacer combustión espontánea en cualquier momento. Cosa fácil para la chica más tranquila y amable en Dreamers.

Joon la miraba como si esperara que la cabeza le explotase en llamas y Kass no podía hacer otra cosa que respirar profundo.

Entraron en su habitación y Joon se detuvo en la entrada. Había, en el centro del cuarto, un enorme dibujo, eran dos chicos, bailando y sonriendo.

— ¡Oh Kass! — dijo Joon conteniendo las lágrimas.

— No pude evitarlo. — dijo Kass jugueteando con un lápiz — Planeaba dárselo, pero no sé cómo lo tomará.

Kass pasó su mano sobre la imagen de Rory radiante y sonriente.

— Le encantará. — afirmó Joon.

Los días transcurrieron lentos y sin prisa. Los habitantes de Dreamers estaban agradecidos por el misterioso cese al fuego de Pandora. Pero a Kass eso solo la ponía más nerviosa. El hecho de que simplemente desaparecieran de esa manera no le gustaba para nada.

Entre su creciente paranoia no pudo evitar notar dos cosas. La primera, la prolongada ausencia de Eliot, al cual parecía habérselo tragado la tierra. Y segunda, la aptitud de Andrew. El hecho de Eliot desapareciera siempre era motivo de celebración para el chico, pero parecía distante, incluso de Avril y Joon. En las pocas ocasiones en la que se había encontrado con Kass solo habían intercambiado un par de palabras antes de que el chico inventara una excusa para desaparecer.

Así que para mantenerse alejada de su paranoia se obligó a ocupar hasta el más insignificante segundo de su día. Se levantaba al alba y salía a correr por la orilla del bosque que rodeaba la casa. Aunque le maravillaba el olor que emanaba de él y los impresionantes tonos de las hojas de otoño, también le asustaba un poco. Era como la Ciudades antiguas, desconocidas y atemorizantes.

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