Y aquí traigo el capítulo 1, waaaaaa, espero que os guste.

Adieu;)


Capítulo 1.

Corrió, todo lo que le podían permitir sus piernas, pasaba zigzagueando a la gente, no corría sin ninguna razón, para todo había una razón ¿Diversión? Podría verse de aquella forma. Para ella la diversión en su mayoría de las veces incluía algún funcionario del NIU.

Volteó unos segundos y les sacó la lengua, para después seguir a la carrera. Parecía que las concurridas calles de República estaban de su parte. En una ocasión, ese lugar, ese fresco y soleado lugar lo llego a llamar hogar, una ciudad pequeña, una ciudad comercial en la que se conocían todos los vecinos y tenderos; una prospera comunidad, hasta que sufrieron un gran incendio nueve años atrás; se crio hasta los cinco años de edad, después de aquel incidente se marchó para no volver, aquel incendio marco la vida de muchos, uno de ellos fue ella, todavía guardaba grandes y oscuras secuelas en su interior; ella ya no era la misma, muchos sucesos habían ocurrido desde su infancia, era una persona totalmente distinta.

Una chica que había madurado y endurecido demasiado rápido.

A pesar de la edad de entonces, ella recordaba el incendio, tal fue su magnitud que salió en las noticias a nivel internacional. Hoy en día seguía en boca de todos, si había sido un pirómano o un Psycho, aquellos seres con ciertas habilidades que sobrepasaban las humanas, no había nadie que no hubiese oído hablar de ellos, desde hacía algunos años se les había dado caza a los más peligrosos, o sino obligados a alistarse a una unidad militar especial, para mantenerlos bajo mirada intensiva, las tropas FEP.

Ella rompió a reír al recordar el inicio de la persecución, era ya un hecho de que la reconociesen, su cara estaba prácticamente empapelada en todos los edificios y comisarias.

En cada entrada y salida de las ciudades había guardias, por mayor seguridad, y ella había decidido entrar por la principal, uno de los guardias la dejó pasar sin mirar, en cambio el otro casi la penetraba con los ojos, tardó más de lo que pensó en ella al reaccionar. El guardia al mirarla a los ojos, se había quedado en el sitio, los rumores habían sido ciertos, su mirada resultaba intimidante y así se lio a correr.

La joven, hecho una rápida mirada hacia atrás y sonrió. Le hubiese gustado ver un poco más la cuidad, pero ahora tenía que huir. Resultaba placentero sentir la brisa en su cara; aunque no fuese el mejor momento para sentirse alegre. Los momentos que más le encantaban eran aquellos, la tarde empezaba a caer y la brisa marina soplaba, sonrió.

Lo que no se podía evitar era el calor, el sofocante calor del verano; pero bueno, a la joven no le importaba mucho contando su situación especial que se cernía sobre ella. Miró de nuevo hacia atrás y allí, estaban aquellos hombres que la perseguían.

Volvió su vista al frente, su larga trenza rubia casi parecía que volaba y sus brillantes ojos esmeraldas brillaban con emoción y desafío; esquivaba a las personas que se le cruzaban con mucha elegancia y sutileza, no quería dañar a personas inocentes.

Ahora la calle se iba haciendo cuesta abajo, más fácil se lo ponían, cada vez iba más y más rápido, se tuvo que sujetar su bufanda negra con una de sus manos para que no se fuese volando. Porque dicha bufanda era su objeto más preciado y si llegase a pasarle algo no sabría qué haría, esa bufanda que llevaba al cuello suponía un gran peso sobre sus hombros, como si ya de por si llevase una soga al cuello, una soga perpetua desde las sombras.

A su pesar tenía que dejar aquel juego tonto, disminuyó su velocidad y, con el impulso de sus piernas dio un gran salto y al mismo tiempo robó una gran tela marrón con bordados aztecas. Se lo colocó alrededor del cuerpo y se mezcló con la gente. Ella no tardo en reconocer caras de los ciudadanos, a pesar de que ya habían pasado casi diez años desde aquel incidente ya nadie la recordaba y así era mejor.

Crónicas Elementales 1: Fuego Escarlata © [EDITANDO]¡Lee esta historia GRATIS!