Treceavo Capítulo

13.7K 694 25

"Vidas enterradas"



Kass jamás había pasado tanto tiempo acostada. Y a pesar de que le encantaba estar ahí recibiendo los cuidados y mimos de Pheebee, se sentía completamente inútil, acostada en una cama mientras que los demás se defendían de los ataques terroristas de Pandora. Si, había inhalado suficiente humo como para hacer funcionar una locomotora antigua. Y si, había usado tanto poder que casi había muerto, pero quería ayudar.

Agosto había dado paso a Septiembre. Los  días se habían vuelto más fríos y las hojas eran arrancadas de los arboles dejándolos desnudos. Kass llevaba dos semanas en la enfermería, pero esta vez la única que la visitaba era Avril, que en su mayoría solo se acurrucaba en su cama hasta quedarse dormida.

Joon, Peyton y los demás la habían visitado como mucho en una ocasión y Andrew ni siquiera se había aparecido en la enfermería, al igual que Eliot. Lo que la hacía sentirse herida después de lo que había pasado en el baile, antes de que Yomi lo arruinase todo.

Como no podía dormir en las noches, Pheebee le había vuelto a dar somníferos, que la dejaban atrapada en retorcidos sueños y le impedían despertar. Lo que le traían recuerdos enterrados bajo pesadas capas de neblina que los hacía borrosos y lejanos.

Otra cosa que la preocupaba era el fuego. La recorrían escalofríos cada vez se preguntaba qué haría Shannon si se enteraba que era capaz de controlar no uno, sino dos elementos. Eso le hacía dar vueltas la cabeza. Además la curiosidad la roía deseando revisar el contenido de la celda que tenía escondida en su habitación.

La última noche en la enfermería, Kass tuvo el recuerdo más vivo. Era como ver a través de un espeso velo. Estaba de regreso en la pequeña casita en la que había vivido con sus padres, el aire olía rancio y estaba viciado.

No podía escuchar lo que ocurría, pero se vio. Se vio a sí misma con cinco años, corriendo por el jardín, con la yerba seca expidiendo llamaradas.

La escena cambió. Estaba en la escuela, tirada sobre el barro, con una Chelsea de cinco años riéndose de ella. Cuando la niña se dio la vuelta para entrar en el edificio u chorro de barro la golpeo en la nuca.

Después estaba para en su cocina, con los brazos fuertemente cruzados sobre el pecho. La niña gritaba, Kass no escuchaba lo que decía pero estaba segura de que gritaba. La mujer a su lado sonreía con indulgencia.

Los ojos de Kass se empañaron con lágrimas al verla. Su corazón dio un vuelco. Intento avanzar más allá de la niebla espesa que la mantenía al margen del recuerdo. Contempló su espeso cabello negro y sus brillantes ojos azules, su sonrisa juguetona y su piel achocolatada.  

— Mamá.

Musitó la chica en sueños, cuando la tubería del fregadero que se encontraba al lado de la niña  estalló, soltando un enorme chorro de agua que las empapo a las dos.

Un segundo más tarde, saltaba sobre la cama de sus padres. Saltando tan alto que casi tocaba el cielo con la punta de los dedos. Cuando se enredó con el cobertor y se desplomó contra el suelo. La sensación de caída traspasó el sueño. Kass sintió que todo lo sólido que la rodeaba desaparecía. Se sintió caer en un vacío infinito, viendo pasar trozos de recuerdos borrosos y olvidados.

Sus ojos se abrieron de golpe. Su agitación había sido tal que había rodado de lado por la cama y había caído de ella. Pero no se había estrellado contra el suelo.

Las tablas de madera estaban a centímetros de su nariz, con las manos a ambos lados de su rostro como si se apoyara contra una ventana. Tenía el cuerpo tenso, como si temiera mover un músculo y precipitarse hacia el vacío.

DemonsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora