CAPITULO 12

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—¿Eso es todo lo que tienes, gargolita? —Yahir sigue provocando a Elijah, mientras ambos se lanzan y esquivan golpes.

Debo reconocer que para el poco entrenamiento de Elijah y el hecho de que no logre transformarse aún, es rápido y fuerte. No se le ha hecho fácil a Yahir pelear con él. Por supuesto que el Ascendit ha logrado hacerle caer sobre su culo un par de veces, pero ha estado a punto de ser derribado también por la gárgola.

—No. Simplemente estoy calentando. —Ninguno de los dos se deja afectar por las palabras que se arrojan—. Deja de ver a Ageysha y pelea angelito.

—¿Celoso porque no está viéndote a ti?

—Estoy observándoles a ambos. Vamos ya, chicos. Tenemos que tomarnos en serio el entrenamiento. —Intento mediar, pero es como si yo no existiera. Ambos siguen fulminándose con la mirada. Pronto Elijah vuelve a cargar contra Yahir y los gruñidos y choques de piel y huesos se hacen eco en el lugar.

—Mi puño se ve muy bien en tu cara.

—No más que mi pie en tu trasero alitas blancas.

Yahir arroja un golpe hacia el costado derecho de Elijah haciéndole perder el equilibrio y sacando el aire de sus pulmones. Este cae hacia atrás, pero antes de que Yahir vuelva a golpearlo se recupera y patea el pecho del Ascendit arrojándolo hacia la pared contraria y sorprendiendo la mierda de todos.

—¿Qué carajos? —murmuro con mi mano en mi boca.

—Ahora sí estamos haciéndolo bien. —Sonríe Yahir, sacudiendo su cuerpo y preparándose para atacar nuevamente.

—Soy impresionante —bromea Elijah y me guiña un ojo cuando me ve observarlo y luego a la grieta en la pared.

—Necesitas más que eso para impresionarla. —Yahir envía una vibración hacia Elijah, quien se tropieza pero no cae—. Debes trabajar más tu culo amigo.

—No hay problema amigo.

—¡Ay por favor! —Me lamento cuando les veo otra vez convertirse en un enredo de manos y pies, y siento como la energía y el dominio de ambos llenan la habitación.

—¿Qué está pasando? —Ariel y Atzel vienen hacia el gimnasio, curiosos tal vez por las ondas de energía.

—Creo que Elijah prefiere a Yahir para entrenar. —Me encojo de hombros y luego me siento en el suelo observando a los dos hombres luchar.

—Es una pelea de testosterona. —Atzel se deja caer a mi lado también.

—¿Cómo está Pileith?

—¿Por qué me preguntas eso? —Le miro y sonrío.

—Porque pasas mucho tiempo con ella. —Mi sonrisa crece cuando le veo sonrojarse—. Y sé que te gusta, puedo sentirlo.

—¿Qué? ¡No! —Una sonora carcajada se me escapa cuanto más rojo se vuelve—. ¿Es tan obvio?

—Son lindos y ella es linda.

—Sí, lo es. —Sonríe y niega—. Nada se te escapa.

—No.

—¡Increíble! —La voz asombrada y la presión en la habitación hace que regrese mi atención a los dos hombres luchando. Elijah ha derrumbado a Yahir, quien a su vez al igual que Ariel, Atzel y yo contemplamos con asombro a la gárgola.

—Elijah —susurro mientras observo atentamente su piel tornándose de un tono blancuzco.

—¿Qué? —Ese segundo de desconcentración bastó para que Yahir arremetiera nuevamente. Un certero puño en la mejilla y dos más en el estómago.

ALMAS ( Entre El cielo y el Infierno #1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora