Narra Brenna

El trayecto al apartamento de Bryan fue silencioso, llevaba la pequeña cajita sobre mi regazo, aún no la abría.  Finalmente deje de llorar, quería dejar de pensar en todo; pero era inevitable. En cuanto llegamos Bryan me ayudó a bajar las maletas; él no articulaba palabra alguna y yo mucho menosMi móvil no dejaba de vibrar en mis manos, no se quien era, ni quería saber, no estaba de ánimos para hablar con nadie en este momento, lo mejor que puedo hacer es apagarlo.

Entramos al apartamento que era sorprendentemente espacioso, organizado y limpio.

"Siéntete como en casa"- enciende todas la luces, dejándome ver lo moderno que es su apartamento, las paredes eran de un color beige, la decoración es sencilla y moderna. Las ventanas, el comedor, los muebles que hacían juego con el color de las paredes, todo estaba perfectamente arreglado. 

"Te mostraré donde dormirás"- camino detrás de él y abre la puerta de la habitación dejándome pasar, la recámara era espaciosa, de color blanco, con decoraciones blanco  y negro, cuadros en acuarela decorando la paredes, un sillón negro hace rejuego con el arte de los cuadros y la base de la cama. Hermosa y acogedora.

"Me iré mañana"- digo sentándome sobre la cama bien arreglada.

"Puedes quedarte, no importa"- dice él sentándose a mi lado.

"Me refiero a que me iré del país, no se como lo haré, pero saldré de todo esto"- le digo mirando la caja de terciopelo rojo que aún sostenía entre mis manos.

"No tienes porque irte..."- musita.

"Si, tengo que alejarme de él y de su mundo lleno de oscuridad"- me levanto de la cama y me acerco al espejo, lo que veo es realmente espantoso, mi maquillaje está totalmente corrido, de tal manera que parezco mapache.

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