Capitulo 24 "¿Tú?, ¿qué haces aquí?"

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- Gracias Yolanda, pero...

- Ningún pero, no voy a aceptar una negativa de tu parte, la boda es en dos meses y ahí te quiero ver, por cierto, no veo a mi novio, iré a buscarlo - dio dos pasos y se volteó a verme - no excusas Oriana - agregó y me guiñó un ojo.

- Es una lástima que no te guste el chocolate, se me había ocurrido una idea genial - dijo pícaramente y después tomó un bocadillo.

- Pero, ¿cómo puedes decirme eso después de lo que acaba de decirme tu hermana? - pregunté angustiada, ¿que acaso él no podía pensar en otra cosa que no fuera sexo?

- No hay nada que decir al respecto - se llevó el bocadillo completo a la boca.

- ¿Perdón?, tu hermana cree que nos conocemos de años, que soy casi un modelo a seguir y encima parece estar empeñada en que vaya a su boda con vos.

- Así es Yolanda, cuando se le mete una idea en la cabeza, no hay poder humano que se la quite, pero yo no le veo mayor problema a lo que te dice, mejor que siga pensando que eres un modelo a seguir, y en cuanto a la boda, vamos y ya.

- ¿Y lo dices tan tranquilo?, se te olvida un pequeño detalle, yo tengo novio.

- Eso no es problema, tu novio seguramente tendrá un negocio que cerrar ese fin de semana - aseguró irónico y serio, con una expresión en el rostro que no le había visto.

- ¿Y Bruna?

- ¿Que no es mi novia! - exclamó molesto y tomó una copa que se bebió de un trago.

- No, por supuesto que no - dije sarcástica.

- Piensa lo que quieras.

- Perfecto, entonces ve con ella a la boda, porque yo no iré de ningún modo - aseguré.

- ¿Estás celosa? - preguntó mirándome a los ojos.

- ¡Tú no tienes vergüenza de verdad! - exclamé exasperada.

- Eso no responde mi pregunta.

- Estoy tan celosa de Bruna como tú lo estás de Gastón, ¿satisfecho? - respondí irónica.

- ¿Alguien dijo mi nombre? - exclamó ella acercándose a él y tomándolo del brazo, lo bueno es que no era su novia, no sé qué le haría si en realidad lo fuera.

- Con permiso, tengo que ver cosas en la cocina - dije y me alejé.

- ¿Qué le pasa? - escuché que Bruna le preguntó.

- Nada mi niña, seguro está estresada por todo el evento.

Entré a la cocina y me dieron ganas de aventar los sartenes, es que no había conocido hombre más cínico en toda mi vida, mira que negar y engañar a la novia en el mismo lugar donde ella se encontraba. Me llevé una mano a la frente, es que yo no podía ser más idiota, ¿qué me daba ese hombre que me hacía perder la cordura?, bueno, sí lo sabía, el mejor sexo que había tenido jamás, pero no podía dejarme llevar por eso, debía encontrar la forma de recobrar la sensatez.

Era lunes por la noche y yo seguía en la oficina, como iba a tomar un par de días libres porque finalmente Gastón y yo nos iríamos de vacaciones, tenía que dejar todo listo en la oficina. Estaba concentrada respondiendo unos mails cuando escuché que tocaron mi puerta, giré la cabeza y casi me da un paro cardíaco cuando vi que era Julián.

- ¿Tú?, ¿qué haces aquí? - pregunté más que sorprendida.

- Buenas noches, yo muy bien, aunque no tanto como tú - exclamó con una gran sonrisa entrando y se quedó de pie del otro lado del escritorio.

Grande Tentación - Orian¡Lee esta historia GRATIS!