"El Covadonga"

5 0 0
                                          




El sutil brillo del oro y la plata resplandecía a pesar de la noche, contrastaba con aquella madera vieja y destartalada, unida entre tachuelas desgastadas por la humedad salada. Entre las monedas, bolsas de un cuero rancio y deslucido por haber pasado de mano en mano.

.- ¡Pues no ha estado mal! Por lo que concierne a ambos, estas últimas semanas han sido bastante lucrativas.

.- ¡Os lo dije "bribón"! Tantas veces en la posada del "Lobo de Mar" en Oviedo. "Tan solo hay que cruzar los islotes franceses hasta llegar al canal, seguir las constelaciones indicadas hasta llegar a presenciar en la noche "el camino errante" conocido como el sendero de los náufragos y de las almas perdidas.

.- ¡Si! Tenías razón! Acepto que fui un estúpido al no creerte. Pero si he de ser sincero, la hija del posadero y sus formas, hacían que pensará en otras cosas...

.- ¿Olga? Te refieres a su "personalidad" (Dijo el marinero posando sus manos a una distancia considerable al pecho, como insinuando algún tipo de tamaño o medida a destacar). ¡Tomas!... ¿y quien no?. De todos los que vamos a la taberna, lo primero que vemos precisamente es su personalidad. (Reía) Es mas! Creo que si preguntarán a todos los hijos de perra que frecuentan "el Lobo de mar" ¿Por qué van? Seguro que dirían a "beber sidra" ja ja ja... seguro que van a ver las posaderas de la horrenda pero gentil hija del posadero.

.- ¡No es "Horrenda"!

.- Oh! Y tampoco "gentil" (Dijo, guiñando su ojo y riéndose de su compañero)

.- No es fea, dispone de unos ojos verdes castaños tan claros como la esmeralda mas transparente... "ella será la futura madre de mis hijos". ¡Os lo aseguro! (Dijo Tomas, mientras remaba aquel bote)

.- Oh si... hijos. De eso podéis estar seguro que los tendrá..

.- No os permito que habléis así de ella! Cuando llegue a Asturias, le pediré la mano a su padre, ahora que dispongo de recursos y que la empresa funciona.

Jorge, el compañero de Tomas, se estaba aguantando la risa. Encorvado y mirando hacia otro lado del bote, para no ofender a su viejo amigo. Sin embargo, en aquel instante no pudo soportar la presión y comenzó a reírse a carcajadas. Tomas, se lo miraba de reojo con el ceño fruncido, mientras seguía remando hasta el barco. Después, por dentro, apreciaba cierta ironía cómica en lo que estaba diciendo y las risas de Jorge, le hizo sonreír.

.- Oh "Mi Olga" mi dulce Olga"... (Decía su amigo riéndose de Tomas e interpretando el papel de un iluso enamorado a pos de la ventana de una supuesta dama)

.- Sois lo que no hay, socio... pero en ella veo lo que en muchas mujeres no disponen.

En aquel momento un silencio, tan solo se escuchaba el chapotear de los remos al remar. El va y ven del bote y la brisa fría de la noche, eran las únicas cosas que se presenciaban en aquel instante.

Jorge estaba en silencio. Las risas y las carcajadas habían cesado. Reconocía a su viejo amigo y la nobleza de sus palabras. Pues el tenía mas suerte. La mujer de Jorge, estaba en cama cuando dejo el puerto hace 6 meses. Dos hijos de 4 y 7 años de edad, con poco mas que mendrugos secos de pan y alguna que otras hortalizas. Ella era su vida. Ellos eran una parte de el. Si no existieran, seria uno de tantos golfos que frecuentan esos barcos en los que la vida de un hombre vale menos que un barco sin quilla. Mary, era lo que tenía y sus hijos el aliento de cada día para seguir luchando. No quería encontrarse solo en este mundo.

La marea hacia mover aquel torso delgado y cabellos negros descuidados. La mirada de ojos negros, de Jorge se fundían en las placidas aguas del Mar del norte, cerca de las costas de Oslo. Temía un presentimiento.

"Black Rouse"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora