Capitulo 12

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Capitulo once!Justin se quedó atónito al ver que ella palidecía. De repente, todo empezó a encajar.-Te he hecho una pregunta, ____ -dijo acercán­dose a ella con el folleto en la mano-. ¿Qué es esto?-Es la verdadera razón por la que no puedo seguir trabajando para ti -susurró-. Estoy embarazada, Justin.-¿Es mío el bebé? -le preguntó él. Tenía una mirada inescrutable en los ojos.-¡Por supuesto que es tuyo!-¿Cuánto tiempo llevas ocultándomelo?-¡No te lo he estado ocultando! ¡Te lo acabo de decir ahora mismo,-¡Porque te has visto obligada a hacerlo!-Eso no es cierto. Estaba pensando en cómo hacer­lo. Simplemente no sabía cómo hacerlo. Para ser sincera contigo, Justin, aún no me he hecho a la idea yo misma. Estaba tratando de pensar en todo adecua­nente, dejar que se me aclarara la mente para saber que quería hacer antes de hablar contigo.-¿Y cuánto tiempo iba a llevarte eso? -le preguntó, en un tono de hostilidad en la voz que ella no le había escuchado nunca-. ¿Habría sido antes o después de librarte del bebé?¿Cómo te atreves a decirme algo así a mí? -re­plicó ____, furiosa.-¿Cómo te atreves a intentar ocultarme esto? ¿Es ésta la razón por la que decidiste no seguir trabajando para mí en Bieber company?-¡Claro que no! Entonces, ni siquiera sabía que es­taba embarazada. Admito que me hice una prueba an­tes de que termináramos nuestra relación, pero el re­sultado fue negativo. Me asustó mucho, Justin, lo que me hizo darme cuenta de que nuestra aventura era un territorio muy peligroso. Entonces, esta mañana co­mencé a sentir náuseas y estuve a punto de desma­yarme en la reunión. Comencé a preguntarme si la prueba que me hice entonces había sido exacta. Presa del pánico, hoy fui a comprar otra. ¡Cuando me salió un resultado positivo, no me lo podía creer! No sabía ni lo que decir ni lo que hacer...-Y por eso, lo primero que se te pasa por la cabeza es dejar tu trabajo, tratar de alejarte sin siquiera decír­melo.-Por el amor de Dios, Justin. ¡Dame un respiro! ¡No sé ni siquiera cómo me siento!No he podido pensarme bien las cosas. Aún sigo sorprendida por lo que acabo de descubrir.Justin asintió como si eso lo aceptara, pero el silen­cio entre ellos estaba cargado de tensión.-Por eso, esta mañana, cuando hablaste de querer una relación más seria, ¿estabas pensando en esta si­tuación?-No. ¡Ni siquiera estaba contemplando esta situa­ción! Sin embargo, te aseguro que no tienes que preo­cuparte, Justin. Tú no tienes nada que ver con esto. Es mi hijo. Si decido seguir adelante con el embarazo, no voy a querer nada de ti -añadió muy enfáticamente-. No te verás comprometido a nada, ni tiempo ni dinero.La mirada de Justin se endureció un poco más.-Eso ni hablar, ____ -replicó-. Tengo que ver con esto, tanto si tú quieres como si no.-No me puedes obligar a toma una decisión que no quiero. Haré lo que me convenga a mí...-Sin embargo, esto ya no tiene que ver contigo -la interrumpió Justin.-¿Acaso te crees que eso no lo sé? La responsabilidad ­que siento es enorme, tanto que me está aplastand­o.-Razón por la cual tenemos que compartirla.-No tendremos que hacer nada de eso.-No te enfrentes a mí en esto, ____, porque te aseguro que tienes las de perder.-¡No me puedes obligar a que aborte si yo no quiero.-Creo que no he mencionado la palabra «aborto».-Aún -le espetó ella-, pero sé en qué estás pen­sando. Estás pensando que, si me pagas una clínica privada en la que pueda abortar, habrás cumplido con tu parte de la responsabilidad, o, al menos, de la parte de la responsabilidad que tu quieres. Sólo quieres que el problema desaparezca.-¡No tienes ni idea de lo que yo estoy pensando en estos momentos!-Te conozco. Sé que odias los compromisos y que eres la última persona del mundo que querría conver­tirse en padre.-Admito que, desde que mi matrimonio terminó,he mantenido alejado de las relaciones serias, pero no te da a ti derecho alguno a juzgarme por eso.-Cuando estabas casado no querías hijos, y mucho menos ahora. He oído lo que se dice de ti...-¿Tú crees?-¡Sí! No querías tener hijos y tu ex esposa sí -le dijo ____. Ya no le importaba nada-. Así que no finjas querer algo que no eres. No creas que me puedes poner una venda sobre los ojos y luego sugerirme veladamente una clínica muy cara cuando llegue el momento de decidir.-No sabes de qué diablos estás hablando, ____ -re­puso Justin. Su voz estaba marcada por una furia que a ella le hizo echarse a temblar.-Lo siento. Probablemente no debería haberte di­cho eso.-Por supuesto que no!-Jamás has hablado de tu matrimonio conmigo, por lo que...-Decidiste fiarte de lo que se rumoreaba sobre mí. Para que conste, ____, quiero que sepas que yo amaba a mi esposa y que hubiera hecho cualquier cosa por ella. Sin embargo, tienes razón. Cuando mi matrimo­nio se rompió, decidí que era una institución que pre­fería evitar en el futuro. Llegué a la conclusión de que no me interesaba invertir de nuevo en relaciones de verdad. Los romances casuales eran lo único que me interesaba y ciertamente no tenía plan alguno de empe­zar una familia.-Precisamente por eso no tienes por qué preocuparte por el hecho de que yo esté embarazada -afirmó ____. Justin no le había contado nada que ella ya no supiera-. No tienes que invertir en nada conmigo, ni emocional ni económicamente. Vi el modo en el que me mirabas esta mañana cuando te dije que yo buscaba una relación se­ria. No tienes que preocuparte. Te aseguro que no te es­taba sugiriendo nada. Además, te repito que en ese mo­mento no sabía que estaba embarazada y hablaba en serio cuando te dije que no creía que nos fuera a ir bien juntos. Lo que tuvimos fue sólo una aventura. No se su­ponía que tenía que acabar de este modo.-En eso tienes razón. Tuvimos mucho cuidado. To­mamos precauciones, pero los accidentes ocurren de todas formas.____ sintió un enorme vacío en su interior. A pesar de todo, mantuvo con firmeza la mirada de Justin.-Lo que importa a partir de ahora es cómo afronte­s esta situación.Ella asintió y trató de tragar el nudo que se le había hecho en la garganta. Justin notó que, de repente, pare­cía muy cansada. Recordó que aquella mañana había estado a punto de desmayarse.Tienes que sentarte -le dijo.Te aseguro que estoy bien, Justin -replicó ella mi­rándole con gesto desafiante-. No soy una inválida ni necesito que empieces a tratarme como si lo fuera.-Te aseguro que ésa no era en absoluto mi inten­ción, pero insisto en que deberías sentarte y en que de­berías comer algo. Llevas todo el día sin probar bo­cado.Lo último que a ___ le apetecía hacer era comer, ea especial en compañía de Justin. No obstante, deci­gibó tomar un vaso de agua. Tenía la boca muy seca.-¿De cuánto crees que estás? -le preguntó mientrasdos volvían a sentarse.-De dos meses... creo. Haré que me lo confirme todo un médico.-Te citaré una cita con Richard May esta tarde. Es el médico del barco -añadió a modo de explica­ción-. Después, ya veremos lo, que hacemos.-De repente has empezado a hablar como si estu­vieras; organizando un negocio.Tenemos que ser prácticos, ____-Se miraron. En aquel instante, a ____ le habría gus­tado decirle que hubiera dado cualquier cosa para dejar la conveniencia a un lado. Que sólo quería que la to­entre sus brazos. Sin embargo, se limitó a asentir e sabía que él tenía razón.-Sí, por supuesto.-Puedes tomarte libre el resto de la tarde.-Prefiero mantenerme ocupada y, además, tenemos una reunión a las tres.-Esta mañana ya nos hemos ocupado de los asuntos más importantes. No tienes por qué asistir a la reunión de esta tarde.El teléfono móvil de Justin comenzó a sonar. Él contestó con un gesto impaciente.-Estaré ahí dentro de un minuto -dijo antes de col­gar-. Tengo que marcharme, ____. Le diré al médico que te llame para que puedas concertar una cita con él. Hablaremos después.____ se encogió de hombros. No había razón para discutir con Justin cuando utilizaba ese tono de voz.Richard May era un hombre muy agradable de unos cincuenta años. Examinó a ____ y declaró a continua­ción que su estado de salud era perfecto y que estaba embarazada de poco más de dos meses.-Enhorabuena -le había dicho-. Va a tener un re­galo de Navidad muy especial. Yo diría que la fecha probable de parto será sobre el veinte de diciembre.Tras el examen, ____ se encontraba tumbada en la cama del camarote, tratando de pensar en todo lo ocu­rrido. Intentaba visualizar su pequeño piso en Navi­dad, decorado como de costumbre para aquellas fe­chas, con las tarjetas, el árbol de Navidad... y una cuna de bebé. Todo parecía completamente surrealista.Sin embargo, era muy real. Había decidido que quería tener ese hijo con todo su corazón. Cada vez es­taba más segura de ello. Fuera lo que fuera lo que Justin le dijera, no iba a cambiar de opinión al res­pecto.Era consciente de que sería muy difícil sola y sabía que tendría dificultades económicas. Probablemente le ayudaría terminar su contrato para Justin, a pesar de que sólo iba a durar cuatro meses. A pesar de todo, esto le permitiría tener un colchón económico adecuado. Después, podría buscar un trabajo a tiempo parcial.El problema era que no se creía lo suficientemente fuerte emocionalmente para permanecer al lado de Justin durante ese tiempo. Todavía no había conse­ntido que se le quitara de la cabeza presentar su renuncia y marcharse.Después de todo, ¿qué clase de am­biente podría haber entre ellos si se quedaba? Si Justin qería que se librara del bebé y ella se negaba, la situa­ción podría ser muy tensa. Por otro lado, tampoco po­Iría soportar su conformidad... ni su caridad.Cerró los ojos y recordó cómo había reaccionado él al conocer la noticia. Su ira había sido más intensa de lo que había esperado. Recordó retazos de la conversa­ción.«Para que conste, ____, quiero que sepas que yo amaba a mi esposa y que hubiera hecho cualquier cosa por ella. Sin embargo, tienes razón. Cuando mi matri­monio se rompió, decidí que era una institución que prefería evitar en el futuro. Llegué a la conclusión de que no me interesaba invertir de nuevo en relaciones le verdad. Los romances casuales eran lo único que me interesaba y ciertamente no tenía plan alguno de empezar una familia».Se colocó la mano con gesto protector sobre el vientre.-Nos las arreglaremos sin él -susurró, muy emo­cionada-. No lo necesitamos.Al escuchar que se abría la puerta principal del ca­marote, se levantó rápidamente. Enseguida, se dirigió al espejo que había sobre la cómoda para comprobar su aspecto. Estaba muy pálida y tenía el cabello revuelto y suelto sobre los hombros. Sin embargo, no había mucho que pudiera hacer al respecto, dado que se había dejado el bolso en el salón del camarote. Se peinó el cabello con los dedos y se frotó un poco los labios para poder devolverles un poco de color.¿____? -preguntó la voz de Justin mientras lla­maba con los nudillos a la puerta del dormitorio. Antes de que ___ pudiera responder, él abrió la puerta-. ¿Cómo te encuentras?-Bien. ¿Cómo ha ido la reunión?-Los contables se quedaron muy impresionados con tus planes -respondió mientras entraba en el dor­mitorio Inmediatamente, arrojó la chaqueta que lle­vaba en la mano sobre una silla-. Te alegrará saber que respaldan tus ideas al cien por cien.-Me alegro. He ido a ver al médico -añadió.-Sí. Me lo ha dicho. Sé que estás embarazada de algo más de dos meses.-¿Te lo ha dicho?-¿Te molesta?-Sí, claro que me molesta -replicó ella-. Se trata de mi hijo y me gustaría que se respetara mi intimidad.-Se respeta y, como le dije a Richard cuando con­certé la cita para ti, se trata también de mi hijo.-¡Te ruego que no hagas esto, Justin!-¿Hacer qué? -preguntó él. La miró durante un ins­tante. No pudo evitar reparar en los rizos que se le arremolinaban sobre los hombros. Tenía un aspecto pálido y frágil, pero muy hermoso.-Tratar de hacerte cargo de todas mis cosas. Te co­nozco, Justin y sé cómo eres. Estás tratando esta situa­ción como si se tratara de algún plan de negocios del que estás a cargo. Pues no lo es. Yo estoy a cargo de lo que me está ocurriendo.-Ya te lo dije antes, ____. No permitiré que me dejes de lado. Se trata de mi hijo. Estoy implicado en tanto si te gusta como si no... y deseo tener este hijo.-Quieres al niño? -repitió ella muy sorprendida.-Sí.-De verdad?-Sí, acabo de decirlo.-¿Tú, que tienes fobia al compromiso? ¿Tú, que sólo quieres relaciones casuales? ¿Quiere que me crea que deseas aceptar la mayor responsabilidad que puede haber en la vida... la de un hijo?-No seas así, ____. No es propio de ti.-Venga, vamos ya, ____. Tienes que admitir que es un salto enorme para ti.Justin se encogió de hombros.-Todo en la vida comienza por un único paso, ¿no crees? -afirmó él mirándola a los ojos-. Ya hemos dado ese paso. Ahora no hay vuelta atrás.____ sintió una cálida sensación de alivio en el cuerpo. Jamás se habría imaginado que él le diría algo así.-Yo también quiero tener este niño -susurró-. Tanto que casi me duele.-Entonces, estamos de acuerdo -dijo él mirándola fijamente a los ojos-. Me alegro, ____. Así se simpli­fica todo. Un niño necesita la seguridad de un padre y de una madre. Por eso, nos vamos a casar.-¿Qué acabas de decir? -preguntó ella. Durante un instante, creyó que había oído mal.

Embarazada de un Griego [Adaptada] ✿ Justin Bieber¡Lee esta historia GRATIS!