Epílogo.

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Verano del 2014.

He pasado los mejores meses de mi vida, al lado de mi familia, mis amigos y por supuesto, el chico que más quiero.

Para empezar nuestro verano, se nos ocurrió ir a la famosa casa en la playa de Erick, pero esta vez Ryan y Lindsay nos acompañarán. Sólo será un fin de semana.

Lucas agarraba mi mano mientras los chicos subían las valijas a la camioneta.

-¿Y? ¿Creen que pasará algo malo en mi casa de nuevo? -Dijo Erick burlón.

Oh, esa casa. Miles de recuerdos que nos llevan a finales no muy felices, pero esta vez será diferente. Lo sé.

-¿A qué te refieres? -Preguntó Ryan confundido.

-Oh, largas historias. -Dijo Lucas riendo y me dio un beso en la mejilla.

-No puedo creer que me escondieron tantas cosas. Por Dios, no soy tan gruñón.

Todos volteamos a verlo y luego soltamos una carcajada.

-¡Lo digo en serio! -Reclamó mi hermano.

En los últimos meses he estado bastante concentrada en la escuela. Una escuela donde ahora me puedo sentir en paz.

Melody y sus amigas dejaron de molestarme, ni siquiera me miran y eso lo disfruto muchísimo.

He visto a Jace algunas veces y es como si nunca hubieramos hablado. Aunque es mucho mejor así.

Lindsay y Danielle siguen siendo las chicas que no se pueden separar de mí. Todavía hacemos esas pijamadas en mi casa (a las cuales Ryan ha querido participar).

Nicolle sigue siendo esa maravillosa mujer con la que mi padre decidió casarse. Aunque antes odiaba la idea, me encanta que él haya empezado de nuevo y esté feliz. Lo merece.

Mi padre sigue ahí, apoyándome. Soy la chica más feliz del mundo sabiendo que el hombre más importante de mi vida está conmigo.

Ryan y yo a veces discutimos, pero definitivamente, no como antes. Él se ha vuelto mucho más comprensivo y me alegra decir que somos tan unidos como antes. Es un imbécil, pero lo amo.

Y con Lucas... Con Lucas todo ha ido perfectamente bien. Sigue siendo el chico que siempre está ahí para escucharme y robarme una que otra sonrisa. La semana pasada recibió una hermosa noticia: su madre está embarazada. Nunca lo había visto tan feliz, nunca. Lucas es una gran e importante parte de mi vida y no sé qué haría si algún día esto termine.

Lucas y su padre lo siguen intentando, es algo difícil, pero ahora están más unidos.

-Pequeña, ¡vamos! -Dijo Lucas sacudiendo mi brazo.

Sacudí mi cabeza saliendo de mis pensamientos y me subí a la camioneta con él.

No sentí el viaje largo. Bueno, si te quedas dormida en los brazos de tu novio, no lo sentirás, ¿no?

Aunque fue algo difícil quedarme dormida con los chistes de Danielle y las carcajas de Lindsay.

Y ahí estaba esa casa. La casa donde sucedieron tantas cosas.

-La última vez que vinimos no estabas muy bien, ¿lo recuerdas? -Dijo Erick y yo asentí con la cabeza.

Fue horrible. Ni siquiera quiero recordarlo.

Miré a Lucas y él me tomó de la mano.

-Lo que importa es el presente, hermosa. No importa qué pasó, sigo aquí.

Sonreí y lo abracé.

-Siempre me haces sentir tan bien, Lucas.

-Sí, te hace sentir muy bien. De muchas maneras, ¿no? -Dijo Danielle burlona.

Eres Mía, Pequeña¡Lee esta historia GRATIS!