Revelación -Memorias Dolorosas-

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Una noche, cansado de pelear contra mí mismo, me rendí y le entregué a Licho, sin que me lo pidiera, el resto de la virtud que reservaba. Entró en mí apresurado, lo recuerdo bien, respirando acelerado contra mi nuca; tardó un par de minutos en movimiento, y acabó. No hubo palabras, no existían entre nosotros, me dio la espalda y se durmió. Entonces, toda acción tiene una consecuencia, y cuando el frívolo deseo del placer me abandonó, sucumbí a un incomprensible llanto, del que aún no logro explicarme el motivo; un sollozo secreto y callado, quizás provocado porque la vida no es sueño después de todo, porque lo ideal, lo especial, y lo mágico no habían podido cruzar el umbral de la realidad; o simplemente porque el niño había dejado de serlo.

Él tenía presentes aquellas memorias tanto como yo, pues sentía el calor avivándosele entre las piernas y respingándome detrás. Sin embargo, él se mantenía inmóvil, inerte; esperando que yo tomara la iniciativa. Me intrigaba la nueva sazón de sus caricias, tras haber aprendido nuevas recetas amorosas; y a pesar de mis ganas, y de este curioso incentivo, no quise comenzar. No moví ni un dedo, imitando a Job, aguardé a que él tuviera el arrojo para provocarme. Debieron transcurrir varios minutos, porque caí en un estado de somnolencia. Entonces sentí el estrujo de su mano sobre la mía, cerca de mi muslo. Al no hallar réplica, me soltó de golpe y se puso bocarriba mascullando. Con mi inacción trataba de hacerle entender que, entre nosotros, ya no había necesidad de jugar al despistado; pero él parecía no captar el mensaje.

"¿En serio? ¿Sólo un apretón de manos y te darás por vencido?"

No estoy seguro de si esto último lo pensé en voz alta, o sólo en mi cabeza; pero bastó para hacerlo cambiar de parecer. Se volvió hacia mí y con rauda fuerza me besó, con tal ímpetu que no tarde en corresponderle con idéntica entrega. Sus labios y manos poseían más destreza, aunque su complexión siempre había sido rolliza, ahora era hercúlea; sus brazos, piernas, pecho, torso y demás componentes corporales estaban alimentados por el vigor de la labor diaria en las minas, mas no por un cuidado dedicado. El desenfreno nos hizo dar vueltas en el colchón, nos quitamos primero los pantalones, luego desabotoné su camisa y masajeé su pecho con energía, él me ciñó de la cintura obligándome a subírmele encima; nos besamos y me acabó por desvestir. Nuestros cuerpos expelían un ligero e imperceptible vapor, causa del fuego que nos dominaba, un fuego avivado por los recuerdos de un pretérito voluptuoso; era igual a revivir aquella entrega primigenia.

Ya completamente desnudos y sudorosos; yo encima de él, empecé a bambolearme despacio sobre sus caderas, como había visto a muchas mujeres hacerlo para aumentar mi brío; percibir su rostro pintado por los colores del arrebato, y la humedad que destilaba su sexo, desencadenaban mi lascivia apaciguada; aunque su miembro no era de gran volumen, su tacto y desenvolvimiento compensaban la falta. Incrementé el frenesí pélvico, y sin haberse alojado en mis adentros, Licho erupcionó entre espasmos y quejidos constriñéndome con su abrazo como los anillos de una boa. Presenciar y saberme causa de los efectos de su éxtasis, me satisfizo tanto, que ni siquiera busqué alcanzar el mío; aspiré el aroma, degusté el sabor y palpé su clímax hasta el final, luego fui tras su boca para finalizar un delicioso encuentro, empero.

—Somos un par de jotos —declaró mirándome con seriedad.

Supuse que la cordura le había regresado para juzgarnos. Levanté el rostro, alejándome; sin embargo, él empezó a reír, alzó la cara y me besó con la misma pasión de instantes atrás.

—Estás cabrón, no le pides nada a una vieja —me dijo entre mimos—, ¡Uy! No hay nada mejor que revivir los viejos tiempos.

Le sonreí descaradamente, y disfruté del momento, pues sabía que no se repetiría. La experiencia había sido increíble, una oportunidad que había reunido el presente con el pasado, intentar reproducirla de nuevo sólo le restaría mérito y especialidad, así cuando el recuerdo la transformara en un suceso maravilloso, se recrearía para sobrellevar las noches de soledad.

Recuerdo -Paso Del Norte-Where stories live. Discover now