Capítulo 15: Encuentros

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Akashi quiso interrumpir la conversación y llevarse a Aomine lejos para interrogarle, pero permaneció en el sitio por si se enteraba de algo más, ya que Aomine y su jefe seguían discutiendo.

- No me había estado molestando en un tiempo pero...

Aomine había apartado la mirada de Takumi al verse pillado pero cuando lo hizo, se encontró con los ojos carmesíes de Akashi que les observaba con el ceño fruncido.

- Joder – dijo en un murmullo casi inaudible.

Acababa de darse cuenta de que el pelirrojo había escuchado la conversación. La última persona que quería que se enterase sobre su lesión acababa de descubrirlo.

- ¿Decías? - le preguntó Takumi al no haberle escuchado bien – Daiki, ¿me escuchas?

Al verle con la mirada fija en algo que estaba claro que le había distraído, volteó la cabeza en la misma dirección que él para ver qué era lo que tenía atrapada la atención de la persona con la que quería casarse. Entonces vio a un hombre no muy alto y pelirrojo al que no reconoció al instante pero cuando lo hizo, su cara perdió color de inmediato. El hijo de Masaomi estaba frente a ellos observándoles malhumorado.

Ya veía que Masaomi conocía muy bien a su hijo, había tenido razón cuando le dijo que quería recuperar a Aomine y que no se iba a rendir fácilmente, puesto que ya había movido ficha al averiguar dónde trabajaba su ex pareja. Takumi estaba al corriente de que habían mantenido una relación en el pasado, fruto de la cual había nacido Daisuke.

No pudo evitar sentir miedo, no por la mirada dura de Akashi ni por él mismo, sino por lo que representaba. Era el único que suponía una verdadera amenaza para su deseo, él podía arrebatarle a Aomine, llegar hasta su corazón. Notó una gota resbalar por su sien, la cual limpió con su mano. Takumi miró durante unos pocos segundos sus dedos bañados en sudor, era increíble que se hubiese puesto tan nervioso por quien para él era un chiquillo. Respiró profundamente para tranquilizarse, no iba a perder la compostura ante su enemigo ni se iba a dejar vencer por él.

Terminó de calmarse cuando recordó que, aunque habían sido novios, Aomine y él no terminaron precisamente de manera amistosa. Además, contaba con otra ventaja... Akashi desconocía que había tenido un hijo con Aomine y éste no parecía muy dispuesto a contárselo.

- ¿Te encuentras bien? Estás un poco pálido – le sacó de su ensimismamiento el hombre de pelo azulado.

- Sí, es sólo que... me ha sorprendido ver a alguien tan famoso en el bar – le mintió.

A Aomine se le escapó un chasquido de fastidio al saber que hasta su jefe caía rendido ante Akashi, no comprendía qué tenía para que todos cayeran a sus pies. Quizás si lo conocieran de verdad, no le tendrían en un pedestal. Otro camarero le llamó finalizando la discusión entre jefe y empleado, había llegado un grupo numeroso y necesitaba su ayuda en la barra.

- Vuelvo al trabajo, tengo clientes a los que atender – le informó Aomine a Takumi.

- De acuerdo, pero si ves que te molesta la rodilla, tómate los descansos que necesites, ¿entendido? - le preguntó y le vio asentir – Y, Daiki, la conversación no ha terminado. Seguiremos en otro momento – le dijo antes de que se marchara.

Al final, Akashi no pudo averiguar ninguna información nueva porque Aomine había notado que estaba escuchando y dejó de hablar sobre el tema de su lesión. ¿Por qué no quería que se enterase? No podía ser por lo sucedido en el torneo, aquella lesión de entonces era en el tobillo y no en la rodilla. Aomine le guardaba muchos secretos y lo que más rabia le daba era que hasta su jefe parecía conocerlos.

Baloncesto callejero (Kuroko no Basuke, AkaAo)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora