Quinto Capítulo

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DREAMERS


Kass sintió como el piso se despegó de sus pies, casi como si se desvaneciera. Las manos de Andrew y Joon, aunque todo era demasiado oscuro como para verlos, la sujetaban con fuerza. Podía sentir el viento helado azotarle la cara, pero no se escuchaba ni un solo ruido. Era como estar en una nada inmensa. Kass sólo tuvo tiempo de parpadear, cuando el paisaje a su alrededor cambió.

Su cabello flotaba alrededor de su cara y el agua fría hizo que la ropa le pesara, las manos de los chicos la soltaron. Ella miró hacia arriba y pudo ver tres siluetas alejarse hacia la superficie. Pero por alguna razón ella no quería ir. Observó a su alrededor, grabando cada detalle de aquel paisaje submarino en su cabeza. Cuando vio, en el fondo, algo que brillaba. Nadó en esa dirección, sintiendo como si el agua la impulsara hacia allá. Ahí, en una roca, había un viejo y oxidado relicario. Ella lo tomó y sin siquiera esforzarse por ello, comenzó a ascender.

—Era aparecer junto al lago ¡NO DENTRO DE EL! —gritó Joon aún tosiendo.

—Te lo dije, la exactitud lo es todo. —dijo Avril mientras se exprimía la ropa —Si yo pienso "en el lago" es donde voy a aparecer, en el lago. Ya si me hubieras dicho "junto al lago" otra cosa habría sido.

—¿¡Y no pudiste pensar en eso tú misma!? Pequeña...

—¿Dónde está Kassandra? —preguntó Andrew.

—Yo no la solté. —dijo Joon.

—Ni yo. —dijo él mirando en rededor algo preocupado.

—Y yo estoy completamente segura de que la traje. —dijo la niña.

—¡AHÍ! —gritó Joon.

Kass salió a la superficie y se desplazó a través del lago como si la corriente la impulsara, aún con el relicario en la mano. Estaba ensimismada, sabía que había visto aquello antes, el gastado relieve. Pero no podía recordar dónde.

—¿Estás bien? —preguntó Joon.

—Sí, pero eso fue extraño.

—Ya te acostumbrarás. —dijo la niña.

Una ráfaga de viento azotó la cara de Kass despertándola. Levantó el rostro y el relicario casi se le escapó de entre las manos. Estaban un lago de azul brillante, con un cielo turquesa y hermosas nubes blancas. Un bosque de verde esmeralda se extendía hacia todos lados y Kass, que jamás había estado en un lugar similar, quedó impresionada.

—¿Dónde estamos? —preguntó con voz sofocada.

—En los terrenos de Dreamers. —dijo Joon.

Los tres chicos comenzaron a subir la colina más cercana. Kass echó a andar tratando de seguirles el paso. A pesar de que la ropa se le adhería incómodamente al cuerpo. Ellos la esperaron en la cima y cuando se les unió la boca se le abrió hasta el piso.

—¡Bienvenida! —gritó Avril.

En un pequeño valle, rodeado de colinas, se edificaba una gran casa de un inmaculado blanco y un brillante negro. Había personas yendo y viniendo.

—¿Sorprendida? —preguntó Andrew.

—Sí, un poco. —dijo ella.

Comenzaron a avanzar hacia la casa y Kass no pudo evitar notar que Andrew estaba un poco demasiado cerca de ella. Avril echó a correr cuando llegaron al pie de la colina. Todas las personas que se encontraban en el amplio jardín delantero de la casa se volvieron para verlos.

—¡Volvieron! —gritó alguien.

Y, de pronto, los tres se vieron rodeados de gente que los abrazaba y estrechaba su mano. Se oían felicitaciones por todos lados. "Hey Andrew deja algo para los demás" gritó un chico mientras miraba a Kass. Todo era alboroto y alegría. Y cuando una chica se abrazó a Kass gritando "Gracias a Dios están bien", ella no pudo evitar sentirse feliz.

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