No soporto más y me levanto de la mesa donde me encuentro. Ni si quiera sé porque me encuentro aquí solo.

Debí de esperar, pero no... Simplemente no puedo, no lo soporto verlo, y menos soporto verlo junto a ella.
¿Que demonios hace él aquí en primer lugar?
No logro comprenderlo.
Siento como empieza a hervir mi sangre y no entiendo porque... Siento que me estoy volviendo loco cuando la veo con él.
Son celos ya lo sé, pero yo... Yo no tengo celos, a mi no me dan. 

Y sin darme cuenta estoy frente de ella.

—¿Que haces aquí niño? —Reprocha con algo de diversión el muy imbecil de Antonio y me enoja eso—. ¿Vienes a humillarte más?

Espero que no siga diciendo estupideces porque prometo que le daré otro golpe.

—Tengo que hablar contigo —Trato de llamar la atención de Leire, ignorando a Antonio por completo—. En serio lo necesito, puedo explicarte todo. Puedo arreglarlo todo... Solo necesito que me escuches, no te pido más, solo escucha lo que tengo que decir.

Pero ella ni sí quiera me mira, ni si quiera hace un gesto, y Antonio se burla por eso, ella no se pone triste, no sonríes, ni un movimiento absoluto salió por parte de ella.

—¿Nos vamos a sentar? —Por primera vez la escucho hablar y se dirige a Antonio, ignorándome como si no existiera—. Me estoy cansando.

Él le sonríe y asiente, y con eso se van, dejándome aquí parado como un idiota, y realmente me siento como uno.

Esto es una mala idea, no debí de haber venido, debería de irme, aquí solo hago el ridiculo.

Decido irme, hay más chicas en el mundo, tal vez me guste esta chica y mucho, pero la he perdido, no creo que sea buena idea arriesgarme.

Simplemente ella podría ser otra más en la lista de mis conquistas.

Simplemente...

Estoy en la salida, pero antes la volteo a ver, están riendo juntos... Como si nada hubiera pasado hace una semana. Como si entre nosotros nunca hubiera ocurrido algo, no sé que está pasando por su mente, no se si está fingiendo para que me duela verlo con él, no sé que está ocurriendo,  pero... Desearía que recordara todos los momentos que pasamos juntos, que se diera cuenta que no fue un error y que todo vuelva a regresar a la normalidad como antes, pero sé que es tarde y no hay vuelta atrás, no veo el caso de arriesgarme, y lo más probable es que si me arriesgo quedaría como un gran tonto.

Pero pasa algo, no puedo dar un paso más, no puedo salir, ni mucho menos moverme de dónde estoy... Solo puedo verlos, y vuelvo a sentir esa sensación de hace unos minutos, siento que mi sangre empieza a hervir.
¿Por qué me está ocurriendo esto?
Es una sensación muy rara, que nunca me había pasado hasta el día de hoy, hasta que vi a Leire alegre con un chico que no fuera yo, hasta que la vi con alguien más que no fuera yo.

Mi cerebro no dejaba de gritar una y otra vez la palabra "Celos" sin duda me estaba haciendo una mala jugada.

Y es ahí cuando me doy cuenta de algo, no puedo dejarla, con el simple hecho de pensar que pueda pasar el resto de su vida con alguien que no sea yo, hace que me ponga... Que me ponga... ¿Celoso?

¡Si, con un demonio, estoy más que celoso!
Es una de las palabras que jamás imaginé usar. Estoy celoso de verlos juntos, estoy celoso, no puedo pensar en otra cosa más que en la palabra: "Celos".

Entonces se... Que no la puedo dejar ir, es la primera chica que me importa realmente, la primera chica que provoca algo en mi, es la primera y la última chica que no dejaré ir.

Empiezo a caminar hacia el escenario, yo creo que ya es hora, tarde una semana tratando de escribir esto... Así que no es hora para acobardarse e irse.

Soy Eliot Valerio y estoy listo para todo, no me voy a dejar vencer, porque esta es mi oportunidad.

Todo o nada, y estoy dispuesto a tener todo, no me voy a rendir hasta recuperarla, porque ella vale la pena.

Empiezo a subir al escenario, los chicos de la banda están tomando un descanso y aprovecho para tomar el micrófono.

—¡Hola compañeros! —Gritó para llamar la atención de todos—. Buenas noches.

Porque sé que si lo hago público, tal vez exista la mínima posibilidad de que Leire me crea tan si quiera un poco.

—Como ya sabrán... ¡Soy Eliot el chico de la apuesta! —Continuó y creo que con eso llamo la atención de muchos si no es que de todos—. Dafne dejó en ridículo a Leire Pond hace una semana, y a mí... Pues a mí me dejo visto como el más idiota de todos, y tal vez lo sea, tal vez sea el más idiota de todos... Pero nadie, absolutamente nadie me preguntó "¿Qué pasó realmente con la apuesta?"

Tomó aire antes de continuar, fijo mi mirada donde se encuentra Leire, ella sigue sin ninguna expresión alguna, y eso provoca que me ponga más nervioso aún, pero no importa si ella no expresa nada, por el momento solo quiero que me escuche.

Y continuó con lo que tengo planeado decir.

—Es cierto que aposté con Eduardo en tratar de enamorar a Leire, pero la verdad es que no sabía que iba a suceder después, también sabía que tenía que enamorarla antes del baile, pero él jamás me dijo que tenía que romper tu corazón, hasta a penas la semana pasada me enteré del final de esta apuesta —Cierro mis ojos y suspiro—. Pero en el transcurso de estas semanas, antes de que tu te enamoraras, o me lo hubieras confesado lo que sentías... Yo ya había caído ante ti, ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que ya me había enamorado antes de que pudiera aceptarlo, yo me había enamorado de la patosa y no me importaba lo que pensaran las personas de eso, así es como muchos de ustedes la conocen... Perdón corrección, estoy de enamorado de ella, y no me avergüenzo de que eso sucediera, al contrario estoy orgulloso de haberme enamorado por primera vez, de la chica más increíble, inteligente, rara y bella que pudiera haber conocido antes. Así que Leire, si es cierto que fuiste una apuesta, pero para mí está fue la apuesta perfecta, ya que te conocí y me enamore realmente de ti y no me da pena decirlo, no ahora, no nunca.

Antes de continuar, la observo con cuidado, hoy se ve hermosa, como aquel día en que la conocí por primera vez.

Saco el papel que tengo en mi bolsillo y lo empiezo a desdoblar.

—Hace unas semanas le confesé que tocaba la guitarra y que cantaba, pero le dije que jamás lo haría en público.... No hasta dentro de mucho, le dije que si llegaba a cantar sería porque mi vida dependiera de ello... Y me di cuenta que en estos momentos tal vez todo esto dependa de ello, tardé mucho tiempo en escribirla pensando en describir las palabras perfectas, pero todo lo que la letra dice es real. Porque lo nuestro fue real, y quiero que siga siendo real Leire Pond —Le sonrío aunque ella no lo hace, pero no me importa—. Por cierto Leire, hoy te ves hermosa igual que siempre.

Y puedo ver que una minúscula sonrisa empieza a aparecer por su rostro mientras se muerde su labio, pero al instante la remueve.

Tomó una guitarra de los chicos de la banda, me la paso por el hombro y la tomo entre mis manos y empiezo a tocarla.

Estoy listo.
Estoy listo.
Es ahora o nunca, y estoy listo.

Respiro profundamente una y otra vez antes de empezar a cantar, sentía que mi corazón se iba a salir de mi pecho ya que era la primer vez que alguien (Aparte de mi mamá) me veía tocar la guitarra y cantar, sentía que todo el mundo se iba a burlar de mí, pero luego pensé en ella y no me importó, ella valía la pena, valía demasiado para provocar que yo cantara.

La apuesta perfecta [1]¡Lee esta historia GRATIS!