Belive what you read.

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Ella

Hace unos días que siento las cosas diferentes. Es como si alguien me observara, observara cada uno de mis movimientos.

Anoche no dormí bien. Sentía una mirada sobre mi, y por mas que busque por todos lados, no encontré a nadie. A lo mejor me estoy volviendo loca por tanto estrés. Estos días han sido muy pesados, tanto que tuve que dejar a Alex en casa de mi mamá.

Ya son las 5:30am, tengo que levantarme. Como siempre no tengo tiempo de desayunar, así que me visto rápido, agarro mi mochila y salgo a toda prisa.

Son las 6:00am, voy a tiempo. Debido a la fecha las mañanas aun son oscuras, odio caminar sola a esta hora.

De pronto, un escalofrío recorre mi espalda y comienzo a sentir que me observan. Así que decido apresurar el paso. Llegar temprano no me hará daño.

Me inquieta mucho esta sensación, no me gusta sentirme observada. Me molesta, me da miedo. Deseo que solo sea mi imaginación.

Veo la parada del autobús, y al instante me siento aliviada, pronto habrá tanta gente que me sentiré segura. Me siento en la banca de la parada y me pongo los audífonos. Pero la sensación de que alguien me observa no desaparece.

6:15am. Llego el autobús y trato de ser de los primeros en subir. Me siento a la mitad del autobús y por suerte esa horrible sensación desaparece. Me siento a salvo.

Cuando el autobús se detiene, bajo a toda prisa. Y camino a la entrada de la universidad, un par de pasos antes de entrar vuelvo a sentir que me observan así que aceleró el paso y corro a mi salón.

Una vez dentro me apresuró a tomar asiento. Aun faltan unos minutos para que comience la clase.

-¿Te encuentras bien?- Jade, mi amiga acababa de llegar
-Te vez un poco alterada- dijo mientras se sentaba junto a mi.

-Estoy bien, solo un poco cansada- le conteste con una falsa sonrisa, no quiero preocuparla por algo que podría ser solo mi imaginación.

Las clases comenzaron y todo iba bien, hasta que cambiamos de salón. Al entrar a la siguiente clase, inmediatamente me sentí vigilada de nuevo.

-¡Hey! ¿Todo bien?- me dijo Jake, mientras levantaba la mano en señal de saludo.

-Si, claro- dije sonriendo como pude, mientras Jake se sentaba junto a mi.

-¿Ya viste? El nuevo no deja de verte- dijo Jake codeandome. Yo mire en la dirección del nuevo, creo que se llama Nathan, se transfirió ayer.

Ignorando los comentarios de Jake sobre el nuevo, saque mis libros y apenas los puse sobre la mesa sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Alguien me estaba viendo, pero esta sensación era distinta a la de siempre. Me sentía como una presa acorralada por su depredador. Tenia miedo, mucho miedo.

-¿Te sientes bien? Te pusiste muy pálida- dijo Jake mostrando preocupación.

Como pude me repuse -Estoy bien, es solo cansancio- le respondí a Jake.

Para mi suerte, el profesor no vino así que tenemos las siguientes dos horas libres. Mis planes eran irme al jardín que hay en la universidad y relajarme un poco y así lo hice. También aprovecharía para seguir leyendo El diario de un seductor. Lo comencé la noche anterior y me atrapó al instante.

Ni la muerte podra tocarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora