Capitulo 35

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~28 DE ENERO~

-¿Terminaste la tarea?

-Si.

-Pues vamos, que Anna me va a enseñar a hacerte una trenza.

-¡Bien! –Elyssa subió las escaleras corriendo mientras que yo miraba a Dylan divertida.

-¿En serio que le dijiste a Anna que te enseñara?

-Claro, ¿por qué no?

-No, no, si no veo nada de malo en eso. –Le sonreí y un grito de Elyssa llamando a Dylan me hizo reír. –Sube que te espera.

-Ahora bajamos. –Asentí y Dylan dejó un beso en la comisura de mis labios. Yo me dispuse a seguir viendo la tele cuando el timbre de la puerta sonó.

Me levanté a abrir ya que Anna estaba arriba.

-¿Angela?

-Me da gusto que me reconozca, señora White.Abrí más los ojos cuando me llamó por mi apellido. –¿No me va a invitar a pasar?

-S-si, claro. –Me hice a un lado y la asistenta social pasó para dirigirse al salón.

-Veo que redecoraron la casa.

-Si... –Murmuré cuando me senté al lado de ella. –¿Quiere tomar algo?

-No, gracias. Sólo vine a confirmar un pequeño tema que olvidaron comentarme la última vez que pisé esta casa.Ay madre. Tragué saliva y ella continuó. –Me enteré de que llevan casi cuatro años divorciados. ¿Es eso cierto?

-Si...

-¿Y por qué sigue usted viviendo aquí, señora White?

-Es solo que después decidimos retomar la relación y... Y decidí venirme a vivir aquí de nuevo.

-Pero la custodia la sigue teniendo el señor Hoffman. Usted sólo puede ver a la niña los fines de semana y algún día que otro entre semana.Dijo mirando una tablilla que tenia en la mano. –¿Sabe usted que no...

-¡Mami! ¡Mira la trenza que me hizo papi! –Elyssa llegó a mi lado mostrandome la trenza no muy bien hecha que tenia en el pelo. Miró a mi lado para darse cuenta de que Angela la miraba con curiosidad.

-Oh, ¿esta es la niña?

-Si.

-¡Pero qué grande está! Y que guapa también.

-¿Quién es esta señora, mami? –Preguntó Ely medio escondiéndose.

-Soy Angela, la asistenta social.

-Asistenta, ¿qué?

-La asistenta so...

-No importa quien sea, Elyssa. Vé a decirle a papá que baje ¿si?

-Vale. Adiós, señora.

-Adiós, Elyssa. –La niña salió del salón para volver a dejarnos solas. –¿Aun no sabe que es adoptada?

-No. No hemos encontrado el momento adecuado para decírselo.

-Bien. Como le iba diciendo... –Unos pasos se oyeron bajar las escaleras y Dylan apareció en nuestro campo de visión. –Señor Hoffman, un gusto volver a verlo.

-L-lo mismo digo, Angela. –Dylan le extendió la mano en forma de saludo y ella la aceptó. –¿A qué se debe esta visita?

-A qué ustedes dos se divorciaron.

-Oh. –Dylan hizo una mueca de desagrado y cogió mi mano. –Pero pensamos casarnos cuando...

-Aun no he acabado, señor Hoffman. –Dylan se tensó. –La patria potestad de la niña la tiene usted, ¿verdad?

-Sí.

-Entonces deberían de cambiarla o obedecerla.

-¿Perdón? –Dije comenzando a enfadarme.

-Lo que quiero decir, es que nos están tomando el pelo.

-Eso no es verdad.

-Lo es, señora White. Si están divorciados, usted no tiene porqué vivir aquí ni porqué ver a la niña todos los días.

-Pero...

-Vuelvo a decir que tienen dos opciones: Cambiar la patria potestad o volver a su antigua casa.

-Está bien, está bien. La cambiaremos.

-Muy bien. Ahora quiero hablar con la niña.

-No.

-Olivia...

-¡No! ¡No quiero que la llene de preguntas!

-Livvy, calmate.

-Es la normativa, señora White. No puedo irme de aquí hasta que no hable con la niña.

-¡Pero he dicho que...

-¿Mami? ¿Por qué gritas?

-Te dije que no bajaras, Elyssa. –Dijo Anna llegando a su lado. –Lo siento. Me distraje y salió de la habitación.

-Mucho mejor así. ¿Te gustaría hablar conmigo, Elyssa?

-No. –Dije rápidamente soltandome del agarre de Dylan. –Vuelve a la habitación, Elyssa.

-¿Por qué no puedo estar aquí?

-Porque no puedes.

-Si quieren, Anna puede quedarse...

-Si. –Miré a Dylan con la boca abierta y en menos de un segundo ya estaba subiendo las escaleras conmigo encima.

-¡Sueltame, Dylan!

-Joder, Olivia. Callate la boca, ¿no ves que así asustas más a Elyssa?

-¡Que me sueltes! –Entró a la habitación y me dejó sobre la cama para salir y cerrar la puerta con llave. –¡Dylan!

-Lo siento, pero no me dejaste otra alternativa.

-¡Te odio! –Grité para golpear por última vez la puerta.

Caminé hasta la cama y me tiré en ella de mal humor. ¿Es que no piensa? ¡Esa estúpida le haría preguntas de todo tipo a Elyssa y ella no entendería nada!

Como te odio, Dylan Hoffman.

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¡Hola! Hago esta pequeña nota para comunicarles que hice una obra corta llamada Falling In Love, y me gustaría que se pasaran por ella. La encontrarán en mi perfil y como todas, espero que les guste.

También quiero agradecerles a aquellas personas que leen y votan en esta historia.

¡Gracias y besos!

😁😁

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