¿Por qué estás aquí?

Las gotas de agua comenzaron a chocar contra mi rostro haciendo que mis lentes se empañen y no me dejen ver nada, los retire de mi rostro y los guarde, no leería nada hasta mi próxima clase, no los necesitaba.

- ¡Ana! -se sorprendió el ojiazul al verme- estas empapada -carcajeó-.

Puse mis ojos en blanco al escuchar su risa.

- Calla D, no sabía que llovería -dije mientras me sentaba en una silla del cyber-cafe donde él estaba trabajando-.

- Estamos en Londres castaña, donde hay una posibilidad enorme de que llueva siempre... -dijo aventandome la toalla que tenía en sus hombros- secate, no queremos que te resfries -sonrió mientras veía como secaba mis brazos- ¿un chocolate caliente? -ofreció haciendo que arqueara una ceja- yo invito...

- Con muchos marshmallows -reí haciendo que él también ría-.

Mientras tomaba mi chocolate hice un recuento de ciertas cosas, he iniciado mi segundo semestre en la Universidad, he conocido nueva gente pero nadie se iguala a Thiago y Lily con los cuales, obviamente, aún mantengo la amistad aunque ellos estén en Oxford en la facultad de jurisdicción. En cuanto al gemelo de mi amiga, Damian, lo he visto poco ya que el estudio en Londres y la Universidad la haría en Bristol que cada a una horas de la ciudad en la que estoy viviendo yo, somos amigos comunes y normales aprendiendo a superar el daño que nos hicimos mutuamente. Y bueno, desde de la graduación y la pelea no supe nada más de Kyle hasta ahora que estoy por iniciar mi segundo semestre y los nuevos estudiantes ingresan.

Doy el último sorbo a mi chocolate caliente cuando estoy a metros de la puerta principal del Universidad. Unas manos en mi hombro hacen que me sobresalte.

- Te he buscado por todo el instituto... -suspiró- ¡por todos los rincones!

Reí con su exageración.

- De seguro solo me has buscando en el patio trasero -dije entre risas-.

Puso sus ojos en blanco y se carcajeó.

- Me conoces también An... -sonrió mientras me rodeaba con su brazo-.

- Por algo somos amigas Lydia... -reí-.

Asintió mientras empezábamos a caminar al mismo paso, todo era risa hasta que una extraña sensación me invadió haciendo que empiece a mirar a todos lados.

Lydia cruzó sus brazos y carraspeo.

- Te estoy hablando de la fiesta que organizan los gemelos más codiciados del instituto y tu mente anda por Dios sabrá donde... -bufo-.

Lysander y Kit Katsopolis, par de Dioses Griegos, literalmente, ya que son Griegos.

- La verdad, no lo sé... -encogi mis hombros-.

Suspiro y arqueo una de sus cejas.

- Es sólo que siento que algo va a pasar, no sé si es bueno o malo, es solo esa sensación... -dije-.

Aquella sensación de nervios me invadió nuevamente.

- Ana me empiezas a preocupar... -susurró-.

- Lo siento, no... -mi voz se escapó y mis labios se quedaron entre abiertos-.

- ¿An? -dijo la castaña pasando su mano por delante de mi rostro-.

- Te busco luego ¿va? -dije mirando a un punto fijo-.

Resoplo y fruncio su ceño pero luego de unos minutos asintió.

¿Volvemos a Empezar?¡Lee esta historia GRATIS!