CAPITULO 10

658 86 4

—Ageysha. —Adif me llama después de que salgo de mi habitación—. Te necesitamos en el salón ahora mismo. —Frunzo el ceño ante su tono urgente. Asiento y camino a su lado, a prisa, pues al parecer el ahora mismo es "en dos segundos".

—¿Qué sucede? —pregunto. Cuando alcanzamos las puertas del salón inmediatamente veo a Pileith llorando en uno de los asientos y a Atzel a su lado tratando de calmarla—. Pileith, ¿qué sucede? —Me acerco preocupada por la chica.

—Ellos... ellos... —solloza. Miro confundida a mi hermano quien se encuentra furioso.

—¿Qué sucede con ella? ¿Pasó algo malo? —Ayer los clanes visitantes regresaron a sus respectivos lugares de residencia. El clan Caliel vive solo a cien kilómetros de nuestra casa.

—Adif. —Ramuel viene corriendo al salón más pálido de lo normal—. Los tres heridos están siendo atendidos en la enfermería. —Observa con cuidado a Pileith y un sentimiento de dolor pasa por su rostro—. No creemos que uno de ellos sobreviva, el veneno es demasiado fuerte en su cuerpo. Necesito a un 'alas doradas'.

¿Veneno?

—¿Padre? —Esta es una de las pocas veces en las que me dirijo a Adif de esa manera. Por lo general lo hago cuando estoy realmente confundida o asustada.

—El clan Caliel fue emboscado anoche mientras llegaban a su casa. —Me tenso inmediatamente y cruzo una mirada con Atzel quien sigue consolando a la sollozante chica—. Solo sobrevivieron cuatro. Aarón, Eliseo, Isabel y Pileith.

¡Por los cuatro evangelios!

¿Solo cuatro? Ellos eran cuarenta y dos. Contando a los siete niños y las gárgolas.

—¿Y los niños? —pregunto—. ¿Las almas?

—¡Oh, Dios todopoderoso! —gime Pileith y cae nuevamente en llanto.

—Todas fueron tomadas por ellos. —La voz de Ariel es mortal—. Sólo Margalit, Levana y Levi ascendieron.

—Esto no puede estar pasando. —En mi voz es notable el asombro, la ira y la tristeza por esos pequeños y su familia—. ¿Cómo está ella? ¿Fue herida?

—Estoy bien —responde con voz ronca. Me mira con sus ojos rojos y húmedos. Mi corazón se encoje—. Papá me escondió en el salón de armas.

—Alguien que la lleve a la enfermería. Deben revisarla no importa si dice que está bien —ordeno sin importarme que sea Adif mi supremo. Estoy en modo líder ahora también.

—Ya la oyeron. —Corresponde mi padre e inmediatamente dos Ascendit acompañan a Pileith.

—¿Cómo lograron entrar, padre? ¿Cómo vencieron a sus guardianes? —Aun no puedo entenderlo. Sí, los Caliel son un clan menos fuerte y poderoso, pero sus veintidós gárgolas eran fuertes, una de ellas era... ¿Harel? —Busco a mi guardián cuando pronuncio el nombre de su hermano. Sus ojos me lo dicen todo—. No.

—Habían tres Flayers y dos Márgolas con ellos, Ageysha. No había posibilidad. —Empuña sus manos y deja caer su cabeza lamentándose por la pérdida de su familiar.

—Los niños no fueron torturados —agrega Samayaza—, pero los adultos sí.

—¿Cómo lo hicieron? —Todos saben que no me refiero a los adultos. Sé de primera mano la tortura que los oscuros y caídos pueden provocar, pero quiero saber de qué manera se llevaron a los niños.

—El corazón. —Cierro mis ojos ante las palabras de Ramuel. Malditos demonios y sus servidores. Me vuelvo hacia mi supremo.

—Esto es la guerra Adif. Están atacando a los clanes y después vendrán por las legiones —gruño y dejo caer mi cabeza, sacudiéndola en negación—. Debemos resguardar a los niños de todos los clanes. Ellos son el blanco principal.

ALMAS ( Entre El cielo y el Infierno #1)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora