Alexa.

Bese la mejilla de barbara en cuanto me subí a su auto, no me hacia ninguna emoción pasar horas con ella en el centro comercial, pero, ella tenia razón, eso era mucho mejor que pasarme horas mirando el teléfono esperando alguna señal de Justin, trataría de pensar lo menos posible en el hoy, pensar en el solo me traía unas enormes ganas de llorar.

-Tengo algo que decirte alexa-dijo bárbara mientras conducía -En realidad no quería preocuparte, pero, algo anda mal.

-¿De que hablas?-pregunte con confusión.

-No se como decírtelo, Voy a llevarte a casa de justin, su madre necesita hablar contigo, no soy la indicada para decirte esto-dijo mirándome con una mirada de ¿lastima?.

-¿Le sucedió algo a justin?-pregunte con un hilo de voz, el llanto comenzaba a estancarse en mi garganta.

-Y-Yo no lo se bien alexa, por eso su madre me pidió que te llevara hasta allá, espera unos cuantos minutos.

-No, si lo sabes maldita sea, es por eso que dijiste todo eso cuando estábamos hablando por mensajes, si eres verdaderamente mi amiga vas a decirme que pasa ahora mismo-hable en un tono de voz alto, casi gritando.

-Solo espera joder, te juro que solo se que algo malo sucedió con justin.

-¿por que coño su madre tiene tu número? -pregunte tratando de calmarme, estábamos a unas cuantas cuadras de la casa de justin.

-Solo cierra la boca alexa, estamos llegando, me desesperas y vamos a causar un accidente, ¿acaso quieres otro mes enyesada? -pregunto mientras aceleraba el ritmo del auto.

-Vete a la mierda-dije y saque mi teléfono, marque el numero de justin por sexta vez en el día, no contesto, simplemente aparecía ese jodido buzón de voz que llevo escuchando una maldita semana.

-baja-hablo bárbara detenido el auto fuera de casa de justin-llamame si nesesitas que te recoja.

No respondí, simplemente baje del auto, preparándome mentalmente para escuchar algo que quizás va a destruirme, di dos golpes en la puerta y nadie abría, note que estaba entreabierta así que la empuje un poco para poder ingresar a la casa.

-¿Hola?...-pregunte al entrar, no había nadie, ¿que rayos era esto?.

Me sobre salte al sentir unos brazos agarrarme por la cintura presionandome contra un cuerpo.

-¿Que haces aquí, amor?-susurro una voz contra mi oído.

Su voz. Su olor. El estaba aquí.

-¿Que haces tu aquí? -pregunte sería mientras me salia de su agarre para mirarlo.

-Bueno, esta es mi casa-puso una sonrisa burlona y estuve a punto de darle una bofetada.

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