CAPÍTULO 1

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Habían pasado la tarde juntos. Definitivamente había sido la tarde más hermosa de sus vidas, estuvieron a punto de entregarse por primera vez.

Lamentablemente, la inesperada lluvia los había obligado a abandonar aquel bote donde habían tomado la decisión de dar un nuevo paso en su relación.

Llegaron al departamento de Diego. Mientras Roberta se cambiaba de ropa en el baño, Diego preparaba café.

Diego: - Apúrate amor, ya está listo el café.

El sonido del teléfono retumbó en la sala.

Diego: - ¿Hola?

León: - Hola hijo.

Diego: (molesto) - ¿Tú? ¿Qué quieres?

León: - Lo importante no es lo que quiero, sino dónde estoy.

Diego: - Estás donde debes estar, en la cárcel.

León: - ¿Estás seguro?

Diego: (nervioso) - ¿De qué hablas?

León: - Ya había olvidado lo hermosa que es tu madre.

Diego: (furioso) - Ni se te ocurra tocarla.

León: (sarcástico) - ¿Tocarla? Voy a despedazarla. Voy a hacer que sufras como nunca Diego, vas a pagar muy cara tu traición. Voy a acabar con tu madre, con Tomás, con Giovanni, y obviamente con Roberta. Y luego voy por ti. Elegiste muy mal hijo. Ahora vas a tener que pagar las consecuencias.

Diego: - Escúchame infeliz.

León colgó, dejando a Diego enfurecido y preocupado.

Roberta: (acercándose a él) - ¿Qué tienes mi amor? ¿Quién era?

Diego: - Nadie, nadie importante.

Roberta: (sonriéndole tímidamente) - Sigue lloviendo. ¿Quieres que me quede?

Diego la observó detenidamente. Estaba hermosísima. Traía una camisa suya y un pantalón suelto que la hacían verse extremadamente atractiva. Recordó que hacía un par de horas estuvieron a punto de hacer el amor en aquel bote. No había nada que deseara más en el mundo que tener a esa mujer entre sus brazos. Deseaba que se quedara a pasar la noche con él y poder amarla durante horas. Pero luego recordó aquel llamado. León estaba suelto, Mabel estaba en peligro, y Roberta también. Debía proteger a su madre y a su novia, los dos seres que más amaba en la vida. Decidió ocultarle lo de León. No quería preocuparla antes de tiempo. Volvió a observarla fijamente.

Diego: - No. Mejor te llevo a tu casa.

Roberta: (Desconcertada, avergonzada y dolida) - Está bien.

Diego notó el desconcierto de su novia y la acarició tiernamente.

Diego: - Te amo, mi amor.

Roberta: - Yo también te amo.

Dejó a Roberta en su casa. Sabía que junto a Franco, Alma, Mía y Luján , Roberta estaba a salvo.

Manejó a toda velocidad hacia la casa de su madre. Al llegar encontró la puerta abierta. Ingresó a la casa, y observó la sala. Todo estaba destruido, los sillones rasgados, los adornos rotos, los muebles en el suelo. Aterrado, comenzó a llamar a su madre a gritos.

Mabel y Martín ingresaron a la casa.

Mabel: - Hijo, qué pasa? (se interrumpió al ver la sala) ¿Qué pasó aquí?

Martín: - Dios, entraron a robar.

Diego: - No. Fue León.

Martín y Mabel se observaron sorprendidos. Se dirigieron al departamento de Martín, ya que consideraba que ni Diego ni Mabel estarían a salvo solos. Al llegar comenzó a relatarles lo ocurrido con su padre.

EL ESCAPE (VONDY)Read this story for FREE!