"CAPÍTULO 8"

13.5K 1.4K 21

Observarlo con el ceño fruncido, y ver como se formaban esas pequeñas arrugas en su frente le parecían tan sexy, pero tuvo que reprimir las ganas de ir y deslizar los dedos por ese rostro para desaparecerlas, o tal vez quizá poder besar esos labio...

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Observarlo con el ceño fruncido, y ver como se formaban esas pequeñas arrugas en su frente le parecían tan sexy, pero tuvo que reprimir las ganas de ir y deslizar los dedos por ese rostro para desaparecerlas, o tal vez quizá poder besar esos labios convertidos ahora en una fina línea casi desapareciendo de su cara.

La expresión era más que evidente; no estaba pasándola bien.

—Vas a quedarte ahí o vas a entrar— dijo Maya en el primer escalón mientras seguía viéndolo de pie sobre la acera de la puerta principal.

—¿Qué hacemos aquí? — repuso él viéndola con dureza.

—Por si no lo ves, esto es solo una casa hogar, no un manicomio como al que tienes que ir.

—¿Qué clase de burla estás haciéndome? —replicó con las manos cruzadas sobre el pecho.

—No te estoy haciendo ninguna burla.

Maya fue consciente de que un flash de una cámara se disparó a unos metros de ellos, exactamente detrás de un árbol sobre la acera.

Bajó del escalón y se encaminó hacia Caín. Pasó ambas manos por su cuello y las dejó detrás de la nuca y acercó su rostro más a ella, Caín cambió su expresión y dejó caer las manos a los costados.

—Cómo se ve que poco sabes de mí— murmuró—. Te diré que está casa hogar es mía, y vengo a ver cómo están las cosas antes de volver a irme, y como tú eres mi marido ante todos, no tienes más que aguantarte y entrar conmigo porque tienes que hacerlo, vendrás cada vez que yo quiera, así que mueve tu trasero, sonríe y entra que nos están tomando fotos, cariño.

Maya llevó la boca a su mejilla y dio un beso muy cerca de los labios de Caín, le mostró una ligera sonrisa al separarse de él y dejó caer las manos de su cuello sosteniéndolo por la solapa de su cazadora de piel.

—Trata de cambiar esa cara— susurró.

Se alejó y subió las escaleras desapareciendo en el interior de esas enormes puertas de madera de roble.

Caín resopló realmente enfadado, esta mujer quería volverlo loco.

Sus ojos recorrieron el edificio frente a él. La casa hogar parecía una clase de hospital mezclado con una iglesia de ladrillo. Había más ventanas que en un rascacielos normal, pero a la vista parecía un sitio adecuado para una casa hogar. Afuera parecía estar en un jardín, estaba rodeados de pequeñas flores con dos enormes y únicos árboles con las hojas de color violetas que se cruzaban entre sí, logrando parecer cruzar por un puente.

Caminó detrás de ella a regañadientes, y escuchó el click del sonido de las cámaras. En cuanto cruzó la puerta la miró abrazada a una monja y rodeada de mujeres con un mismo uniforme; falda con holanes negra y una camisa blanca.

Todos volvieron el rostro al verlo, se había convertido en el centro de atención. Maya caminó hacia él con la Madre a su lado.

—Madre, él es Caín. Caín ella es la Madre Mei.

EN LAS MANOS DE UN ÁNGEL © [SCD#1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora