Prólogo

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- Tsk, putos árboles, me perdí otra vez.- dijo Levi.

Levi Ackerman, mejor conocido como el más fuerte de la humanidad, estaba en lo más profundo del bosque de noche, un buen lugar se atrevería decir pero eso no es lo que le molestaba.

- "¡Los putos árboles son malditamente grandes!"- pensó el azabache mirando los enormes árboles alemanes.

Aunque le hubiera gustado disfrutar de la paz de ese lugar no podía, tenía que encontrar ese demonio que tanto hablan y hacer que sea su compañero de batalla.
Claro, si es que acepta o tendría que obligarlo.

- Espero y este, porque no vine aquí por las puras.- murmuró algo irritado.

En eso, escuchó unas ramas romperse; al voltear no vio a nadie. Fijo su mirada en las copas de los frondosos árboles.

- Será mejor que salgas, antes de que derrumbe los árboles y tu cara con mis puños.- ya intuía que el "Demonio de ojos dorados" lo había observado desde antes.

- ¿Qué hace alguien de la organización de caza demonios aquí?- pregunta de la nada pero sin aparecer.

- A llevarte a la Organización, claro esta.- respondió de lo más obvio.

- ¿Y qué te hizo pensar que aceptaría?

- Intuición... ¿Por qué? ¿No quieres?- alza una ceja.

- Me desagrada obedecer órdenes.

- Oh, te entiendo... Y veo que eres de hablar civilizadamente. No como otros que te atacan como dementes.

- ¿Qué esperabas? ¿Qué tome el té contigo?

- Tal vez... ¿No seria mejor que aparecieras? No me gustaría hablar a la nada en plena noche.

- Je mis disculpas.- después de eso todo se volvió silencioso, solo se escuchaba el viento y el sonido de las hojas de los árboles chocando entre sí.

- No aparece.- susurra para sí mismo- Tsh, me engaño.- dicho esto saco sus cuchillas rápidamente para prepararse de cualquier ataque.

- Estoy aquí.- habla de una vez el demonio que buscaba Levi para voltear y ver a al dichoso.

Era un hombre de 25 años, parecía ni tan joven ni tan viejo; tenía cabello castaño, piel ligeramente morena, buen físico, 1.82 de altura, ojos dorados con mirada filada e intensa. Llevaba un traje negro con una capa del mismo color sujetado con una cadena de plata, llevaba zapatos negros; para ser un demonio estaba bien vestido, pero le llamo la atención las vendas y correas que estaban -al parecer- desgarradas en su torso y brazos.

- ¿Tengo algo de malo?- pregunta el demonio al ver que el azabache se le quedaba viendo.

- ¿Por qué...?- señala las correas.

- Personas como tu vinieron acá, amenazandome con ir a su estúpida organización.- respondió con simpleza.

- Jum por eso faltaban integrantes.- Levi no se inmuto al saber que sus compañeros hayan sido asesinados por la persona quien tenia al frente.

Los dos hombres se miraban, viendo su vestimenta; para cada uno era extraño su ropa del otro.
Al demonio le interesó porqué el uniforme del azabache era distinto a los demás.

- Tsk, ¿Qué tanto miras?- pregunta el cazador.

- Nada, solo me impresionó tu traje; es diferente al de los demás cazadores.- habló el castaño.

Levi parecía un hombre de 27 años, piel blanca, cabello negro con corte militar, 1.60 de altura, ojos verde-olivo mirada igual de afilada; llevaba una camisa roja con pantalones negros, gabardina negra; se podía notar unas correas de cuero en su pecho y pierna, junto unas botas negras hasta los muslos. Llevaba unas cuchillas en algo metálico, al parecer ahí guarda su espadas.

Mi pareja es un demonio // ErenxLevi.¡Lee esta historia GRATIS!