Capitulo 1 - Genesis

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"Una vez cuando los primeros días de la humanidad solían ser una búsqueda frecuente de conocimientos para el hombre y la mujer, cuando ellos solían ser seres primitivos desconociendo la existencia de un creador y del significado del bien y del mal. Los tiempos de tranquilidad en la tierra que habitaban estos antiguos humanos se vieron terminados cuando desde un mundo de oscuridad y fuego emergieron un gran ejército de demonios comandados por el gran destructor "Abaddón", arrasando con la poca civilización existente con el fin apoderarse de sus almas y de las tierras para crear un nuevo infierno. Pero la humanidad y el mundo no estaban preparados para afrontar aquel mal, por lo que decidimos detener a los ejércitos del ángel destructor descendiendo desde los cielos. La batalla entre el cielo y el infierno se había desatado, nuestros serafines, querubines y arcángeles lucharon contra cientos de demonios y otras bestias infernales durante interminables horas, muchas vidas se perdieron por ambos lados pero al final Abaddón y sus tropas cedieron arrebatándoles el arma que poseía el poder para surgir de los infiernos. Y así terminada la guerra los seres celestiales regresaron nuevamente al hogar donde pertenecen, aquí en El Reino de los Cielos para brindar paz a las almas que descansan aquí y estar atentos a la espera de nuevas órdenes para el bienestar y orden del nuevo renacer de la humanidad y a pesar de que muchos ignoren nuestra existencia somos nosotros los que estamos alerta a los peligros en la tierra, guiando a los humanos e iluminarlos para que tengan un lugar en los cielos"

Concluía así su relato el Rey de los Cielos a escuchas de los jóvenes arcángeles Lucifer y Miguel quienes fascinados preguntaban si algún día ellos podrían llegar a ser tan fuertes como los serafines para combatir contras las fuerzas del mal.
-No es necesario ustedes están destinados a ser arcángeles para siempre y su deber estará para atender a la humanidad cuando lo necesiten, pero al igual que Rafael y Gabriel ustedes serán grandes guerreros que tendrán que luchar para mantener la paz cuando llegue su momento.- Respondía el Padre de los cielos.
-¿Eso quiere decir que aún hay demonios con vida? – Preguntaba Lucifer.
-Por supuesto que sí, pero nuestra tarea tampoco es hacerles volver a donde pertenecen... el Paraíso al igual que el Infierno es un mundo muy vasto pero durante siglos no hubo necesidad de una nueva guerra en estos tiempo por lo tanto no hay necesidad de hablar de estos temas en este momentos. – Concluía el Rey excusándose para seguir con sus deberes, los arcángeles se retiraban de la sala del trono celestial. Paseando por el inmenso imperio relajaban su vista ante los balcones del castillo observando el gran paisaje de la ciudadela y el panorama de estrellas que les ofrecía los cielos, a lo lejos en el horizonte veían cadenas doradas sujetas en la superficie de la cumbre que se perdían a lo lejos de las nubes.
-¿Hacia dónde llevan esas cadenas? – Preguntaba Lucifer.
-Están sujetadas al terreno de las almas de los humanos, estas distanciadas del imperio pero aun así hay serafines que custodian aquellos terrenos por seguridad, hay seis cadenas que corresponden a seis terrenos más, tres para que convivan las almas de los humanos, y tres terrenos más para que se resguarden los ejércitos celestiales. – Respondía Miguel.
-Y estas almas que aquí conviven... ¿Son diferentes a los humanos que habitan abajo en la tierra?
-No... solo se les despoja de sus cuerpos físicos, y pasan a ser la entidad que son ahora, la única diferencia es esa... Y que también pueden vernos al dejar sus cuerpos físicos.
-¿Cuerpo físico? – Curioso preguntaba Lucifer.
-Así es... es el organismo que constituye al ser humano, órganos, sangre, carne y huesos es la estructura externa que protege en su interior a las almas humanas.- Al contestarle, Lucifer pensó en la respuesta de Miguel examinando la diferencia que existía entre los ángeles y el humano dejándolo algo fascinado. - Carne y hueso... - Se murmuraba el arcángel y acotaba.- Entonces somos diferentes a los humanos.
-Por supuesto que lo somos, ellos están creados a la imagen y semejanza de nuestro Padre.
-¿Y nosotros entonces fuimos creados a semejanza de quién? – Objetaba Lucifer poniendo en duda a Miguel.
Mientras en el aposento del Rey, sentado en su trono revisaba uno de cientos de papiros con plegarias y pedidos de los humanos que habían regados alrededor.
-¿Algún pedido importante que podamos cumplir Padre? – Preguntaba el serafín Jeliel.
-Todos son importantes hijo mío son muchas las ciudades que piden por nuestra divinidad aunque mi atención se está centrando en estas múltiples plegarias de diferentes hombres pero que su lazo familiar los conecta... piden por el fin de una guerra, por la pureza de sus habitantes y por un reencuentro familiar. – Contestaba el Rey mientras deslizaba sus ojos por los delicados rollos de hojas de papel madera.
-¿Quiénes son los suplicantes? – Preguntaba Jeliel pero antes de recibir respuesta, el Rey decidió averiguar más sobre aquellos suplicantes cerrando sus ojos concentrándose, busco en su mente una vista de a los oradores. En una llanura árida se encontraba uno de los suplicantes, Abraham, un pobre anciano caminando hacia un rumbo incierto y preocupado por su sobrino, Lot, sentía la sensación de que estaba siendo observado por su Dios, que había escuchado sus plegarias. Para conocer más sobre las preocupaciones de Abraham y decidió enfocarse en su sobrino y segundo orador. Buscándolo entre parpadeos la vista del todopoderoso lo condujo a la ciudad de Sodoma, que sin estar al tanto aquellas tierras decidió explorar mas de cerca la ciudad, cada rincón, esquina y atravesando paredes con su vista, las condiciones de vida de la ciudad. El libertinaje, la lujuria y la violencia reinaban en casi toda la ciudad manifestadas por gran parte de la población pero su visión ante aquel panorama paso rápido su visión se enfoco con Lot en su casa y reunido con su familia, al ver que en su interior estaban libres de pecados decidió abrir sus ojos y reencontrarse en sus aposentos.
-¿Qué ha ocurrido Padre? – Preguntaba el serafín intrigado al ver una expresión estremecimiento en el rostro de su majestad.
-Los he encontrado... pero uno de ellos está en tierras pecadoras, incesto, promiscuidad, impetuosidad y otros vicios son los que rondan los suelos de Sodoma y en la consciencias de sus ciudadanos es mucha la perversión que hay allí, deben a ver demonios en algunos de sus habitantes para ser cierto. – Exclamaba el Rey impresionado.
-¿Cuáles son sus órdenes mi Rey?
-Dile a Omael que vayan en busca de Miguel y Lucifer, que les ordene de mi parte que bajen a la tierra en busca de Lot y su familia para los aparten de esas tierras perversas para salvarlos de las malas tentaciones y prometerles un lugar en el paraíso... y que sean prudentes, no deben ser vistos ante otros ojos ajenos, debemos actuar con rapidez. – Dando su orden, inmediatamente Jeliel las acataba dejando del salón celestial para contactar telepáticamente con la Orden de las Dominaciones y comunicar las órdenes del Rey.
Los arcángeles Lucifer y Miguel descansaban afuera del gran castillo en los vergeles del paraíso allí mismo se hizo presencia en el aire Omael, uno de los ángeles de la Orden Dominaciones antes de que estos dos le preguntaran el porqué de su visita el ángel les comunico el mensaje que se le fue encomendado.
-Nuestro Todopoderoso les encarga una misión, deben descender a la tierra a la ciudad de Sodoma y buscar a un humano, Lot hijo de Haran, a su familia y sacarlo lo más lejos de dicha ciudad ya que se presume como una ciudad maldita, nuestra santidad los ayudara guiándolos hacia su objetivo a través de su visión hagan todo lo posible para no ser vistos como ángeles y tengan mucho cuidado con los ciudadanos. ¿Tienen alguna duda? - Preguntaba Omael mientras que los arcángeles al ser tomados por sorpresa respondieron.
-Ninguna Omael, estamos listos para cumplir con la voluntad de nuestro señor. - Al entender la misión que se les ordeno se pusieron de pie extendiendo sus alas y volaron lejos de la ciudadela celestial y para dirigirse fuera de los cielos hacia la ciudad de Sodoma. Mientras que el rey continuaba perturbado antes las visiones que tuvo sobre Sodoma, pensando que hacer respecto ante tanto mal que invadía dicha ciudad, debatió la decisión entre otros ángeles.
-Hay demonios ocultos entre aquellas tierras... son responsables de inculcar los pecados y generar tanta perversión entre sus habitantes, se esconden entre las almas de los humanos... están poseídos. – Revelaba el ángel Reiyel, perteneciente a la Orden de las Dominaciones luego de que el Rey halla compartido su visión con él para saber más acerca de los sucesos de la ciudad.
-¿Poseídos? Pobres almas... tanta vileza los invadió que inconscientemente cedieron a los demonios desde ya hace tiempo sin darse cuenta. ¿Hay alguna otra alma que se pueda salvar de aquellas malas tentaciones? – Preguntaba preocupado el Todopoderoso mientras que con los ojos cerrados el ángel Reiyel se concentraba para percibir algo de luz en los corazones de los mortales.
-No su majestad... lamentablemente todos los demás habitantes de Sodoma están cegados por sus pecados mientras más tiempo habiten aquellos poseídos en sus tierras más posibilidades habrá de que puedan librarse más demonios de los infiernos, pero esto los sodomitas no lo reconocerán ya que aquellos endemoniados lucen igual que ellos. – Las palabras del ángel dejo abrumados a los de su orden y sin habla a los demás serafines generando silencio en la sala del trono celestial. - Hay que tener fe en los arcángeles, luego de su misión veremos qué decisión tomar...- Concluyo el Rey. Mientras que en la ciudad de Sodoma los arcángeles Lucifer y Miguel lograron bajar de los cielos sin ser vistos evitaban todo tipo de contacto con multitudes y ocultándose los guardias, los ángeles cubriendo sus cuerpos con sus alas buscaban ropaje entre los rincones abandonados para revestirse encima de sus túnicas blancas y doradas para no llamar la atención. Una vez listos se aventuraron en busca de las almas encomendadas, Miguel serio sin mirar a sus costados caminaba rumbo a su objetivo como fuera por intuición propia, gracias al Rey de los Cielos sabia donde digiriese a diferencia de Lucifer quien miraba todo rincón, vivienda y habitante de la ciudad entre otros bultos que yacían en los suelos sorprendido ante las conductas ordinarias y vulgares de los sodomitas que deambulan a sus cercanías, Lucifer inocentemente preguntaba a Miguel.
-¿Estos son los humanos que tanto había hablado Padre? Creí que me habías dicho que los hicieron a su imagen y semejanza. – Añadía entre risas sin intenciones de ofender la conducta de los mortales.
-Concéntrate en nuestro objetivo Lucifer, aquí no hay nada para nosotros. – Respondía serio Miguel para callarle. - Los arcángeles continuaban sus pasos pero un grupo de sodomitas notaron la presencia de estos dos nunca antes vista la cual fue llamada su atención debido al aspecto esbelto y andrógino de los arcángeles. El grupo de bárbaros se interpuso ante el paso de los ángeles confundiendo sus sexualidades al ver los cabellos rubios ondulados de Miguel y los rizos castaño de Lucifer uno de ellos exclamo altaneramente.
-¿Qué hacen dos jovencitas merodeando solas por estas tierras? ¿Acaso no tienen acompañantes?
-Nos está confundiendo con otras personas... y sentimos desilusionarlo pero no somos mujeres y solo estamos de paso por aquí. – Respondía Miguel humildemente mientras trataba de avanzar pero el grupo no habría paso y el líder del mismo volvió a exclamar.
-¿Así que no son mujeres? ¿Ni tampoco son de aquí?, Entonces... ¡debo suponer que son intrusos de Gomorra! – Asintieron los sodomitas cambiando sus rostros con aversión hacia los arcángeles y sospechando de sus intenciones.
-No somos de Gomorra tampoco señores, venimos de otras tierras humildes, solo venimos a ver a uno de sus aldeanos, Lot, e irnos en paz. – Contestaba Lucifer intentando tranquilizar la tensión pero el grupo comenzando a enardecer acercándose más a ellos y acusándolos.
-¡Mentiras! Ustedes no tienen la imagen de sodomitas, por lo tanto deben ser espías de Gomorra que intentan engañarnos con su bondad para despistarnos y lograr atacarnos. – Los arcángeles atónitos ante el mal entendido no supieron como tomar la situación mientras la bandada los acorralaba y se preparaba para atacarlos armándose con garrotes.
-¿Qué haremos Miguel? Nos atacaron debemos salir de aquí.
-Ten paciencia Lucifer, Padre nos ayudara.
-Pero no hay tiempo estamos acorralados.
-Ten fe Lucifer... - Los nervios los acechaban sin poder tomar una decisión en conjunto, Miguel esperando la ayuda del cielo miraba alrededor a otros ciudadanos pasar extrañándose del por qué los ignoraban la paciencia en Lucifer se acababa mientras veía a los sodomitas encerrarlos en un círculo y mientras más sentían que su tiempo se terminaba Lucifer decidió extender sus alas deshaciendo sus ropajes alejando a sus adversarios, al ver las enormes y relucientes alas del arcángel quien con aleteos los alejaba dándole espacio para escapar de estos mismos, Miguel disgustado ante la decisión que tomo Lucifer no tuvo otra alternativa que seguir sus pasos partiendo del lugar volando por los aires. El grupo que quería atacarlos quedo sin aliento al ver las verdaderas identidades de aquellos dos, corriendo la voz por la ciudad proclamándolos de monstruos pero en el trayecto que hacían los ángeles al volar varios sodomitas los veían también con sus propios ojos generándoles pánico e rechazo. Luego de ser vistos por buena parte de la ciudad los arcángeles llegaron a su objetivo, un pequeño y humilde hogar alejado del centro de la ciudad, un momento antes de que Miguel tocara la puerta de la vivienda se quejó con su compañero mostrándose decepcionado.
-Lo que hiciste estuvo muy mal Lucifer... las ordenes de nuestro padre decían específicamente que no debíamos revelarnos ante ellos, y ahora posiblemente estén buscándonos y para peor nos ven como monstruos, ¿Por qué no escuchas cuando se te dice que hacer?
-No fue mi intención ellos estaban a punto de atacarnos no podíamos quedarnos sin hacer nada... son salvajes, no iban a escuchar nuestros testimonios. – Soberbio respondía Lucifer a las serias palabras de Miguel quien añadía.
-Ya nos habían predicho de sus comportamientos, nos advirtieron que eran brutos a veces, solo están confundidos y por eso venimos a ayudarlos.
-Pero solo venimos a visitar a uno de todos ellos en toda la ciudad...
Miguel ignoraba estas ultimas palabras sin darle atención y procedió a tocar la puerta del hogar a la espera de que alguien los reciba, en ese momento sintieron escalofríos y extraños susurros que parecían entrar y salir de sus oídos reiteradas veces, alarmados observaban por todos lados tratando de ver y encontrar la entidad que los acompañaban puesto que presentían lo que estaba en ese lugar no era una identidad humana.
-No estamos solos Lucifer, esta vez escúchame y no intentes hacer nada... - Advertía Miguel severamente.
-¿Son los demonios de los que tanto se habla? - Preguntaba Lucifer sin tener respuesta, aquella sensación termino cuando escucharon el sonido de la puerta abrirse, rápidamente los arcángeles tuvieron que contraer sus alas que aun así sobresalían de sus espaldas por tan grandes que eran. Un hombre de aspecto recio y velludo los recibió atendiéndolos humildemente.
-¿Puedo ayudarlos jóvenes?
-¿Lot hijo de Harán? – Preguntaba Miguel.
-Ese es mi nombre... y ese era el nombre de mi padre, ¿Quiénes son ustedes? –Lot preguntaba atónito ante la deducción de estos.
-Somos arcángeles hemos venido desde el reino de los cielos y enviados por quien ustedes veneran como su Dios, nos ha encomendado sacarlos de esta ciudad para alejarlos de las tentaciones que abundan aquí. –Lot no podía creer en las palabras de Miguel, al intentar decir algo en aquel momento a lo lejos podían escuchar a las multitudes que habían visto a los ángeles revelarse, la turba corría acercándose a la casa de Lot mientras gritaban y llamaban por monstruos a los arcángeles. Al percatarse de que los estaban buscando Miguel se introdujo dentro de la casa junto con Lot y Lucifer para esconderse, ahí dentro la esposa de Lot sus dos hijas y sus dos yernos miraban con atención a los ángeles, todo se volvía una confusión y una situación difícil de explicar hasta verse obligados a extender sus largas alas nuevamente para ahorrarse las aclaraciones y entonces Miguel volvió a insistir pidiendo que debían dejar la ciudad. Todos quedaron estupefactos y no podían creer que aquellos dos que creían extraños eran ángeles pero la emoción no perduro mucho tiempo, la muchedumbre rodeo la casa exigiendo a gritos que les entreguen a sus invitados para matarlos, Lot trato de encargarse de los a los sodomitas pidiéndoles humildemente que se retiraran, argumentando que los unicos que se encontraban con el eran su familia, pero los sodomitas no creían en sus palabras, amenazando con asesinarlo a el también pedían entre insultos que les entregaran a los que llamaban monstruos. Lot no pudo contener más la verdad y para alejar a esa gente de encima tuvo la indecencia de ofrecer a sus hijas como ultimo recurso para dejar en paz a sus visitantes, pero sus palabras sin llamar interés alguno de los salvajes estos enfurecidos decidieron no esperar mas,
preparándose para irrumpir en la casa, al entrar de inmediato no supo que más hacer y entonces los ángeles tuvieron que interferir, Lucifer sin pensarlo ni consultarlo con Miguel salió afuera del hogar haciéndole frente a la multitud, concentrándose su cuerpo empezó a brillar intimidando a los asaltantes y luego de irradiar hasta tal punto Lucifer extendió sus palmas hacia delante expulsando su luz para cegar a estos otros, aprovechando la distracción Miguel reunió a la familia haciéndolos salir pero los yernos de Lot se negaron a abandonar su hogar optando por esconderse, sin tiempo para disputas el resto de la familia siguió a pie siendo protegidos por el arcángel que volaba junto a ellos. Lucifer admiraba el resultado de sus poderes mirando a los pobladores como se revolvían en el suelo frotando sus ojos y quejándose del malestar pero sin más que hacer se retira del lugar. Al encontrarse con Miguel le pregunta al oído para no ser escuchado.
-¿Estas mujeres te han visto?
-Ya nos han visto en la casa Lucifer, y ya no tiene importancia porque ya nos han visto en la ciudad, Padre nos encomendó alejarlos de la ciudad. – Respondía sintiéndose decepcionado por saber que sus planes se salieron de control.
-Los hombres de estas jóvenes mujeres han rechazado la palabra de nuestro rey y su propósito, estas dos mujeres deberían ir con ellos para estar en paz.
-Las decisiones o sentimientos personales de los humanos no nos competen Lucifer, debemos respetar sus decisiones y seguir con la misión.
-Pero aquellos que decidieron desertar podrían delatar nuestra presencia a los demás habitantes de la ciudad y quien sabe, podrían contar de este acontecimiento a las ciudades aledañas a esta y exponer para mal nuestra existencia. – Las palabras egoístas de Lucifer empezaban a molestar a Miguel quien sin ánimos de iniciar una discusión le ordeno simplemente callarse, deteniéndose en el camino ambos se miraban mutuamente en silencio, la hija menor de Lot volteo para curiosear con sus ojos y admirar a los arcángeles, Lucifer al notar su atención a pocos metros de él exclamaba.
-¡Tú! ¡Sigue tu camino y no voltees niña, los humanos tienen prohibido vernos! no lo repetiré otra vez. – Sin lograr escuchar las palabras del enojado ángel la niña no despego su vista de estos, su familia al darse cuenta que la menor se había retrasado decidieron volver unos pasos atrás en busca de ella. Miguel indignado mostró su disgusto antes las palabras de Lucifer, pidiendo que se retractara inmediatamente pero este negándose impuso su autoridad y demandando respeto e indignación por los pobladores que quisieron atacarlos sugiriendo que debían ser venerados como dioses por derecho.
-Ellos ya tienen un dios. – Retrucaba Miguel callando a Lucifer sintiendo enfado por dentro al no poder decir nada, este al darse cuenta de nuevo que la hija menor de Lot seguía mirándolos termino descargándose para con ella enfrente de su familia.
El cuerpo de Lucifer volvió a irradiar brillo, al iluminarse rápidamente extendió su brazo y lanzando aquella luz que lo iluminaba dirigiéndosela hacia la niña menor, el paso de la luz que la iluminaba termino convirtiéndola rápidamente en una estatua de sal. Miguel tanto como la familia de la pequeña quedaron paralizados por la repentina mal acción del ángel quien sin expresar remordimiento y con total frialdad tomo camino aparte retornando al reinado dejando a Miguel sin saber que hacer al respecto, avergonzado se atrevió también a alejarse del lugar aliviando su conciencia de al menos saber que Lot y el resto de su familia ya se habían alejado lo suficiente de Sodoma pero la tristeza y el dolor invadió a estos otros al ver que un miembro de la familia había caído bajo el hechizo del arcángel, impotentes y sin explicarse el porqué de ese ataque lloraban alrededor de la estatua sin recibir una explicación alguna de los quienes ya habían partido.
Al final de su trayecto Miguel se encontró con Lucifer en el atrio del castillo celestial, al toparse cara a cara le demando con mucho enojo e indignación.
-¿Acaso has perdido la cordura? Atacaste a un humano, te has mostrado superior a ellos y desafiando y subestimando la fuerza y la entidad de nuestro rey... y sobre todo y lo más triste es que has pecado deshonrando el prestigio de todos los ángeles a espaldas de los demás...
-¿Me delataras? – Preguntaba simplemente desde la curiosidad y no por arrepentimiento.
-Mi trabajo es hacer la voluntad de nuestro Padre y te aprecio como hermano pero como tal tendré que disciplinarte yo mismo si sigues con tus actitudes y acciones prepotentes Lucifer.- Sin más que decir los ángeles se adentraron dentro del castillo para dirigirse hacia la sala del trono celestial, allí el todopoderoso sentado junto con sus serafines esperaba el reporte de los arcángeles.
-Hemos logrado sacar a Lot y algunos miembros de su familia de la ciudad de Sodoma pero lamentamos decirles que tuvimos algunos percances que dificultaron nuestra misión Padre nuestro. – Informaba Miguel junto con Lucifer.
-¿Qué ha pasado? – Preguntaba el rey de los cielos. Miguel reportaba los eventos acontecidos como percances, sin mencionar los actos de Lucifer y las presencias oscuras que presintieron sugiriendo que aquellas podrían ser el origen de los males que habitan en Sodoma. Sin decir nada al respecto sobre los primeros incidentes el rey se sorprendió con las últimas palabras mencionadas, irrumpiendo en la sala, el ángel Caliel de la jerarquía de los Tronos se presentaba solicitando su atención, preocupado sostenía un papiro con más plegarias de Abraham.
-Déjennos solos... - Invitaba el rey a los dos jóvenes arcángeles a retirarse quedando con el resto de sus guardianes, Caliel informaba que varios ángeles de su orden habían visto a un humano poseer estigmas que le otorgaban ver a los demonios que habitaban en Sodoma al igual que pudo sentir y ver la presencia de los arcángeles allí dentro y como sus habitantes los han visto a ellos también. Además añadió como la visita de los arcángeles ocasiono gran alboroto en la ciudad, y que una de las hijas de Lot ha sido transformada en piedra culpándolos a todos ellos por aquel incidente. Estremecido ante aquellas palabras el todopoderoso se reposaba en su trono pensando y tomando un veredicto.
-Ya he visto suficiente en aquel lugar no quiero ver más de lo que ha ocurrido desde aquel entonces que los arcángeles bajaron, y no puedo poner en riesgo al resto de la humanidad sabiendo que hay criaturas de los infiernos relacionándose con humanos, ya hemos sufrido por culpa mucho por de ellos, es hora de resolver este desastre. El pecado de Sodoma es muy grave e irreparable. Déjenme solo. – Los ángeles de inmediato dejaban la sala, el gran dios cerraba sus ojos y se concentraba, conectado su espíritu con el mundo terrestre, viajaba entre nubes buscando entre su vista al anciano Abraham en medio de llanuras y telepáticamente transmitía su voz a la mente de este otro.
-Escúchame tú hijo mío, soy quien has escrito tus plegarias en busca de la paz, del perdón hacia que ellos que han pecado y de la protección de tus seres queridos, debo decirte que algunos de tus familiares están a salvo pero que aquellos residentes de la ciudad de Sodoma no podrán salvarse, puesto que su pecado es tan grande que se dejaron invadir por fuerzas oscuras y el bienestar de la humanidad peligra por aquello que tú quieres que yo salve, lamento decirte que no podrá ser así. - Asustado por la voz en su cabeza que pronto comprendió su procedencia, Abraham hablando hacia los cielos trato de persuadir las decisiones del todopoderoso.
-Dios mío, entiendo la gravedad de los problemas porque incluso yo mismo lo he visto... pero no es tarde, podemos salvarlos solos hay que iluminarlos para que encuentren el camino correcto solo están confundidos.
-En Sodoma no hay ni siquiera diez justos... los únicos que merecen perdón ya fueron alejados de aquella ciudad por lo tanto ya no queda más nada que hacer ni decir. Ciento mucho que tengas que ser cómplice de esta tragedia pero Sodoma será destruida de inmediato por el bien de todos. – Sin despedirse se alejaba la voz del rey de los cielos de la mente de Abraham concluyendo su conversación. En medio de la inmediata desesperación éste pedía a gritos clemencia por aquella ciudad pero sus suplicas eran palabras perdidas en el viento y sin perder más tiempo se digirió corriendo desesperado hacia aquella ciudad. El rey estaba decidido, ascendió hasta lo alto de su castillo hasta el balcón del último piso, contemplaba el panorama de la cúspide su reinado, extendió sus brazos en dirección de las nubes y haciendo uso de su fuerza hacía que los cielos se giraran tornándose en remolinos tronaban desde su interior, rayos recorrían las superficies de las nubes y desde el reinado hasta la ciudadela muchos ángeles veían la planicie de nubes iluminada. Casi listo y una vez que fijo su objetivo abrió sus ojos, cerro sus puños a su voluntad rayos comenzaron a caer desde los cielos, rápidamente impactando y pulverizando a los hogares y ciudadanos de Sodoma quienes poco tiempo tuvieron de percatarse de que aquella lluvia de rayos terminaría con el fin de sus días, muchos corrían pero las explosiones lograban alcanzar a aquellos que intentaban salvarse cayendo carbonizados al suelo, la ciudad quedaba chica para el panorama de los cielos la lluvia fue tal que los relámpagos castigaron también a la ciudad aledaña, Gomorra, no hubo sobrevivientes y todo se redujo a llamas, cuerpos carbonizados.
Desde una alejada montaña Abraham contemplaba con tristeza el humo que se levantaba sobre los vestigios de la ciudad sintiendo impotencia por no poder haber llegado a tiempo y al igual que Lot junto con su familia desde la entrada de la ciudad de Zoar podían ver a lo distancia el humo de las incendiadas ciudades presintiendo que algo había ocurrido y con temor siguió su camino. La obra divina estaba terminada, el todopoderoso sin sentir orgullo y con amargura regreso a su trono con una expresión neutral ocultando su infelicidad, los serafines y tronos volvían a la recamara sin decir nada al respecto todo había vuelto a la normalidad otra vez como si aquel suceso no hubiera ocurrido.
Al caer el sol, entre los restos ciudad destruida tres cuerpos calcinados se arrastraban entre las brasas, agonizantes y con poca noción de lo ocurrido, estos a los pocos pasos hechos se tumbaron al suelo y acompañado sus últimos respiros despedían humo espeso y negro el cual rápidamente atravesaba los suelos tomando camino propio dirigiéndose por toda las profundidades de la tierra llegando a pasar los seis infiernos principales y en cuestión de segundos llegar a una tierra de oscuridad, frío y hielo, el séptimo infierno. Las tres masas gaseosas se acoplaban para tomar forma concreta las mismas se tornaron a su forma original de demonios, estos caminaban heridos por los nevados suelos de aquel congelado mundo, llegando a un templo cubierto por hielo al igual que su gran entrada de la que sobresalían grandes carámbanos desde los marcos y en su interior sentado al lado de una mesa redonda de piedra un anciano vistiendo una oscura túnica semejante a un sacerdote los aguardaba allí mismo.
-¿A qué se debe su llegada antes de lo debido? ¿Qué ha ocurrido? – Preguntaba fríamente el anciano.
-Maestro Azazel... hubo complicaciones en las tierras encomendadas, se han enterado en los cielos de nuestra presencia y de nuestras labores enviando ángeles para buscar almas que salvar pero al ser escasa y con inconvenientes en la búsqueda, decidieron depurar todo para eliminar nuestras obras por prudencia del rey de los cielos. – De rodillas respondían los apenados demonios. - De pie. – Les ordenaba Azazel mientras se acercaba a ellos, apoyando sus manos en la frente de las criaturas comenzó a obtener los recuerdos de sus súbditos, disturbios, disputa entre ángeles, rayos y destrucción fue lo que Azazel logro ver, centrando su atención en Miguel y Lucifer este emprendió camino para dejar el templo mientras que sus discípulos suponían que les darían nuevas órdenes pero el despiadado Azazel sin querer sentir su presencia en el lugar chasqueaba sus dedos generando verdes llamaradas del suelo incendiando a los demonios y acabando con sus vidas. Continuando su camino salía del templo en el que permanecía, recorriendo varios kilómetros por la interminable nieve y atravesando fuertes ventiscas Azazel arribaba a su destino, una torre de cristal de roca sepultada en medio de aquellas tierras congeladas, por dentro de la misma recorrió hasta llegar a la última sala del fortín, allí rodeado por dos criaturas caninas y sentado en un trono de hielo esperaba por Azazel la oscura silueta de un ser que no se dejaba distinguir por rasgos pero mostraba forma humana.
-Excelencia... mis espías fueron purgados de la ciudad de Sodoma en consecuencia de que el reinado celestial ha logrado detectar el gran avance del fruto de nuestras fuerzas, pero nuestra misión no ha fracasado aun... el paraíso tiene a un nuevo ángel rebelde entre ellos y aun no lo han reconocido y su primer pecado ya ha sido encubierto por otro arcángel.-
¿Cuántas vidas se perdieron en Sodoma? – Preguntaba la oscura entidad
Todas, incluyendo las de Gomorra, la ciudad vecina gran Satán.
Ve con Semyaza ofrécele todas aquellas almas que están por venir del purgatorio, y dile que tome a su ejército Grigori y que hagan lo que sean para llamar de nuevo la atención de esos ángeles y que su recompensa serán todas aquellas almas de Sodoma y Gomorra. Esta vez haremos todo más personal... quiero a ese arcángel ante mí. – Ordenaba Satán a su súbdito quien dejaba la torre de cristal para dirigirse a un nuevo punto  y cumplir con la voluntad de su amo. 

Continuará...
Holy Chronicles - El ascenso de un nuevo rey (Muestra)
Última actualización: Feb 07, 2017
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