Capítulo 12: Desesperación

590 77 8

Akashi regresó a casa hundido, las palabras de Aomine lo habían destruido junto a sus esperanzas. Una cosa era imaginar que Daisuke era hijo de Kagami y que había formado una familia con éste por obligación pero otra era escucharle afirmar que realmente era hijo de ambos y que amaba a su antiguo compañero pelirrojo. Ahí le confirmó que no tenía ninguna posibilidad de recuperarle, el amor de Daiki ya tenía otro dueño. Pero Aomine no sólo había destrozado su corazón sino su orgullo y hombría, le había dolido que le restregase que Kagami solamente necesitó una única noche de pasión para dejarle embarazado.

Miró una botella de cristal llena de whisky que había comprado para los invitados y le dieron ganas de tomar un trago pese a no haberlo hecho nunca. Tenía ganas de emborracharse por primera vez y olvidarse de lo miserable que era su vida pese a ser famoso y tener una gran fortuna. Se acercó hasta el estante donde descansaba la botella y la alcanzó con la mano, paseando pensativo sus dedos sobre el cristal. Iba a abrirla para servirse una copa pero cambió de opinión y dejó el whisky en su sitio.

El alcohol no era una solución, sus problemas seguirían ahí después de que se le pasara la embriaguez o puede que incluso los empeorara, no sabía cómo podía llegar a actuar bajo los efectos del alcohol ya que nunca se había emborrachado. No quería cometer alguna locura que agravara la débil relación que tenía con Aomine. Prefirió ir a la lujosa cancha de baloncesto que había construido en su mansión y estrenarla por fin. Quizás tirar a canasta y entrenar evitaría que siguiera pensando en las palabras de la única persona que había amado. Se encerró en la solitaria pista y practicó hasta que no pudo más tirándose al suelo para recuperar el aliento.

A la mañana siguiente, se despertó con frío y con los músculos agarrotados. Abrió los ojos mirando desorientado a su alrededor y se dio cuenta que se había quedado dormido en la dura superficie de la cancha. No le extrañaba que le doliera todo el cuerpo, esperaba no caer enfermo ya que hoy le presentaban de manera oficial en su equipo y comenzaría los entrenamientos con sus nuevos compañeros. Se levantó de un salto al recordar ese dato y buscó su teléfono en los bolsillos de la ropa que llevaba para comprobar la hora que era. Chasqueó la lengua con fastidio al ver que no tenía mucho tiempo para ducharse, cambiarse y conducir hasta su nuevo lugar de trabajo.

Llegó con la hora justa a las instalaciones oficiales del equipo, donde le prepararon para la rueda de prensa en la que se anunciaría su fichaje. Tras terminar de contestar las preguntas de los periodistas, se cambió de ropa para ponerse el uniforme nuevo con su nombre y número escrito en la parte trasera e hizo una pequeña demostración de sus habilidades para la prensa. Después, le presentaron al resto de jugadores, el entrenador y el equipo técnico y comenzaron su primer entrenamiento oficial.

Fue un día duro para Akashi, todavía tenía el cuerpo dolorido y, pese a estar muy ocupado, no podía apartar a Aomine de su mente. Sus palabras se repetían una y otra vez como si estuviesen en bucle atormentándolo sin parar. Trató que su estado de ánimo no se reflejase en su rendimiento, no podía dejar que su vida personal afectase a su trabajo.

Y así pasaron unos días. Akashi acudía a los entrenamientos tratando de centrarse únicamente en estos desde por la mañana hasta última hora de la tarde, aunque Aomine siempre estaba presente en sus pensamientos. Lo peor era cuando regresaba a su fría y solitaria mansión, ahí era cuando se ponía a meditar y se hundía al darse cuenta de lo vacía que estaba su vida sin la persona a la que amaba.

Le había dado muchas vueltas a todo el asunto de Aomine, él ya no le quería y era feliz junto a la familia que había formado con Kagami, por eso había decidido rendirse y apartarse. Le dejaría en paz porque no quería interponerse en la felicidad de la persona que amaba aunque eso significase renunciar a su amor y vivir con dolor el resto de su vida pero... se dio cuenta de que era mucho más duro y difícil de lo que pensaba. Quería verle, necesitaba tenerle en su vida aunque fuese desde la distancia... no podía vivir sin él.

Baloncesto callejero (Kuroko no Basuke, AkaAo)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora