Cap 2.3

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SANDRA

Me levanté como siempre, para ver una serie que me tenía enganchada mientras desayunaba mis cereales. Encendí la tele y preparé los cereales con una taza de leche y otra aparte de café para despertarme. Cuando me terminé los cereales el vaso de café empecé a prepararme, y, antes de irme, me bebí otra taza de café para despertarme completamente.

-¿Te vas ya?

-Sí, nos vemos en las carreras. Te quiero.-le dí un beso en la mejilla y me fui.

Salí por la puerta y me metí en el coche. Dejé mis cosas en el asiento del copiloto y arranqué el motor, me fui a donde siempre. Cuando llegué salí del coche, cerré la puerta y me fui a verle. Unos metros antes de llegar, Antonio me puso el brazo delante e impidió que siguiera andando.

Arcó las cejas y saqué de mi bolsillo tres billetes de 50€ que tenía que pagar siempre para poder verle. Apartó el brazo y contó los tres billetes, después me hizo una seña con la cabeza para indicarme que podía pasar. Caminé hasta llegar a él, unos metros que se me hicieron infinitos, y me agaché hasta quedar a su altura. Coloqué una mano en su hombro y le miré la herida.

-¿Qué tal estás?-se encogió de hombros-No te preocupes, dentro de poco ya estarás mucho mejor y podrás venir a casa conmigo, tranquilo.

-No puedo. Lo sabes todo y no puedo dejar que me vean.-su voz entrecortada hacía que perdiera las pocas energías que tenía.

-Lo sé. Pero puedo intentar solucionarlo o por lo menos hacer que vengas conmigo. No puedo dejarte aquí con esta gente.

-¡Se acabó el tiempo, Sandra!-era Antonio, que me gritaba desde unos metros más atrás.

-Tengo que irme, mañana vuelvo para ver como estás.

-¿De dónde sacas el dinero?-su voz era débil y fría al igual que su piel.

-Es largo de contar, hacemos un trato: Te mejoras, y te lo cuento. ¿Hecho?

-Hecho.-dijo mezclado con un suspiro.

Dos hombres me cogieron de los brazos y me llevaron hasta Antonio. Segundos después me llevaron hasta el coche y allí me dejaron. Entré en el coche y me fui al bar donde quedaba siempre con María. Cuando llegué tuve que aparcar el coche a dos calles de distancia y caminar hasta llegar.

Estaba sentada en la barra cuando alguien me tapó los ojos. Enseguida la reconocí, se sentó a mi lado y después de que nos trajeran la comanda empezamos a hablar tranquilas y sin prisa.

-¿Ha mejorado?-negué con la cabeza-Lo hará, tranquila. Es fuerte y saldrá de esta, ha estado en situaciones peores.

-Lo sé, pero es que está tan débil que me preocupa que algo malo le pueda pasar.-bebió un sorbo de su bebida y cogió una patata.

-Deberías pedirle ayuda a Blas. Su madre es médico y puede ayudarle.

-Si hago eso, su madre llamará a la policía y lo meterán a cadena perpetua. No puedo perderle, María. No teniéndole tan cerca.-bebí un sorbo de mi botella.

-Lo sé, pero estoy segura que Blas puede convencer a su madre de que no llame a la policía.-negué con la cabeza.

CARLA

Yoli, Carlos, David, Álvaro y yo pasamos la mañana entera cambiando algunas piezas de los coches y comprando algunas que los hicieran mejorar. Carlos trabajaba en una tienda en la que vendían dichas piezas y no le costaba demasiado coger las piezas. Por la tarde, conseguimos convencer a Álvaro para que se viniera con nosotros a las carreras y disfrutara un poco.

JUNTOS SEGUIREMOS EL COMPÁS(Auryn, no son famosos)¡Lee esta historia GRATIS!