15 años después...

Se preguntarán que fue de nosotros estos años. Antes que nada somos felices, formamos una familia y estoy orgulloso de ello.

Después de pedirle a Nevae que se casara conmigo, más bien, pedirnos mutuamente el matrimonio, empezamos los preparativos de la boda. La única condición de que Nevae se casara conmigo era que debiera ser pronto, pues sus papás cuidaban la reputación de ella y con el embarazo se iba por los suelos.  Nos casamos cuando ella tenía apenas tres meses y medio, su vientre no se notaba, los pocos amigos de ella fueron al igual que los míos. Vendí la empresa y se que de todas formas estuvo mal que se lo vendiera a personas que seguirían con lo mismo el narcotráfico , pero eso me sirvió para algo bueno. Compramos una casa para empezar lo que éramos, un matrimonio. Tiempo después pague el nacimiento de los gemelos, si, tuvimos gemelos. La forma en que me entere que iban a ser dos y no uno fue gracioso...

—¿Qué pasaría si son dos?.— pregunto Nevae.

—sería más responsabilidad.— dije pero sabía que no había la posibilidad de que sean dos.

—Bueno pues le regalare uno al lechero, porque son dos frijolitos.— yo me quede estupefacto. Sentí mi cara palidecer y yo difícilmente cuidaría uno.

Y todo fue negro. Efectivamente me desmaye...

Después de sus nacimientos, Nevae salió de la universidad para cuidarlos. Planeamos nuestras metas y de estar seguros de nuestro plan de vida, pues ahora no podíamos pensar sólo en nosotros, si no también en ellos. Tiempo después ella regreso a estudiar pero ahora conmigo, me faltaba terminar alguna cosas para especializarme legalmente, aveces la madre de ella cuidaba a los pequeños, o a veces la mía. Me titule en Medicina, ella en leyes. Buscamos empleo, no toda la vida viviríamos del dinero de la empresa.

Ahora Ethan y Lauren son todos unos adolescentes en plena pubertad. Antes que nada tuvimos una niña y un niño. Le pusimos Lauren a la niña por su hermana de Nevae, Emma se mostró celosa pero entendió el porque.

Lauren es una niña hermosa, tiene los ojos de su madre, con algunas pecas, su cabello es castaño. Ella esta creciendo y eso me asusta. Pero tendré que vivir con eso.

Ethan es todo un rompecorazones, aprendió del mejor, aunque su madre le ha enseñado a respetar a las mujeres, el sigue siendo el rompecorazones.

  

Yo amo a mi familia más que a nada por eso antes de que ellos nacieran decidí no volver más al narcotráfico, ya no más cosas ilegales ya no más mafioso. Matthew comprendió las razones, Su esposa murió cuando tuvo al bebé. Cayo en depresión pero su hijo era primero.

Nuestras vidas cambiaron y aunque fue un poco difícil acoplarnos  no me arrepiento de nada, mis hijos  son la mejor cosa que pudo haberme pasado. Al igual que su madre. Son la razón de que mi día sea grandioso y mi esposa que mis noches sean magníficas a lado de la mujer que amo.

Ahora no estamos grandes pero ya no estamos como cuando nos conocimos. La sigo amando y ella también lo hace. Nos amamos.

—Amor tengo al que decirte.— dijo llamando mi atención mi esposa.

—¿Qué es?.— ella se puso nerviosa al instante.

—Te he engañado con mi jefe.— sentí el enojo en mi cuerpo. La sangre me hervía y mucho.

—No me jodas, ya no estamos para estas tonterías.¿ Te haz dado cuenta que has echado a perder a nuestra familia?.— ella asintió.

— Fui muy débil, amor.— y todavía me dice amor.

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