Capítulo 18

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Louis doblaba ropa con cuidado cuando oyó la voz de Jacob desde la bañera.

Se apoyó en el umbral de la puerta del baño, con una media sonrisa.

"¿Ya estás?"

Su hijo alzó los brazos por toda respuesta; tenía las yemas de los dedos arrugadas y el pelo empapado goteándole sobre la frente.

"Sí" lo envolvió en una toalla y lo sacó de la bañera, apoyándose en la pared durante un segundo.

"Estás creciendo mucho. Ahora sí que eres mi niño mayor" murmuró contra su sien. Jacob se retorció ligeramente entre sus brazos, riendo, pero no tosió.





Llevaban seis días allí. Seis días de incertidumbre, de jarabes y sopas para Jacob, de silencios incómodos para Louis.

Lena le sonreía a Jacob e ignoraba a Louis; Lena, que pronto se divorciaría de Harry, que recogía sus cosas paulatinamente, que lo miraba todo con una expresión indescifrable. Que todavía se cubría el cuello con un pañuelo todos los días, ocultando aquello que Louis habría matado por saber.

Harry parecía ausente. Hacía cortas preguntas por las mañanas, antes de marcharse, que Louis respondía todavía más cortamente.

No tenía fuerzas para más. Pasaba los días jugando con Jacob y durmiendo infinitas horas; se notaba todavía más cansado cada vez que se despertaba, y si no fuese por los gritos entusiasmados de su hijo por las mañanas, probablemente no se levantaría. Su hijo recuperaba la vitalidad con rapidez, alegre e ignorante a la tensión que flotaba en el ambiente.

Había dejado de toser. Louis había vuelto a hacerlo.

"¿Ya llega papá?" preguntó él mientras le ponía- con cierto esfuerzo- el pequeño pijama. Suspiró.

"Aún no. Dentro de un ratito"

"Quiero contarle que hicimos la casa con cartas. Era muy alta"

Louis asintió, distraído.

"Le va a encantar" murmuró.





Harry le sonrió a Jacob cuando entraron. Él empezó a balbucear al momento sobre el castillo de naipes que habían hecho por la tarde.

No lo miró; Louis se sentó y cogió aire sin hacer ruido, ignorando la punzada de su pecho. No dijo nada mientras cenaba; no podía contener el amasijo de sentimientos que se formaba en su pecho al verlos juntos; Jacob miraba a Harry con los ojos brillantes, emocionado, impaciente por contarle cosas, por enseñarle lo que sabía hacer, lo que había aprendido...

Y Harry lo escuchaba con una sonrisa, siempre paciente, siempre aparentemente entusiasmado por oír más.

Era cuando estaban tan cerca cuando se daba cuenta de lo mucho que se parecían, de lo idéntico que era el gesto que hacían para retirarse el pelo de los ojos, de los hoyuelos gemelos en sus mejillas y el pelo permanentemente desordenado.

Estaba en medio de esos pensamientos cuando el pequeño teléfono que llevaba en el bolsillo empezó a sonar. Se sobresaltó; Jacob y Harry lo miraron con curiosidad, y les dedicó una sonrisa temblorosa mientras lo buscaba en su bolsillo.

Salió de la habitación. Le temblaban las piernas. Tosió antes de descolgar.

"¿Diga?"

Un breve silencio.

"Tenemos lo que encargaste"

Respiró hondo, con los ojos cerrados.

"Vale" murmuró "¿a dónde tengo que ir a recogerlo?"

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