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Capítulo 05

Fuera de la habitación de mi hijo, todo era un caos. La prensa se había enterado de la presencia de Christian en el hospital y empezaron a relacionarlo conmigo. Bien dicen que el dinero mueve al mundo, y lo comprobé en el momento que prendí el televisor la mañana del domingo. La foto de Christian y la mía estaban en todos los programas, al parecer, una enfermera hablo y dijo que el niño que yo estaba cuidando era la viva imagen del empresario más importante y más codiciado de todo el país. De pronto, todos me asociaban como “la mujer secreta” del gran Christian Grey.

Por su parte, Christian hacía llamadas todo el tiempo, intentado controlar la tormenta que se había desatado sobre nosotros. Charlotte no paraba de hacer constantes amenazas por teléfono, pero esa su forma de actuar. Tal vez Christian tuviera a Welch, a Taylor y a quien quisiera. Pero yo la tenía a ella. Y valía por mil Taylors y Welchs. Kate había dejado el hospital para tratar de calmar todo desde afuera, pero era imposible. Mi madre en una ocasión me dijo que era una exagerada, ¿Qué daño puede hacer una fotografía cariño? Pregunto. Ahora lo sé. Al medio día tuve que apagar mi celular por las constantes llamadas que entraban, la mayoría de reporteros y compañeros de trabajo. A la una mi padre me llamó, era oficial. Todo el mundo lo sabía. Mi madre estaba preocupada, casi al borde de la histeria al escuchar todas las cosas que se empezaron a decir acerca de mí y de mi hijo. Esto era lo que siempre quise evitar.

Por la tarde, mi bebe fue dado de alta. Tenía que sacarlo del hospital sin que le tomaran alguna fotografía. Desgraciadamente, mi hijo era el vivo retrato de su padre, y era imposible decir que no era su hijo. No podía ir a casa, Adriana me dijo que estaba infestado de periodistas y que era imposible entrar sin que te hicieran preguntas o te tomarán fotografías.  Tenía que salir de la ciudad hasta que la tormenta se disipara. Pero no sería tan sencillo. Llame a mi madre y me dijo que había fotógrafos en la entrada. Lo mismo sucedió con mi padre, quien insistió en regresar, pero le pedí que esperara hasta que todo se calmara. No quería a mi familia en la portada de alguna revista de chismes.

Pero ahora, ya era demasiado tarde.

A las ocho, estaba sola en la habitación con mi hijo. Lo vestí con unos jeans y una sudadera que podía taparle el rostro. Mis nervios me estaban traicionando. Mis manos me temblaban mientras sujetaba las agujetas de sus pequeños zapatos.

-Mami

-Dime cariño

-¿Pol qué el tío Vito ta enojado?

-¿Por qué crees que está enojado?

-Lo escuche diciendo la palaba con j…-susurro- y eso no está bien. Dina dice que no debemos decil palabas feas.

-Dina tiene razón cariño. No debes decir palabras feas –lo mire intentando ocultar mis nervios –El tío Víctor no está enojado cariño, solo está un poco cansado. Eso es todo.

-¿Y po que está cansado mami? –Y así comenzaban sus “preguntas odiosas” según Kate, no podía dejarlo seguir. Tenía que mantenerlo alejado de todo esto.

-Por cosas de adultos bebe –me senté frente a él y retirándole un mechón de su carita, le di un beso en su frente –Son cosas por las que tú no te tienes que preocupar bebe. Mami hará que todo esté bien. ¿Entendido?

-Si mami. ¿Vamos a casa?

-No cariño. Iremos a un lugar mucho más grande y bonito.

-Pelo yo quielo il a casa mami.

-Lo siento bebe. Pero no podemos. Este lugar te va a gustar mucho.

-¿El tío Vito ila mami?

-Claro que si bebe. Y Dina ira también. ¿Te digo un secreto cariño?

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