"1º Specchi"

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(En el interior del Claustro)

Como era de esperar, Sussi se había quedado sin palabras.

Nunca hubiera pensado que iba estar delante de tal tesoro arquitectónico y es que aquello, ¡era sorprendentemente bello y hermoso! Nada que ver, con el recinto hospitalario, ni mucho menos...

Al entrar en aquella cueva "enorme" un majestuoso "palacio" en forma de mausoleo, se encontraba allí, en completa oscuridad, como si "hace miles de años" la tierra lo hubiese devorado.

Sussi, llevaba cuatro paquetes junto con una mochila, se había quedado paralizada de los potentes guardianes que franqueaban la entrada al mausoleo, Grifos de metal de casi 2m de altura. Las esfinges persas, se presentaban de forma flanqueantes y colosales. Era como si el vertido de cobre fundido, se la hubiesen echado por encima aun estando con vida. Reales, como la brisa fresca que corría por aquel lugar, tangible como aquella "seda metálica" pulida y brillante.

Ahora, entendía a Juan cuando le dijo que viniera. Aquello no podía describirse con palabras...

La poca luz que surcaba aquella caverna, dejaba ver "el brillo" de una piedra caliza: ladrillos de medio metro por uno, columnas clásicas y griegas con sus "volutas" y capiteles bicéfalos de caballos sustentando unos frisos en alto relieve desvelando las epopeyas de algún tipo de héroe hace ya de algún tiempo.

Los tres, parecían hormigas ante aquel colosal mausoleo en el interior de una montaña. No tenían palabras. El silencio gobernaba junto con el misterio, y les invitaba a introducirse "al palacio de las mil maravillas".

En el claustro, y como si la primera impresión hubiese sido poca, cautivo más a Sussi: Sus ojos lloraban ante aquella belleza. Un claustro de planta rectangular, a los laterales, antorchas encendidas, y al fondo, una especie de retablo de piedra: Un pórtico ciego en medio y 7 figuras femeninas alrededor del portón de piedra "mirando hacia el centro. Como si fuera el portón de una catedral gótica, 7 diosas miraban con la boca abierta al centro, donde no había nada. Un pasillo de 6 gárgolas a cada lado, mirándose frente una a la otra y una alfombra persa como camino.

Sussi miraba desde abajo, como aquella segunda planta estaba adornada cuidadosamente con esculturas como columnas, similar al "pórtico de la cariátides en Grecia. Un techo sustentado y de una sola vertiente, rematado con otro tipo de seres, como vertedores fluviales

Frisos que recordaban algún tipo de personaje de algún tiempo, entre el techo y las columnas con capiteles persas sustentaban unos arcos góticos.

A la derecha, en un rincón, y de forma bien posicionada, un tipo de ajuar: Muebles de madera del s.XIV y XV, libros o "códices" cosidos con hilo de oro en el lomo de a finales de siglo XV. En aquel "lote-funerario" también habían tablillas, grabados con la escritura "coniforme", ánforas repletas de cartuchos muy antiguos atados con "rafia" o algún tipo de tejido de palmera, eran como legajos abandonados por siempre jamás en el interior de aquel misterioso edificio... ¿De quien era todo aquel tesoro? Y ¿Por qué estaba allí? Sussi intentaba adivinar y los observaba analizando con la yema de los dedos. Esos legajos, parecían estar escritos en "Persa aquemenide" y hablaban de una especie de deidad de las aguas profundas y de cómo logró subir al mismo trono de Persia:

"Año de la constelación de "Draco"

"En los tiempos dorados de "Arcur", la guerra con las tribus de las llanuras Baldias, acabaron por conquistar las fértiles tierras de los arcurianos. Un tiempo oscuro se cernió en el valle de "Lenarg-el-lahk", y las aguas dulces comenzaron a teñirse de rojo. El tiempo de los dioses había llegado a su fin... ahora era el tiempo de los hombres. La oscuridad gobierna a los perdidos y se ha hecho proclamar reina consorte. Solo espero que los dioses, vuelvan a mirar a sus hijos de nuevo.

La Reina de la LluviaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora